Vuelves de una excursión por el monte o de pasear al perro por un parque con hierba alta. Al ducharte, notas un bulto oscuro y duro detrás de la rodilla que antes no estaba. Es una garrapata, un ácaro que se alimenta de sangre y puede transmitir infecciones a las personas. Lo que hagas en los minutos siguientes cuenta: una extracción limpia reduce el riesgo de contagio y de irritación en la piel.
La garrapata se ancla a la piel con una especie de arpón
Las garrapatas no pican y se marchan. Introducen en la piel una pieza bucal llamada hipostoma, cubierta de pequeños dientes orientados hacia atrás, y la fijan con una sustancia parecida al cemento. Por eso, si tiras sin cuidado, es fácil que la cabeza se quede clavada.
Una garrapata puede pasar varios días alimentándose sin que lo notes, porque su saliva contiene sustancias anestésicas y anticoagulantes. El riesgo de transmitir la bacteria Borrelia burgdorferi, causante de la enfermedad de Lyme, sube sobre todo a partir de las 24 a 48 horas de fijación. En España, la mayoría de los casos se concentran en el norte peninsular, en zonas como Asturias, Cantabria, Navarra o La Rioja.
¿Qué técnica reduce el riesgo de contraer la enfermedad de Lyme?
Una revisión sistemática analizó seis estudios sobre técnicas de extracción para ver si el método influía en la infección posterior. Ejercer una presión suave sobre el parásito antes de retirarlo con pinzas de punta fina se asoció con una menor transmisión de la bacteria de Lyme. También se vio menos seropositividad, es decir, menos anticuerpos frente a la bacteria en sangre.

El mismo trabajo advierte de otro riesgo. Una extracción mal hecha puede desencadenar anafilaxia, una reacción alérgica grave, en personas sensibilizadas a la saliva del ácaro. Los estudios incluidos eran de calidad baja o moderada. Los resultados orientan la práctica, pero no son definitivos.
Cómo usar las pinzas paso a paso
Solo necesitas unas pinzas finas, como las de depilar las cejas, un antiséptico y buena luz. Lávate las manos antes de empezar y sigue este orden:
- Sujeta la garrapata lo más cerca posible de la piel, por la zona de la cabeza y no por el abdomen.
- Haz una presión suave y constante y tira de forma recta hacia arriba, sin tirones bruscos.
- Comprueba que ha salido entera. Si queda algún resto pequeño, no hurgues con agujas.
- Desinfecta la zona de la picadura con clorhexidina o povidona yodada y lávate las manos de nuevo.
- Guarda el ácaro en un bote cerrado o en cinta adhesiva y apunta la fecha.

¿Qué errores conviene evitar al sacar una garrapata?
Muchos remedios caseros siguen circulando, pero irritan al parásito y pueden hacer que regurgite saliva en la herida. Estos son los fallos más habituales:
- Cubrirla con vaselina, aceite o alcohol para que se suelte sola.
- Acercarle una cerilla o un cigarrillo encendido.
- Arrancarla con los dedos, apretando el cuerpo lleno de sangre.
- Usar pinzas de punta gruesa que aplastan el abdomen en lugar de sujetar la cabeza.
- Esperar al día siguiente para retirarla.
Sobre si es mejor girar o tirar, no hay una respuesta cerrada. Otra revisión publicada en 2017 encontró pocas pruebas sobre girar o tirar, ni tampoco sobre los ganchos comerciales. Mientras no haya datos mejores, lo más sensato es usar pinzas finas y hacer un movimiento recto y lento.
Cuidados de la picadura en los días siguientes
Después de la extracción es normal ver un punto rojo pequeño o un leve picor durante dos o tres días. Vigila la zona cada mañana y fíjate si la marca crece o cambia de aspecto. Conviene conocer bien los síntomas tras una picadura para distinguir una irritación local de una infección. No rasques la herida y evita las cremas con corticoides sin indicación médica, porque pueden ocultar la evolución de la lesión.
Señales de alarma en las semanas posteriores
Pide cita con tu médico de familia si entre los 3 y los 30 días aparece una mancha roja que se extiende en forma de diana, conocida como eritema migratorio. Es el signo más típico de la enfermedad de Lyme. Acude también si tienes fiebre, dolor de cabeza intenso, dolores musculares o articulares, cansancio fuera de lo normal o parálisis en un lado de la cara. Si notas hinchazón de labios, dificultad para respirar o mareo justo después de retirar la garrapata, llama al 112. Lleva el ácaro guardado y la fecha de la picadura: ese dato ayuda a decidir si hace falta tratamiento antibiótico.
Este artículo es solo orientativo y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario, que es quien debe hacer el diagnóstico y el seguimiento. Ante cualquier síntoma o duda tras una picadura, busca atención médica.









