El equilibrio suele cambiar con la edad por la pérdida de fuerza, la menor velocidad de reacción y algunas alteraciones en la marcha. Eso aumenta el riesgo de caídas, sobre todo al girar, levantarse de una silla o caminar por superficies irregulares. La buena noticia es que ciertos ejercicios simples pueden mejorar la estabilidad, la postura y la movilidad cuando se practican con regularidad y con un nivel de dificultad adecuado.
¿Qué ejercicios ayudan más a mantener la estabilidad?
Los ejercicios más útiles son los que entrenan apoyo, control postural y fuerza de piernas al mismo tiempo. No hace falta empezar con rutinas complejas. De hecho, las mejores opciones suelen ser las que se pueden repetir varias veces por semana, con una silla o una pared cerca para dar seguridad.
Tres movimientos destacan por su aplicación práctica en personas mayores:
- Apoyo a una pierna, sujetándose al respaldo de una silla si hace falta.
- Caminar en línea, colocando un pie delante del otro para trabajar coordinación y control del tronco.
- Levantarse y sentarse sin usar las manos, para reforzar muslos, glúteos y transferencia de peso.
¿Qué dice la investigación sobre prevenir caídas?
Una investigación publicada en 2022 revisó el programa Otago, una rutina domiciliaria centrada en fuerza y equilibrio en personas mayores. Los resultados apoyan su utilidad para mejorar variables relacionadas con la estabilidad y para reducir factores que favorecen las caídas, especialmente cuando el entrenamiento sigue una progresión clara y constante.
En ese análisis se observó mejora de la capacidad de equilibrio y de la prevención de caídas, un dato relevante porque confirma que los ejercicios estructurados, y no solo caminar más, pueden influir en la respuesta postural, la confianza al moverse y el control del cuerpo en tareas cotidianas.

¿Cómo hacer el apoyo a una pierna sin perder seguridad?
El apoyo monopodal es uno de los ejercicios más directos para trabajar equilibrio. Consiste en mantenerse de pie sobre una pierna durante unos segundos, con la mirada al frente y el abdomen activo. Al principio conviene colocar una mano sobre una superficie firme y cambiar de lado tras cada intento.
Si cuesta mantener la postura, se puede empezar con 5 a 10 segundos por lado y repetir de 3 a 5 veces. Cuando haya más control, resulta útil reducir el apoyo de la mano o aumentar ligeramente el tiempo. En ejercicios para ganar estabilidad se describen progresiones sencillas para adaptar este trabajo al nivel de cada persona.
¿Por qué caminar en línea mejora la movilidad?
Caminar en línea, también llamado marcha en tándem, obliga a controlar mejor el centro de gravedad. Ese ajuste fino del cuerpo ayuda en situaciones comunes, como pasar por un pasillo estrecho, girar en la cocina o esquivar un obstáculo en la calle. Además, entrena la coordinación entre pies, cadera y tronco.
Para hacerlo con seguridad, conviene seguir una secuencia simple:
- Colocar un pie justo delante del otro, talón con punta.
- Avanzar despacio, cerca de una pared o encimera.
- Dar entre 8 y 12 pasos seguidos.
- Descansar y repetir 2 o 3 veces.
Levantarse de la silla, un gesto clave en la vida diaria
Levantarse y sentarse varias veces fortalece piernas y mejora la transferencia de peso, dos factores muy relacionados con las caídas dentro de casa. También entrena un gesto que se repite muchas veces al día. Si ese movimiento se vuelve lento o inestable, aumentan las compensaciones y el riesgo de tropiezo justo después de ponerse de pie.
Lo ideal es usar una silla firme, apoyar bien los pies y subir sin impulso brusco. Un objetivo razonable puede ser hacer 8 a 10 repeticiones, descansando si aparece fatiga. Otra investigación en la misma línea sugirió reducción de la tasa de caídas y de caídas con lesión con entrenamientos específicos de equilibrio, aunque no todos los protocolos ofrecen el mismo resultado.
¿Qué precauciones conviene tener después de los 60?
Los ejercicios deben adaptarse al estado físico, a la visión, al calzado y a posibles problemas articulares o neurológicos. Si hay mareo, dolor, falta de aire o una caída reciente, no conviene improvisar. En esos casos puede hacer falta una valoración individual para ajustar repeticiones, apoyos y progresión.
Trabajar equilibrio, fuerza de piernas y movilidad de forma constante suele dar mejores resultados que entrenar mucho un solo día. Un espacio despejado, una superficie firme y una rutina breve de varios días por semana ayudan a reducir tropiezos al caminar, mejorar la postura y ganar seguridad en actividades tan concretas como subir un bordillo o levantarse por la noche.
Este contenido es exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si has sufrido caídas, notas inestabilidad o tienes dudas sobre tu estado físico, busca atención médica.









