El aceite de girasol es una grasa saludable rica en vitamina E, un nutriente con acción antioxidante y cicatrizante que ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro y favorece la reparación de la piel.
Este aceite vegetal también aporta buenas cantidades de ácido linoleico, un ácido graso omega 6 con efecto antiinflamatorio y antioxidante, que contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas.
Se obtiene de las semillas de girasol y puede utilizarse para sazonar las ensaladas y en la preparación de alimentos a la plancha, salteados o al horno. Además, el aceite de girasol también puede aplicarse sobre la piel, el rostro y el cabello.
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Para qué sirve
Los principales beneficios del aceite de girasol para la salud son:
1. Ayudar en la cicatrización de las heridas
El aceite de girasol, por su alto contenido de vitamina E, un nutriente con potente acción antioxidante y antiinflamatoria, especialmente en las variedades ricas en ácido linoleico, ayuda a favorecer la cicatrización de heridas.
Esto ocurre porque contribuye a mantener la integridad de la piel y estimula procesos importantes como la formación de colágeno, la multiplicación celular y el aumento de la vascularización.
Además, los ácidos grasos esenciales presentes en el aceite de girasol, como el omega 6, también participan en la reparación y regeneración de la piel. Vea otros alimentos que favorecen la cicatrización de la piel.
2. Disminuye el riesgo de enfermedades cardíacas
El aceite de girasol es rico en vitamina E, un nutriente con acción antioxidante que ayuda a prevenir la oxidación de las grasas en el organismo, lo que contribuye a mantener controlados los niveles de colesterol LDL en la sangre y a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, como infarto y presión alta.
Además, contiene ácido linoleico, un tipo de omega 6, una grasa saludable con efecto antiinflamatorio que favorece la circulación sanguínea y ayuda a prevenir la formación de placas de grasa en los vasos, disminuyendo el riesgo de aterosclerosis.
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El aceite de girasol contribuye al equilibrio del sistema inmunológico, ya que aporta vitamina E y ácidos grasos como el omega 6 y el omega 9. Estos nutrientes tienen acción antioxidante e inmunomoduladora, ayudando a combatir los radicales libres y a mejorar la función de las células del sistema inmune.
4. Prevenir el envejecimiento prematuro
Por tener acción antioxidante, el aceite de girasol protege la piel contra los daños causados por el exceso de radicales libres, previniendo la formación de arrugas, la flacidez y el envejecimiento prematuro.
Lea también: Envejecimiento prematuro: qué es, síntomas y cómo tratar tuasaude.com/es/envejecimiento-prematuroComo potente antioxidante, el aceite de girasol protege las células de la piel contra el daño causado por el exceso de radicales libres, previniendo la formación de arrugas, la flacidez y el envejecimiento precoz.
5. Hidratar la piel y el cabello
El aceite de girasol puede utilizarse solo o mezclado con cremas, pomadas y lociones para hidratar y mejorar la elasticidad y la suavidad del cabello, la piel del cuerpo y del rostro.
Esto se debe a su contenido de vitamina E y omega 6, nutrientes que ayudan a mantener la barrera natural de la piel y del cabello, evitando la pérdida de agua y favoreciendo la hidratación.
Diferentes tipos
Los diferentes tipos de aceite de girasol incluyen:
1. Aceite de girasol alto oléico
El aceite de girasol alto oléico es un tipo de aceite vegetal obtenido de variedades específicas de Helianthus annuus que se distinguen por su elevada concentración de ácido oléico, generalmente entre 75 % y 90 %, un ácido graso monoinsaturado perteneciente al grupo omega 9.
Esta composición lo diferencia del aceite de girasol convencional, que contiene mayor proporción de ácido linoleico.
Debido a su alto contenido de ácido oléico, este aceite presenta mayor resistencia a la oxidación y a la degradación durante el calentamiento, lo que permite su uso en preparaciones culinarias que requieren temperaturas más elevadas.
2. Aceite de girasol ozonizado
El aceite de girasol ozonizado es un producto elaborado a partir del aceite de girasol común, que pasa por un proceso químico para incorporar ozono.
Debido a que el ozono tiene acción antimicrobiana y antiinflamatoria, este aceite puede utilizarse de forma tópica para ayudar en el tratamiento de heridas y quemaduras.
Algunos estudios sugieren que el aceite de girasol ozonizado también podría ingerirse; sin embargo, aún se requieren más investigaciones que confirmen su seguridad y establezcan la cantidad adecuada para su consumo.
Información nutricional
La siguiente tabla presenta la información nutricional correspondiente a 4,5 g, equivalentes a 1 cucharada, de aceite de girasol con 65 % de ácido linoleico:
Para aprovechar los beneficios del aceite de girasol, también es importante mantener hábitos de vida saludables, como llevar una alimentación equilibrada y variada, y realizar actividad física de forma regular.
Cómo usar
El aceite de girasol puede utilizarse de distintas maneras, como se describe a continuación:
- En las partes íntimas: el aceite de girasol, especialmente el prensado en frío y con alto contenido de ácido linoleico, puede utilizarse en las partes íntimas tanto del hombre como de la mujer como una alternativa de lubricante natural. No obstante, este tipo de lubricante casero no debe emplearse junto con preservativos de látex.
- Para la piel: el aceite de girasol prensado en frío y rico en ácido linoleico puede aplicarse sobre la piel limpia y seca para ayudar en el cuidado de heridas y úlceras.
- En el rostro: para su uso en el rostro, se recomienda lavar y secar bien la piel y, posteriormente, aplicar el aceite de girasol con un masaje suave. Este aceite contribuye a mejorar la hidratación y puede ayudar a retrasar la aparición de líneas de expresión y flacidez.
- Para el cabello: el aceite de girasol puede emplearse para hidratar el cabello. Para ello, se distribuyen unas gotas de aceite rico en ácido oleico en las manos y se aplican sobre los mechones de cabello limpio, ya sea húmedo o seco.
- En la comida: en la alimentación, el aceite de girasol puede emplearse en pequeñas cantidades para preparar salsas, aderezos y alimentos a la plancha, al horno o salteados. También puede sustituir grasas saturadas como la mantequilla, la margarina o la manteca de cerdo. Es importante no calentarlo a temperaturas superiores a 170 °C ni reutilizarlo, ya que esto favorece la formación de compuestos perjudiciales para la salud y de grasas trans.
- En cápsulas: el aceite de girasol también está disponible en forma de suplemento, y por lo general se indica una dosis de 1 a 4 cápsulas al día. Sin embargo, la cantidad adecuada puede variar según los objetivos y el estado de salud de cada persona, por lo que su uso debe realizarse únicamente bajo la orientación de un médico o nutricionista.
En todos los casos, su uso debe adaptarse a las necesidades individuales y realizarse de forma adecuada para aprovechar sus beneficios sin comprometer la salud.
Cómo escoger el mejor tipo
Para elegir un buen aceite de girasol, se recomienda optar por productos puros y con alto contenido de ácido linoleico omega 6, información que puede verificarse en la tabla de información nutricional de la etiqueta.
También es preferible elegir aceite de girasol no refinado y prensado en frío, ya que este método de extracción ayuda a conservar mejor sus nutrientes.