Aproximadamente el 10% de la población sufrirá litiasis renal en algún momento de su vida. La prevalencia aumenta a partir de los 45 a 50 años y es más frecuente en hombres que en mujeres. El cólico nefrítico que producen es uno de los dolores más intensos que puede experimentar el organismo, comparable al del parto. Y sin embargo, en la mayoría de los casos, las piedras en los riñones son una condición altamente prevenible con cambios en los hábitos de alimentación e hidratación.
Cómo se forman las piedras y qué tipos existen
Los cálculos renales se forman cuando la orina contiene una concentración excesiva de determinadas sustancias que, al superar su nivel de saturación, cristalizan y se agregan hasta formar piedras de distintos tamaños. Los hábitos de vida, especialmente la alimentación y la hidratación, son los factores modificables con mayor impacto sobre ese proceso de cristalización. La alimentación tiene un papel especialmente relevante en dos tipos de cálculos: las litiasis cálcicas de oxalato cálcico, que son las más frecuentes y representan aproximadamente el 80% de todos los cálculos, y las de ácido úrico, que se producen por una sobresaturación de ese compuesto en la orina.
Una revisión publicada en la revista Nutrients en 2022 sobre la relación entre dieta y litiasis renal confirmó que la ingesta insuficiente de agua, el exceso de proteína animal, el sodio elevado y el consumo excesivo de alimentos ricos en oxalato son los principales factores dietéticos modificables asociados a la formación de cálculos renales en adultos.

Los alimentos que favorecen la formación de cálculos
Antes de hablar de prevención, es necesario conocer qué alimentos contribuyen a la sobresaturación de las sustancias que forman los cálculos. El problema no es que existan en la dieta, sino que se consuman en exceso de forma prolongada sin compensar con suficiente agua.
- Exceso de calcio: una ingesta excesiva de calcio a través de lácteos abundantes, como beber leche en grandes cantidades y tomar además mantequilla, yogures y suplementos de calcio, puede producir saturación en la orina y favorecer la formación de cálculos de oxalato cálcico. Un consumo normal de lácteos no es perjudicial cuando se acompaña de suficiente agua.
- Verduras ricas en oxalato: las acelgas, las espinacas, el brécol y la remolacha contienen concentraciones elevadas de oxalato que pueden contribuir a la cristalización cuando se consumen en grandes cantidades. También el café, el té, los refrescos de cola, el cacao en polvo y el chocolate negro son fuentes de oxalato a considerar.
- Frutos secos: especialmente las nueces, que tienen un contenido en oxalato significativamente más alto que otros frutos secos.
- Exceso de proteínas animales: las vísceras, las carnes rojas, los embutidos, el marisco, el pescado azul, los quesos muy curados y el foie gras tienen un contenido elevado en purinas que el organismo convierte en ácido úrico. Su consumo excesivo se asocia directamente a la litiasis úrica. El vino y la cerveza también elevan el ácido úrico.
- Sal en exceso: el sodio favorece por sí mismo la formación de cálculos y, adicionalmente, la hipertensión arterial asociada a su consumo es otro factor de riesgo renal independiente.
El papel central del agua: cuánta hay que beber y de qué tipo
El agua es la herramienta más eficaz y más accesible para prevenir los cálculos renales. Su mecanismo es simple: diluye la concentración de todas las sustancias que forman los cálculos en la orina, reduciendo la probabilidad de que cristalicen. Para entender mejor qué es la litiasis renal, cómo se diagnostica y qué tratamientos existen según el tipo de cálculo, conviene revisar también los criterios de seguimiento para personas que ya han tenido un cólico nefrítico.
La cantidad recomendada oscila entre dos litros y medio y tres litros de líquidos al día, de los que al menos el 50% deben ser agua. Esa cantidad debe aumentarse en días de calor intenso, durante la práctica de ejercicio físico o en ambientes laborales con altas temperaturas, que son uno de los factores de riesgo más infravalorados para la litiasis renal.
- Si el agua del grifo es muy dura o está muy mineralizada, puede optarse por agua embotellada de mineralización débil, disponible en todas las marcas del mercado.
- El color de la orina es el indicador más sencillo del estado de hidratación: debe mantenerse en un tono amarillo pálido transparente. Una orina amarilla oscura o concentrada indica hidratación insuficiente.
- Repartir la ingesta de líquidos a lo largo del día, incluida la noche, produce una orina más diluida de forma constante y reduce más eficazmente el riesgo de cristalización que beber mucho en pocas horas.

Los alimentos que protegen el riñón y reducen el riesgo de cálculos
Además de reducir los factores de riesgo, hay alimentos con un efecto protector específico sobre la formación de cálculos que deben estar presentes en la dieta de forma habitual.
- Frutas cítricas: el limón, la naranja y el pomelo son ricos en citrato, un inhibidor natural de la cristalización que impide que el oxalato cálcico y otros compuestos formen cristales en la orina. El zumo de limón natural diluido en agua es una de las medidas preventivas con mayor evidencia en personas con litiasis de repetición.
- Frutas y verduras en general: contribuyen a alcalinizar la orina, lo que dificulta la formación de cálculos de ácido úrico, que se forman preferentemente en orinas ácidas.
- Dieta mediterránea en su conjunto: según los expertos citados en el artículo original, seguir un patrón mediterráneo, evitando el consumo excesivo de lácteos y sal, y acompañándolo de una ingesta importante de agua, es la estrategia dietética global con mayor efecto protector sobre la litiasis renal.
Cuándo la litiasis renal requiere evaluación médica urgente
Las piedras pequeñas pueden eliminarse espontáneamente con hidratación abundante y analgesia para el dolor. Las de mayor tamaño o las que producen obstrucción del flujo urinario requieren intervención urológica. Hay situaciones que justifican acudir a urgencias sin demora: dolor lumbar o en el flanco de intensidad muy elevada que aparece de forma brusca, especialmente si se irradia hacia la ingle o los genitales. Fiebre asociada al cólico es una señal de alarma mayor que indica infección urinaria concomitante con la obstrucción, una situación que puede progresar con rapidez hacia una sepsis de origen urinario. Orina con sangre visible de forma repetida y náuseas o vómitos que impiden la hidratación oral son también motivos para buscar atención médica. Una vez pasado el primer episodio, el médico o nefrólogo puede solicitar el análisis del cálculo expulsado para identificar su composición y ajustar las recomendaciones dietéticas de forma individualizada según el tipo específico de piedra.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica profesional. Ante dolor renal intenso, fiebre asociada o sangre en la orina, acuda a urgencias sin demora.









