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Trasplante fecal: qué es, para qué sirve y cómo se realiza

Abril 2021

El trasplante fecal es una forma de tratamiento que permite transferir heces de una persona saludable a otra con enfermedades relacionadas con el intestino, especialmente en los casos de colitis pseudomembranosa, provocados por la infección de bacterias de Clostridium difficile, y por la enfermedad inflamatoria intestinal, como la enfermedad de Crohn. Además, este tratamiento parece ser prometedor para otras enfermedades, como síndrome de intestino irritable, obesidad e incluso autismo.

El objetivo del trasplante fecal es regular la microbiota intestinal, que es el conjunto de innumerables bacterias que viven de forma natural en el intestino. Es importante que esta microbiota sea saludable, a través del seguimiento de una alimentación rica en fibras y evitando el uso de antibióticos que no son necesarios, ya que esta influencia no sólo en la salud intestinal, también puede tener efectos sobre el desarrollo de enfermedades metabólicas y neurológicas.

Conozca cuáles son las causas y cómo evitar este desequilibrio en la flora intestinal.

Trasplante fecal: qué es, para qué sirve y cómo se realiza

Para qué sirve

El trasplante fecal puede ser útil para el tratamiento de diversas enfermedades como:

1. Colitis pseudomembranosa

Es la principal indicación para el trasplante fecal, caracterizándose por una inflamación e infección del intestino por la bacteria Clostridium difficile, que infecta, principalmente, personas hospitalizadas en tratamiento con antibióticos, ya que esta aprovecha la eliminación de las bacterias intestinales saludables para instalarse.

Los principales síntomas de la colitis pseudomembranosa son fiebre, dolor abdominal y diarrea persistente, y su tratamiento, generalmente se hace con antibióticos como metronidazol o vancomicina. Sin embargo, en los casos en que la bacteria es resistente, se ha comprobado que el trasplante fecal es efectivo para lograr reequilibrar rápidamente la flora intestinal y eliminar la infección. Conozca más sobre la colitis pseudomembranosa.

2. Enfermedad inflamatoria intestinal

La enfermedad de Crohn y la rectocolitis ulcerativa son las principales formas de enfermedad inflamatoria del intestino, y, a pesar de que no se sabe exactamente la causa, se sabe que, además de la influencia del sistema inmune, puede haber acción de las bacterias poso saludables en el intestino para el desarrollo de estas enfermedades.

Así, la realización del trasplante fecal puede ser eficaz para mejorar, o incluso, causar la total remisión de la enfermedad de Crohn, principalmente en los casos graves o de difícil tratamiento.

3. Síndrome de intestino irritable

El síndrome de intestino irritable parece tener varias causas, como alteraciones en el sistema nervioso intestinal, sensibilidad alimentaria, genética y el estado psicológico, sin embargo se ha demostrado cada vez más que, la flora intestinal influencia en su presencia

Así, algunas pruebas actuales han demostrado que el trasplante fecal es bastante prometedor para un tratamiento eficaz de este síndrome, a pesar de que aún son necesarias más pruebas para confirmar la posibilidad de una cura.

Trasplante fecal: qué es, para qué sirve y cómo se realiza

4. Obesidad y otras alteraciones del metabolismo

Se sabe que la flora intestinal puede verse alterada en los obsesos, y hay indicios de que estas bacterias modifican la forma en cómo el organismo utiliza la energía que viene de los alimentos y, de esta forma, es posible que esta pueda ser una de las causas de dificultad para adelgazar.

Así, los estudios han observado que se puede tratar, con trasplante fecal, tanto en obesidad como en otras alteraciones que determinan el síndrome metabólico, como hipertensión arterial, resistencia a la insulina, glucemia aumentada, colesterol y triglicéridos elevados. Mientras, aún no es necesario la realización de más estudios para comprobar cómo debe ser este tratamiento y a quién está dirigido.

Además, debe recordar que una dieta rica en azúcar y grasa, es pobre en fibras, es una de las principales causas de desregulación de la flora intestinal y la sobrevivencia de bacterias dañinas. Por eso, no sobra hacer un trasplante fecal si no hay una dieta que favorezca la sobrevivencia de las bacterias buenas.

5. Autismo

En un estudio científico se observó que pacientes con autismo que recibieron el trasplante fecal tuvieron una mejoría de los síntomas, sin embargo, aún son necesarios más estudios para concluir que realmente existe una conexión y una influencia de este procedimiento para el tratamiento del autismo.

6. Enfermedades neurológicas

Otra función que promete el trasplante fecal es la posibilidad de tratar y reducir los síntomas de enfermedades neurológicas como esclerosis múltiple, distonía mioclónica y enfermedad de Parkinson, ya que se ha observado una conexión importante entre la flora intestinal con la función inmune y cerebral.

Trasplante fecal: qué es, para qué sirve y cómo se realiza

Otros posibles usos

Además de las enfermedades anteriormente mencionadas, el trasplante fecal ha sido estudiado en el tratamiento y control de otras enfermedades, como hepatitis crónica, encefalopatía hepática, enfermedades hematológicas inmunes, como púrpura trombocitopénica, y para el tratamiento de infecciones generalizadas causadas por bacterias resistentes.

Así, a pesar de que la terapia fecal ya se realiza hacer mucho años en el campo de la medicina, los descubrimientos de su potencial real para la salud aún son recientes, siendo necesario que estudios médicos comprueben todas esas promesas.

¿Cómo se realiza el trasplante fecal?

El trasplante fecal se hace introduciendo las heces saludables del donador al paciente. Para eso, es necesario obtener cerca de 50 g de heces del donador, que deben ser analizadas para certificar que no contienen la bacteria Clostridium difficile u otros parásitos.

Posteriormente, las heces son diluidas en suero fisiológico y puestas en el intestino  del paciente, a través de una sonda nasogástrica, enema rectal, endoscopia o colonoscopia, pudiendo ser necesaria una o más dosis, dependiendo de la enfermedad que se esté tratando y de la gravedad de la inflamación intestinal.

Generalmente, el procedimiento es rápido y no se siente ningún tipo de dolor o molestia.

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