¿Un baño de pies con sal y vinagre cura los hongos o el mal olor de pies? No los cura. Lo que sí puede hacer es aliviar el cansancio de los pies y reducir la humedad de la piel durante unas horas. Es un remedio casero muy extendido en España, y conviene separar lo que respalda la dermatología de lo que es pura costumbre. Saber hasta dónde llega evita retrasar el tratamiento de una infección por hongos, que necesita un antifúngico.
¿Qué hacen la sal y el vinagre sobre la piel de los pies?
La sal disuelta en agua crea un medio hipertónico. Ese medio saca agua de la capa superficial de la piel, así que la planta y los espacios entre los dedos quedan algo más secos después del remojo. Muchas personas también notan los pies menos hinchados tras una jornada larga de pie, aunque ese alivio se debe sobre todo al agua tibia y al descanso.
El vinagre aporta ácido acético, que baja el pH de la superficie cutánea. Las bacterias que descomponen el sudor prefieren un ambiente menos ácido, por eso el remojo puede disminuir el mal olor de pies durante un tiempo. En el laboratorio, el ácido acético frena algunos hongos y bacterias. Pero una placa de cultivo no se parece en nada a un pie que pasa diez horas dentro de un zapato cerrado.
Lo que demuestra la investigación sobre el pie de atleta
Una investigación publicada en 2022 reunió los ensayos aleatorizados sobre el tratamiento de la tiña del pie, que es el nombre médico del pie de atleta. Sus conclusiones muestran una mayor curación con terbinafina y butenafina tópicas que con placebo. Las cremas antifúngicas resolvieron la infección con mucha más frecuencia.

Lo más revelador es lo que esa revisión deja fuera. Ningún ensayo evaluó los baños con sal o vinagre, así que no hay ninguna comparación seria que avale el remedio frente a una pomada. Hoy por hoy, el remojo sirve como complemento de higiene y nunca como sustituto del fármaco.
El mal olor de pies y los hongos tienen causas distintas
El mal olor de pies se llama en medicina bromhidrosis. Aparece cuando las bacterias de la piel degradan el sudor acumulado en calcetines y calzado. En este caso el remojo ácido tiene algo más de sentido, porque actúa sobre esas bacterias y sobre la humedad. El pie de atleta, en cambio, lo provoca un hongo dermatofito. Estas señales suelen indicar infección y no solo sudor:
- Picor intenso entre el cuarto y el quinto dedo.
- Piel blanquecina, agrietada o que se descama.
- Pequeñas ampollas o enrojecimiento en la planta.
- Uñas engrosadas, amarillentas o que se rompen con facilidad.
Si reconoces alguno de estos signos, el baño de pies no lo va a resolver por sí solo. En esta guía sobre cómo tratar el pie de atleta se explican las pomadas antifúngicas más utilizadas y el papel que tienen los remedios caseros como apoyo.
Cómo preparar el remojo sin irritar la piel
Si decides probarlo, todo depende de la dilución. Una mezcla demasiado concentrada sobre una piel con grietas abiertas puede provocar escozor y empeorar una dermatitis. Estas pautas reducen el riesgo:
- Usa agua tibia, nunca caliente, en una palangana que cubra los pies hasta el tobillo.
- Mezcla una parte de vinagre por dos de agua, de manzana o de vino blanco, y añade dos cucharadas de sal gruesa.
- Limita el remojo a 15 o 20 minutos, dos o tres veces por semana.
- Seca muy bien entre los dedos con una toalla limpia, porque la humedad residual favorece a los hongos.
- Evítalo si tienes diabetes, mala circulación o heridas, ya que una irritación puede complicarse y tardar en cicatrizar.

¿Qué puedes hacer hoy para tener unos pies más sanos?
Esta misma noche, revisa con buena luz la planta y los espacios entre los dedos de los dos pies. Si ves descamación o grietas, pide en la farmacia una crema con terbinafina y aplícala el tiempo que indique el prospecto, aunque el picor desaparezca antes. Si solo notas olor, cambia a calcetines de algodón todos los días y alterna dos pares de zapatos para que cada uno se airee 24 horas. Deja el baño de pies para los días de más sudor. Si en dos semanas no hay mejoría, pide cita con tu médico de cabecera.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario, ni su diagnóstico ni su tratamiento. Si tienes síntomas que no mejoran o dudas sobre el estado de tus pies, acude a tu médico o a tu podólogo.









