El equilibrio suele cambiar con los años por la pérdida de masa muscular, la menor sensibilidad en los pies y cambios en la visión o en el oído interno. El apoyo sobre una pierna es una prueba simple que da pistas sobre la estabilidad corporal en mayores de 60, aunque no basta por sí sola para medir el riesgo de caídas.
¿Cuántos segundos se consideran normales después de los 60?
El apoyo unipodal no tiene una única cifra válida para todo el mundo, pero en la práctica se considera una señal favorable poder mantenerse varios segundos sin agarrarse, con la mirada al frente y el tronco estable. A partir de los 60, el tiempo suele reducirse de forma progresiva, y también influyen la fuerza de cadera, la velocidad de reacción y problemas articulares.
El apoyo sobre una pierna se interpreta mejor como un rango que como un aprobado o suspenso. Aguantar menos de 5 segundos puede sugerir una estabilidad limitada. Superar los 10 segundos suele indicar un control postural mejor conservado. Pasar claramente de ese tiempo, sin compensaciones ni balanceo excesivo, apunta a una buena reserva funcional para tareas diarias como vestirse, subir un bordillo o girar al caminar.
¿Qué muestra la investigación sobre esta prueba en personas de más edad?
Según la revisión sistemática Diagnostic Balance Tests for Assessing Risk of Falls and Distinguishing Older Adult Fallers and Non-Fallers, publicada en Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, el single-leg stance figura entre las pruebas clínicas más prometedoras para diferenciar entre personas mayores con y sin antecedentes de caídas, aunque su interpretación mejora cuando se combina con otras valoraciones funcionales.
Además, según el estudio transversal Normative Data for Timed-Up-and-Go and One-Leg-Standing for 66-Year-Old Koreans: A Nationwide Study, publicado en Journal of the American Medical Directors Association, se analizaron datos de más de 2,2 millones de personas para el test de apoyo sobre una pierna y se observaron diferencias por sexo, con tiempos medios más altos en hombres que en mujeres. Estos datos refuerzan la idea de que conviene interpretar la prueba con valores de referencia y no a partir de una única cifra aislada.
Una investigación reciente analizó valores normativos del test de una pierna en personas de 66 años y aportó una referencia útil para interpretar resultados individuales. Ese trabajo observó diferencias entre hombres y mujeres y confirmó que el rendimiento no se distribuye de forma uniforme, algo importante para no sacar conclusiones rápidas a partir de un solo intento.
En ese contexto, los valores de referencia del apoyo sobre una pierna a los 66 años ayudan a situar mejor cada resultado individual. Otra investigación en la misma línea indicó que fallar en el single leg stance se asoció con más caídas futuras en adultos mayores, lo que refuerza su valor como señal de alerta, aunque no como diagnóstico aislado.

¿Qué dice realmente sobre el riesgo de caídas?
El riesgo de caídas no depende solo de cuántos segundos aguanta una persona. También cuentan la marcha, la fuerza en piernas, el uso de medicamentos sedantes, los mareos, la neuropatía, el dolor en rodillas o caderas y el miedo a caer. Por eso, un mal resultado orienta, pero no define por sí mismo el pronóstico.
En la vida diaria, esta prueba se vuelve más útil cuando se interpreta junto con otras señales:
- dificultad para levantarse de una silla sin apoyo
- pasos cortos o inseguros al girar
- balanceo marcado al quedarse quieto
- tropezones frecuentes en casa
- caídas previas en los últimos meses
¿Cómo hacer la prueba en casa sin falsear el resultado?
El apoyo sobre una pierna debe probarse al lado de una pared o de una superficie estable, pero sin sujetarse. Conviene hacerlo con calzado habitual o descalzo, siempre del mismo modo, y cronometrar desde que un pie se despega del suelo hasta que vuelve a apoyarse o aparece un apoyo externo. Si hay vértigo, dolor intenso o mucha inseguridad, no es una prueba para hacer sin supervisión.
Si el objetivo es entrenar la estabilidad, en ejercicios de equilibrio se explican opciones progresivas para trabajar el control postural y la coordinación. Repetir la prueba en las mismas condiciones, por ejemplo una vez al mes, ayuda más que compararse con otra persona.
¿Cuándo conviene consultar y qué se puede hacer para mejorar?
Los mayores de 60 deberían comentarlo con un profesional si no logran sostenerse ni unos segundos, si han sufrido una caída reciente o si notan inestabilidad nueva al caminar. También conviene revisar la vista, el calzado, la tensión arterial y la medicación, sobre todo si hay somnolencia o mareo al levantarse.
Para mejorar el equilibrio, suele funcionar un enfoque combinado:
- fortalecer glúteos y piernas
- practicar cambios de apoyo y giros lentos
- entrenar la propiocepción de pies y tobillos
- corregir obstáculos en casa, como alfombras sueltas
- trabajar la marcha con supervisión si ya hubo caídas
Mirar cuántos segundos dura el apoyo unipodal sirve como pista rápida sobre fuerza, control postural y estabilidad al moverse. Cuando el tiempo baja, hay balanceo evidente o aparecen tropiezos, conviene valorar el conjunto, porque la prevención de caídas depende de músculos, articulaciones, visión, sensibilidad y coordinación.
Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si presentas síntomas o tienes dudas sobre tu estado de salud, busca atención médica.









