La retención de líquidos de la creatina genera dudas sobre la presión arterial, pero los estudios muestran qué ocurre realmente en adultos sanos y personas con factores de riesgo.
La creatina es el suplemento deportivo más estudiado del mundo, pero sigue generando preguntas sobre su seguridad cardiovascular. Una de las más frecuentes es si puede elevar la presión arterial, especialmente en personas que ya tienen hipertensión o factores de riesgo cardíaco. La respuesta que ofrece la evidencia disponible es más matizada y más tranquilizadora de lo que muchos esperan.
Cómo actúa la creatina en el organismo y por qué surge la preocupación
La creatina es un compuesto nitrogenado que el organismo sintetiza de forma natural y que se almacena principalmente en el músculo esquelético. Su suplementación aumenta las reservas de fosfocreatina en el músculo, lo que mejora la capacidad de regenerar ATP de forma rápida durante esfuerzos cortos e intensos. La preocupación sobre la presión arterial surge porque la creatina es osmóticamente activa: atrae agua hacia el interior de las células musculares, lo que produce una ligera retención de líquido que podría teóricamente elevar el volumen sanguíneo y, con él, la presión arterial.
Una revisión publicada en Clinical Nutrition ESPEN en 2024 que evaluó los efectos cardiovasculares de la creatina en hombres mayores confirmó que la suplementación con creatina no produce aumentos estadísticamente significativos de la presión arterial en adultos sanos, y que en algunos grupos, como los hombres mayores, se observó una ligera reducción de la presión sistólica frente al placebo, aunque la diferencia no fue clínicamente relevante.

Lo que dicen los estudios en distintos grupos de población
La evidencia disponible muestra resultados consistentes en distintos perfiles de personas que usan creatina, lo que permite extraer conclusiones más sólidas que si se considerara un solo ensayo.
- Adultos jóvenes deportistas: un estudio publicado en 2018 con 45 adultos jóvenes realizando entrenamiento de resistencia de alta intensidad no encontró ningún efecto de la creatina sobre la presión arterial. Tampoco se observaron cambios en la rigidez vascular ni en la reactividad vascular.
- Culturistas con uso prolongado: un estudio de 2017 que evaluó el uso de hasta 15 gramos diarios de creatina durante períodos prolongados documentó un aumento de la frecuencia cardíaca en reposo de aproximadamente un 14%, pero sin cambios en la presión arterial.
- Hombres mayores: el estudio de 2024 mencionado anteriormente, con hombres de mediana de edad 71 años que recibieron 20 gramos diarios de creatina, encontró una ligera reducción de la presión sistólica frente al grupo placebo, aunque sin significación estadística.
- Mujeres mayores de 40 años: los estudios específicos en mujeres posmenopáusicas no han documentado efectos negativos sobre la presión arterial, y algunos han señalado beneficios adicionales sobre la composición corporal y la función muscular sin impacto cardiovascular adverso.
Por qué la retención de agua no equivale a hipertensión
El mecanismo teórico por el que la creatina podría elevar la presión, la retención de líquido intracelular en el músculo, no se traduce en hipertensión por una razón fisiológica importante. El líquido retenido va hacia el interior de las células musculares, no hacia el espacio intravascular. El volumen de sangre circulante no aumenta de forma significativa, y la resistencia vascular periférica tampoco se ve afectada. Para entender mejor cómo funciona la creatina, cuáles son sus formas más efectivas y qué grupos se benefician más de su suplementación, conviene revisar también las diferencias entre el monohidrato, el bisglicinato y otras variantes disponibles en el mercado.
La ganancia de peso que se observa en las primeras semanas de suplementación, de uno a dos kilogramos aproximadamente, refleja principalmente esa retención de agua intracelular en el músculo, no acumulación de grasa ni aumento del volumen vascular. Ese peso adicional se normaliza cuando se discontinúa la creatina.

Quiénes deben ser más cautelosos y cuándo consultar al médico
Aunque la evidencia general indica que la creatina es segura para la presión arterial en adultos sanos, hay situaciones en las que la precaución y la consulta médica previa son recomendables.
- Personas con hipertensión no controlada: aunque la creatina no la causa, cualquier persona con hipertensión debe consultar con su médico antes de iniciar cualquier suplemento, porque el contexto clínico puede ser relevante para la decisión.
- Enfermedad renal crónica: la creatinina sérica es un marcador de función renal que puede elevarse con la suplementación de creatina, dificultando la interpretación de los análisis. Las personas con enfermedad renal deben consultar con su nefrólogo antes de usar creatina.
- Personas que toman medicación antihipertensiva: no hay interacciones documentadas específicas entre la creatina y los fármacos antihipertensivos más comunes, pero siempre conviene informar al médico de cualquier suplemento que se tome de forma regular.
- Personas con insuficiencia cardíaca: la suplementación con creatina en este grupo requiere evaluación médica específica antes de iniciarse, aunque hay investigaciones preliminares que sugieren posibles beneficios sobre la función cardíaca.
El veredicto de la evidencia actual
La preocupación de que la creatina eleva la presión arterial no está respaldada por la evidencia disponible en personas sanas. Los estudios en distintos grupos de población, desde jóvenes atletas hasta hombres mayores, muestran de forma consistente que la creatina no produce efectos negativos sobre la presión arterial cuando se usa en las dosis habituales de tres a cinco gramos diarios de monohidrato de creatina. El monohidrato sigue siendo la forma más estudiada, con el mejor perfil de seguridad de todas las variantes disponibles y una biodisponibilidad comparable a las formas más caras.
Lo que sí importa es el contexto general de salud de quien la toma. Una persona con hipertensión bien controlada y sin enfermedad renal puede, en principio, usar creatina con seguridad, pero esa decisión siempre debe tomarse con información médica actualizada. La creatina no es el suplemento que hay que temer cuando se habla de presión arterial: ese papel lo ocupan otros compuestos muy extendidos en el mundo del deporte como los estimulantes de cafeína a dosis elevadas, los quemadores con efedrina o los pre-entrenos con combinaciones de estimulantes que sí producen elevaciones agudas y crónicas de la presión.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica profesional. Ante hipertensión, enfermedad renal o cualquier condición cardiovascular, consulte con su médico antes de iniciar la suplementación con creatina.








