Síndrome de Guillain-Barré: qué es, síntomas y qué lo provoca

El síndrome de Guillain-Barré es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico produce anticuerpos que atacan los nervios del propio cuerpo. Esto puede causar síntomas como debilidad y dificultad para mover las piernas y los brazos, sensación de hormigueo y, en los casos más graves, dificultad para respirar, lo que puede poner la vida en riesgo.

Debido a su gravedad, es fundamental que el síndrome de Guillain-Barré sea identificado lo antes posible por un neurólogo o un médico general, para confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento de manera oportuna.

Ante la sospecha de síndrome de Guillain-Barré, se recomienda acudir al neurólogo para una evaluación e inicio del tratamiento adecuado, que puede incluir el uso de inmunoglobulina y plasmaféresis.

Imagem ilustrativa número 3

Principales síntomas

Los principales síntomas del síndrome de Guillain-Barré son:

  • Dificultad para mover ambas piernas o brazos;
  • Parálisis del rostro;
  • Dificultad para hablar o deglutir alimentos;
  • Falta de aire;
  • Dolor o sensación de ardor, hormigueo o choques en las partes afectadas;
  • Corazón acelerado;
  • Presión arterial poco controlada;
  • Dificultad para controlar la orina y heces.

Los síntomas afectan primero las piernas y tienden a empeorar con rapidez, perjudicando la capacidad de la persona para caminar y hacer sus tareas diarias. Además, en pocas semanas el síndrome de Guillain-Barré también puede afectar los brazos, rostro y otras partes del cuerpo.

En los casos más graves, la función de los nervios importantes, como los que controlan la respiración, presión arterial y latidos cardíacos, también pueden afectarse y causar síntomas como dificultad para respirar, arritmias y presión alta o baja, poniendo en riesgo la vida de la persona.

Qué provoca el síndrome de Guillain-Barré

El síndrome de Guillain-Barré generalmente se produce por una respuesta del sistema inmunológico ante una infección, lo que lleva a la formación de anticuerpos que pueden atacar los propios nervios del cuerpo y afectar su funcionamiento.

El riesgo de desarrollar síndrome de Guillain-Barré suele ser mayor después de infecciones por:

  • Zika;
  • virus de la influenza A;
  • Haemophilus influenzae;
  • Campylobacter jejuni.

Hasta el momento, el síndrome de Guillain-Barré no es un efecto secundario comprobado de los medicamentos agonistas del receptor de GLP-1, como semaglutida, tirzepatida y liraglutida. Sin embargo, existen reportes aislados de casos con aparición de síntomas compatibles con esta condición o con el desarrollo del síndrome asociado al uso de estos fármacos.

Por ello, se recomienda que los médicos consideren la posibilidad de síndrome de Guillain-Barré en personas que presenten síntomas sugestivos durante el uso de estos medicamentos.

Durante la pandemia de COVID-19, también se reportaron casos de este síndrome después de la infección. No obstante, fue una situación poco frecuente y no se pudo establecer una relación directa entre ambas condiciones.

Cómo se confirma el diagnóstico

El diagnóstico del síndrome de Guillain-Barré generalmente es realizado por el neurólogo que toma en consideración los síntomas presentados por la persona y, en algunos casos, puede solicitar exámenes como punción lumbar, resonancia magnética y electroneuromiografía, que es un examen que se realiza con el objetivo de evaluar la función de los nervios y músculos. Conozca cómo se realiza la electroneuromiografía.

Los pacientes diagnosticados con el síndrome de Guillain-Barré generalmente deben permanecer internados en el hospital para ser debidamente acompañados por el médico y tratados, ya que cuando esta enfermedad no es tratada puede poner la vida en riesgo.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento para el síndrome de Guillain-Barré tiene como objetivo aliviar los síntomas y acelerar la recuperación, debiendo ser realizado en el hospital inicialmente para posteriormente continuar el alta con sesiones de fisioterapia.

Normalmente, el tratamiento en el hospital se realiza con:

1. Plasmaféresis terapéutica

La plasmaféresis es un tipo de tratamiento que consiste en la filtración de sangre con el objetivo de remover el exceso de sustancias que pueden estar causando la enfermedad. En caso del síndrome de Guillain-Barré, la plasmaféresis se realiza con el objetivo de remover el exceso de anticuerpos que están actuando contra el sistema nervioso periférico y causando la enfermedad.

La sangre filtrada es devuelta al organismo, la cual es estimulada a producir anticuerpos saludables, aliviando los síntomas de la enfermedad. Vea cómo se realiza y para qué sirve la plasmaféresis.

2. Inyección de inmunoglobulina

El tratamiento con inmunoglobulinas consiste en la inyección de anticuerpos directamente en la vena que actúan contra los anticuerpos que están causando la enfermedad. De esta forma, el tratamiento con inmunoglobulinas es más eficaz debido a que promueve la destrucción de los anticuerpos que están atacando al sistema nervioso, aliviando los síntomas.

3. Tratamiento con fisioterapia

La fisioterapia es importante en el síndrome de Guillain-Barré porque promueve la recuperación de las funciones musculares y respiratorias, pudiendo ser indicada después del alta, hasta que se recupere el máximo de las capacidades. Para la mayoría de las personas, el principal objetivo es volver a caminar sin ayuda.

Signos de mejoría y empeoramiento

Los signos de mejoría del síndrome de Guillain-Barré generalmente pueden observarse hasta en 4 semanas después del inicio de los síntomas. Sin embargo, se pueden observar antes, a partir del inicio del tratamiento adecuado, y generalmente incluyen la recuperación gradual de la fuerza muscular.

Los signos de empeoramiento generalmente ocurren en los casos más graves y que no recibieron tratamiento, apareciendo en las primeras semanas después del surgimiento de los primeros síntomas. En este período puede haber dificultad para respirar, alteraciones repentinas de la presión arterial e incontinencia, por ejemplo.

Incluso, después del tratamiento adecuado, algunos síntomas como cansancio, dolor y hormigueos pueden persistir durante algunos años y la mayoría de las personas logra caminar sin ayuda después de 6 meses.