Si alguien ha inhalado humo de un incendio, lo más importante es alejarlo del humo hacia un lugar con aire fresco, siempre que pueda hacerse sin poner en riesgo a quien ayuda, llamar de inmediato a los bomberos o al servicio de emergencias y buscar atención médica, incluso si al principio parece encontrarse bien.
La inhalación de humo puede causar irritación y lesiones en las vías respiratorias, intoxicación por monóxido de carbono y, en algunos incendios, exposición a otros gases tóxicos como el cianuro. Algunos de estos efectos no aparecen de inmediato y pueden empeorar durante las horas siguientes, por lo que una valoración médica temprana es fundamental, especialmente después de una exposición importante o en un espacio cerrado.
Durante un incendio, la prioridad siempre es abandonar el lugar, permanecer fuera y pedir ayuda desde una zona segura. No se debe volver a entrar en un edificio en llamas para rescatar personas u objetos, ya que el humo, los gases tóxicos, el calor y la rápida propagación de las llamas pueden causar pérdida de conciencia o muerte en poco tiempo.
Qué hacer
Ante una persona que ha inhalado humo se debe actuar con rapidez, pero sin exponerse al humo, al fuego o al riesgo de derrumbe. Se recomienda seguir estos pasos:
1. Comprobar que el lugar sea seguro y llamar a emergencias
Se debe llamar a los bomberos o al servicio local de emergencias lo antes posible. La persona solo debe ser trasladada si se encuentra en una zona de peligro y el socorrista puede moverla sin exponerse al humo, al fuego o al riesgo de derrumbe.
2. Llevar a la persona al aire fresco
Una vez en un lugar seguro, se debe mantener a la persona alejada del humo y aflojar las prendas apretadas. Hay que vigilar de forma continua su respiración y su estado de conciencia, y seguir las instrucciones del servicio de emergencias.
3. Si está consciente y presenta dificultad para respirar
Debe permanecer sentada, en posición lateral de seguridad o en la posición que le permita respirar mejor. No se le debe ofrecer comida, bebida ni medicamentos si está confundida, somnolienta, vomitando o con dificultad para respirar.
Lea también: Posición lateral de seguridad (PLS): cuándo y cómo hacerla (pasos) tuasaude.com/es/posicion-lateral-de-seguridad4. Si está inconsciente pero respira normalmente
Se debe colocar en posición lateral de seguridad, siempre que no exista sospecha de lesión grave en la columna, el cuello o la pelvis, y vigilar su respiración de forma continua. Si deja de respirar con normalidad, se debe iniciar la reanimación cardiopulmonar.
5. Si está inconsciente y no respira normalmente
Se debe pedir a alguien que llame a emergencias y que traiga un desfibrilador externo automático (DEA), si hay uno disponible, e iniciar de inmediato la RCP.
Una persona sin entrenamiento puede realizar compresiones torácicas continuas en el centro del pecho.
Quien tenga formación puede hacer ciclos de 30 compresiones y 2 ventilaciones.
Lea también: RCP básico en adultos, niños y bebés tuasaude.com/es/rcp-basicoEn una parada causada por asfixia o inhalación de humo, las ventilaciones pueden ser especialmente importantes, pero no deben retrasar el inicio de las compresiones. El DEA debe utilizarse en cuanto esté disponible, siguiendo sus instrucciones.
Qué no se debe hacer al auxiliar a la víctima
No se debe aplicar una camisa mojada ni suero fisiológico en el rostro como supuesto tratamiento de la intoxicación, ya que esto no elimina los gases inhalados.
Tampoco se debe ofrecer comida, bebida o medicamentos a una persona que esté confundida, somnolienta, vomitando o con dificultad para respirar.
Signos de intoxicación o lesión por inhalación de humo
Los síntomas de inhalación de humo pueden aparecer inmediatamente o progresar durante las horas siguientes.
Los principales signos de alarma son:
- Síntomas respiratorios: falta de aire, respiración rápida o trabajosa, sibilancias, ruido agudo al respirar, tos persistente, ronquera, cambio de voz y dificultad o dolor al tragar;
- Signos visibles de exposición: expectoración oscura o con hollín, quemaduras en la cara o el cuello, hollín alrededor de la boca o la nariz y vello nasal chamuscado;
- Síntomas generales o cardiovasculares: dolor o presión en el pecho, dolor de cabeza, mareo, debilidad, náuseas y vómitos;
- Síntomas neurológicos: confusión, comportamiento extraño, somnolencia excesiva, desmayo o convulsiones.
La intoxicación por monóxido de carbono puede ser difícil de reconocer porque este gas no tiene color ni olor.
Sus manifestaciones más frecuentes incluyen dolor de cabeza, mareo, debilidad, náuseas, vómitos, dolor en el pecho y alteraciones del estado mental. En los casos graves, puede provocar pérdida de conciencia, arritmias, daño cardiaco, coma y muerte.
Cuándo buscar atención médica
No toda exposición al humo tiene la misma gravedad, pero algunos signos indican que la lesión puede ser seria y que se necesita asistencia sin demora. Ante cualquiera de ellos no se debe esperar a comprobar si la persona mejora por sí sola.
Se debe llamar inmediatamente al servicio de emergencias cuando la persona presente:
- Dificultad para respirar;
- Ronquera repentina o ruido al respirar;
- Quemaduras en la cara o el cuello;
- Hollín en boca o nariz;
- Tos intensa o persistente;
- Confusión o somnolencia;
- Dolor en el pecho;
- Desmayo o convulsiones;
- Coloración azulada en labios o piel;
- Exposición prolongada en un lugar cerrado.
También se recomienda una evaluación médica cuando la persona haya permanecido en una habitación, casa, vehículo u otro espacio cerrado con humo, incluso si los síntomas iniciales son leves.
Los niños, las mujeres embarazadas, los adultos mayores y las personas con enfermedades respiratorias, cardiacas o anemia tienen mayor riesgo de complicaciones y deben ser evaluados con un umbral más bajo.
Algunas lesiones respiratorias pueden progresar durante las primeras horas, por lo que no se debe ignorar la aparición tardía de tos, ronquera, falta de aire, confusión, dolor de cabeza intenso o dolor en el pecho.
Tratamiento de la inhalación de humo
El tratamiento debe realizarse en un servicio de urgencias y depende de la intensidad de la exposición, los síntomas y las sustancias producidas durante el incendio.
La evaluación puede incluir la medición de los niveles de carboxihemoglobina, análisis de sangre, electrocardiograma, radiografía de tórax, evaluación neurológica y otros estudios según la gravedad.
1. Oxígeno
Cuando se sospecha intoxicación por monóxido de carbono, se administra oxígeno a alta concentración mediante una mascarilla.
En situaciones graves, como pérdida de conciencia, alteraciones neurológicas, lesión cardiaca, acidosis intensa o concentraciones elevadas de carboxihemoglobina, el equipo médico puede considerar el tratamiento con oxígeno hiperbárico.
Lea también: Oxigenoterapia: qué es, tipos y para qué sirve tuasaude.com/es/oxigenoterapiaLas mujeres embarazadas pueden necesitar una valoración especialmente cuidadosa debido al riesgo para el feto.
2. Protección de las vías respiratorias
La inhalación de humo puede provocar inflamación progresiva de la garganta y de las vías respiratorias.
Si existen signos de obstrucción inminente, alteración grave de la conciencia o insuficiencia respiratoria, puede ser necesario introducir un tubo por la boca hasta la tráquea para mantener abierta la vía respiratoria y permitir la ventilación.
En determinadas personas, la broncoscopia puede utilizarse para evaluar la gravedad de la lesión y retirar secreciones o restos acumulados en los bronquios.
3. Broncodilatadores
Cuando existe broncoespasmo o sibilancias, pueden administrarse medicamentos broncodilatadores inhalados, como el salbutamol, para facilitar la apertura de las vías respiratorias.
Lea también: Broncodilatadores: qué son, para qué sirven (y cómo usar) tuasaude.com/es/broncodilatador4. Ventilación mecánica
Cuando la persona no consigue respirar adecuadamente o mantener niveles suficientes de oxígeno, puede necesitar ventilación mecánica.
El tratamiento de la lesión por inhalación de humo es principalmente de soporte y requiere vigilancia porque la inflamación y la dificultad respiratoria pueden progresar.
Lea también: Ventilación mecánica: qué es, indicaciones, tipos y riesgos tuasaude.com/es/ventilacion-mecanica5. Tratamiento de una posible intoxicación por cianuro
En incendios de espacios cerrados, especialmente cuando se queman plásticos, espumas y otros materiales sintéticos, puede producirse cianuro.
Cuando el equipo médico sospecha una intoxicación importante, puede administrar un antídoto, como la hidroxocobalamina. Este tratamiento solo debe realizarse bajo supervisión médica.
Cómo afecta el humo de un incendio a la salud
El humo de un incendio es una mezcla de partículas, gases irritantes y sustancias tóxicas cuya composición depende de los materiales que se estén quemando.
Los principales mecanismos de lesión incluyen:
1. Lesión de las vías respiratorias
El calor y las sustancias irritantes pueden inflamar la garganta, la laringe, la tráquea y los bronquios. La inflamación puede estrechar progresivamente las vías respiratorias y dificultar el paso del aire.
Las lesiones térmicas suelen afectar principalmente las vías respiratorias superiores. El daño profundo en los pulmones generalmente se relaciona con partículas y sustancias químicas inhaladas.
2. Intoxicación por monóxido de carbono
El monóxido de carbono se une a la hemoglobina e interfiere con el transporte de oxígeno en la sangre. También afecta la utilización del oxígeno por las células, especialmente en órganos con altas necesidades, como el cerebro y el corazón.
Lea también: Intoxicación por monóxido de carbono: qué es, síntomas y tratamiento tuasaude.com/es/monoxido-de-carbono-intoxicacion3. Intoxicación por cianuro
El cianuro impide que las células utilicen adecuadamente el oxígeno. Puede producir alteración de la conciencia, presión arterial baja, acidosis y colapso cardiovascular.
4. Inflamación pulmonar
Las partículas y los gases irritantes pueden causar inflamación, broncoespasmo, aumento de secreciones y acumulación de residuos en los bronquios.
Lea también: Broncoespasmo: qué es, síntomas y tratamiento tuasaude.com/es/broncoespasmoEn los casos graves pueden aparecer lesión pulmonar aguda, síndrome de dificultad respiratoria aguda, neumonía y necesidad de ventilación mecánica.
Posibles complicaciones
Cuando la exposición al humo es importante, la lesión puede extenderse más allá de las vías respiratorias y comprometer otros órganos.
Algunas complicaciones aparecen en las primeras horas y otras pueden surgir o agravarse durante el ingreso hospitalario, por lo que la vigilancia médica continua resulta esencial.
Entre las complicaciones de una inhalación importante de humo se incluyen:
- Obstrucción de las vías respiratorias;
- Neumonía;
- Intoxicación por monóxido de carbono;
- Intoxicación por cianuro;
- Broncoespasmo;
- Neumonitis química;
- Lesión pulmonar aguda;
- Síndrome de dificultad respiratoria aguda;
- Daño cardiaco;
- Alteraciones neurológicas;
- Secuelas cognitivas tardías;
- Muerte.
La lesión por inhalación aumenta el riesgo de complicaciones y mortalidad en las personas con quemaduras graves.
La evolución depende de la duración de la exposición, el tipo de materiales quemados, la concentración del humo, la presencia de quemaduras y el estado de salud previo.
Lea también: Quemaduras: grados, tipos y cómo tratar tuasaude.com/es/quemaduraConsecuencias psicológicas
Sobrevivir a un incendio puede provocar ansiedad, miedo, insomnio, pesadillas, depresión, duelo o síntomas de estrés postraumático.
Lea también: Estrés postraumático: qué es, síntomas y tratamiento tuasaude.com/es/trastorno-de-estres-postraumaticoEstas reacciones pueden aparecer inmediatamente o durante los meses posteriores. Se recomienda buscar atención psicológica o psiquiátrica cuando los síntomas sean intensos, duren varias semanas, interfieran en el trabajo o en las actividades cotidianas, o incluyan crisis de pánico, aislamiento, consumo problemático de sustancias o pensamientos de autolesión.
Cómo protegerse del humo y salir con seguridad durante un incendio
Para reducir la exposición al humo y aumentar las posibilidades de salir con seguridad, se deben seguir las siguientes recomendaciones:
1. Salir inmediatamente
Al escuchar una alarma o detectar fuego o humo, se debe abandonar el lugar sin demora siguiendo la ruta de evacuación prevista. Una vez fuera, no se debe volver a entrar por ningún motivo.
Siempre que sea posible, es importante cerrar las puertas al salir, sin bloquearlas con llave, ya que una puerta cerrada puede ralentizar temporalmente la propagación del humo y del fuego.
2. Desplazarse agachado si hay humo
Si es necesario atravesar una zona con humo para alcanzar una salida, se debe avanzar agachado o gateando.
En muchos incendios, el humo y los gases calientes se concentran inicialmente en las zonas más altas. Cerca del suelo puede existir temporalmente una capa de aire menos caliente y menos contaminada. Sin embargo, esta protección es limitada y puede desaparecer rápidamente, por lo que no se debe permanecer en el lugar más tiempo del necesario.
Cubrirse la nariz y la boca con una tela puede disminuir el paso de algunas partículas grandes, pero no protege de forma eficaz contra el monóxido de carbono, el cianuro ni otros gases tóxicos. Un paño o una camisa mojados no hacen que sea seguro atravesar una zona con humo denso ni entrar en un incendio.
3. No entrar para rescatar víctimas sin protección profesional
Las personas sin entrenamiento, ropa de protección y equipos respiratorios autónomos no deben entrar en un edificio incendiado para intentar rescatar a otras personas.
Una camisa mojada alrededor de la cara no sustituye a una mascarilla ni a un equipo respiratorio profesional. Tampoco evita la intoxicación por monóxido de carbono u otros gases.
La forma más segura de ayudar es:
- Llamar inmediatamente al servicio de emergencias;
- Informar cuántas personas podrían estar atrapadas;
- Indicar su posible ubicación;
- Mantener libres las entradas para los bomberos;
- No volver a entrar en el edificio.
La seguridad del socorrista debe ser siempre prioritaria.
4. Comprobar una puerta antes de abrirla
Antes de abrir una puerta durante un incendio, se debe aproximar el dorso de la mano a la puerta y al picaporte.
Si están calientes o si sale humo por los bordes, la puerta no debe abrirse, ya que puede haber fuego o temperaturas peligrosas al otro lado. En ese caso, se debe utilizar otra salida.
Cuando la puerta no está caliente, debe abrirse lentamente y con precaución. Si detrás de ella hay humo denso, calor intenso o llamas, debe cerrarse inmediatamente.
5. Qué hacer si no es posible salir
Si todas las salidas están bloqueadas por humo, fuego o calor, se debe permanecer en una habitación que todavía no esté afectada y cerrar la puerta.
Después, se recomienda:
- Llamar al servicio de emergencias e indicar la ubicación exacta;
- Bloquear provisionalmente las ranuras inferiores de la puerta con una toalla o tela;
- Alejarse de la puerta;
- Señalizar la ubicación desde una ventana con una tela clara o una linterna;
- Seguir las instrucciones de los bomberos.
Las telas colocadas en las ranuras pueden disminuir temporalmente la entrada de humo, pero no detienen el fuego ni garantizan la seguridad durante un periodo prolongado.
6. No saltar por una ventana
No se debe saltar desde una ventana, incluso si se trata de un piso aparentemente bajo, ya que la caída puede causar fracturas, traumatismos craneales o lesiones graves en la columna.
Una ventana solo debe utilizarse como salida cuando pueda hacerse de manera segura, forme parte del plan de evacuación, exista una escalera de emergencia adecuada o los bomberos así lo indiquen.
Si no es posible bajar con seguridad, se debe permanecer detrás de una puerta cerrada, llamar a emergencias y señalizar la ubicación desde la ventana.
7. No usar el elevador
Durante un incendio deben utilizarse las escaleras de emergencia y no los elevadores, salvo que los bomberos den una indicación diferente o que el edificio cuente con elevadores específicamente autorizados para evacuaciones.
El elevador puede detenerse, abrirse en una planta afectada o llenarse de humo. En edificios altos, es importante conocer previamente la ubicación de las escaleras y las rutas de emergencia.
8. Si la ropa comienza a arder
Si la ropa se incendia, la persona debe:
- Detenerse inmediatamente;
- Tirarse al suelo;
- Protegerse la cara con las manos;
- Rodar repetidamente hasta apagar las llamas.
No debe correr, ya que el movimiento puede alimentar las llamas.
Después de extinguir el fuego, las quemaduras deben enfriarse con agua corriente fresca, no helada. No se debe aplicar hielo, mantequilla, pasta de dientes, alcohol ni otras sustancias caseras.
Las quemaduras extensas, profundas o localizadas en la cara, manos, pies, genitales o articulaciones deben ser evaluadas por profesionales sanitarios.
También debe solicitarse asistencia urgente cuando haya indicios de inhalación de humo, como hollín alrededor de la boca o nariz, quemaduras faciales o dificultad respiratoria.
Qué no se debe hacer durante un incendio
Algunas reacciones instintivas durante un incendio aumentan el peligro en lugar de reducirlo. Conocerlas de antemano ayuda a evitar decisiones que pueden hacer perder tiempo valioso o exponer a la persona a humo, calor intenso y derrumbes.
Después de evacuar, no se debe volver a entrar en el edificio, ni siquiera para buscar documentos, animales u objetos personales. Tampoco se debe intentar rescatar a otras personas sin entrenamiento ni equipos de protección profesional, ya que una camisa o tela mojada no protege eficazmente contra el monóxido de carbono, el cianuro ni otros gases tóxicos.
Durante la evacuación, no se debe esconder en armarios, baños, vehículos u otros lugares sin una salida segura. También se deben evitar los elevadores, salvo indicación expresa de los bomberos, y no se debe abrir una puerta que esté caliente, porque puede haber fuego o humo intenso al otro lado.
Asimismo, no se recomienda subir a pisos superiores o a la azotea, excepto cuando formen parte de una ruta oficial de evacuación. Tampoco se deben atravesar zonas con llamas o humo denso ni saltar desde una ventana sin contar con un medio seguro de descenso.