Las defensas cambian con la edad, y a partir de los 60 años es más habitual encadenar catarros, notar recuperación lenta o sufrir más congestión en invierno. El sistema inmunitario sigue respondiendo, pero lo hace con menos rapidez si faltan sueño, movimiento, buena hidratación o una alimentación suficiente en proteína y micronutrientes.
¿Por qué los resfriados se vuelven más frecuentes con la edad?
El sistema inmunitario atraviesa un proceso de envejecimiento natural. Algunas células defensivas responden peor a los virus respiratorios, la inflamación de bajo grado puede aumentar y las mucosas de nariz y garganta pierden parte de su capacidad de barrera.
Las defensas también se resienten si hay poco descanso, estrés mantenido, enfermedades crónicas mal controladas o pérdida de masa muscular. En personas de 60 años o más, estos factores suelen coincidir y explican por qué un resfriado simple puede durar varios días más.
¿Qué dice la evidencia sobre vitamina D y protección respiratoria?
La vitamina D suele aparecer en cualquier conversación sobre infecciones respiratorias, pero conviene matizar. Una investigación publicada en 2024 evaluó a adultos mayores y observó que la suplementación no redujo de forma clara la incidencia global de infecciones respiratorias agudas, aunque podría haber un beneficio no concluyente en quienes partían de niveles bajos.
Eso significa que tomar suplementos sin valorar déficit no garantiza menos catarros. El hallazgo puede leerse en este análisis sobre vitamina D e infecciones respiratorias en adultos mayores. En la práctica, lo más sensato es revisar niveles cuando el profesional lo considere y no usar la vitamina D como única estrategia para reforzar las defensas.

¿Qué hábitos diarios ayudan de verdad a mantener la respuesta inmune?
Los hábitos diarios marcan la diferencia cuando se repiten durante semanas. No actúan como un escudo instantáneo, pero sí mejoran sueño, metabolismo, masa muscular y respuesta frente a virus comunes.
- Dormir entre 7 y 8 horas, con horario regular.
- Caminar o hacer ejercicio suave al menos 30 minutos al día.
- Tomar proteína suficiente en cada comida, como huevos, pescado, legumbres o yogur.
- Beber agua con frecuencia, aunque no haya mucha sed.
A esto se suman la ventilación de espacios, el lavado de manos y las vacunas al día. En el portal Tua Saúde se explican medidas para el sistema inmunológico con pautas sencillas que encajan bien en la rutina.
¿Qué nutrientes conviene vigilar después de los 60 años?
Las defensas necesitan energía, proteína y micronutrientes para fabricar anticuerpos y mantener activas sus células. Después de los 60 años, son relativamente frecuentes las ingestas bajas de proteína, zinc, hierro, vitamina B12 o vitamina D, sobre todo si hay poco apetito, problemas dentales o dietas muy restrictivas.
Conviene prestar atención a estos puntos:
- Proteína, para conservar músculo y apoyar la recuperación.
- Zinc, presente en carne, marisco, lácteos, legumbres y frutos secos.
- Vitamina C, útil en una dieta variada con fruta y verdura fresca.
- Vitamina B12, importante si hay gastritis, uso de antiácidos o poca ingesta animal.
Otra investigación en la misma línea indicó que el zinc podría prevenir algunos síntomas respiratorios y acortar su duración en ciertos casos, aunque con resultados variables según la formulación. Puede revisarse en este análisis sobre zinc y síntomas respiratorios virales.
¿Qué errores debilitan más el sistema inmunitario sin darte cuenta?
El sistema inmunitario no solo depende de lo que se toma, también de lo que se descuida. Saltarse comidas, moverse poco durante días, dormir con horarios caóticos o abusar del alcohol reduce la capacidad de recuperación del organismo frente a un virus respiratorio.
Otro error frecuente es automedicarse con suplementos o antibióticos sin indicación. Los antibióticos no sirven para un resfriado común y su uso innecesario puede complicar el equilibrio de la microbiota y favorecer resistencias, un problema especialmente relevante en personas de 60 años con tratamientos crónicos.
¿Cómo reforzar las defensas cada día sin obsesionarse?
Las defensas suelen funcionar mejor cuando la rutina incluye sueño estable, actividad física regular, exposición solar prudente, comidas completas y control de patologías como diabetes o EPOC. Si los resfriados son muy repetidos, duran más de lo habitual o se acompañan de fiebre alta, falta de aire o pérdida de peso, conviene revisar analíticas, medicación y estado nutricional.
Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si presentas síntomas frecuentes o dudas sobre tu estado general, busca atención médica.









