El hormigueo en manos y pies suele atribuirse a una mala postura o a pasar mucho tiempo sentado, pero no siempre es un problema pasajero. Cuando aparece de forma repetida, bilateral o junto a pérdida de sensibilidad, dolor o debilidad, conviene pensar en causas que afectan al sistema nervioso, como el déficit de vitamina B12 o la neuropatía diabética.
¿Cuándo el hormigueo deja de ser algo puntual?
El hormigueo puede aparecer por compresión momentánea de un nervio, por ejemplo al cruzar las piernas o dormir sobre un brazo. En esos casos suele durar pocos minutos y desaparece al cambiar de postura. La señal de alerta llega cuando la parestesia vuelve cada día, dura más tiempo o avanza desde los dedos hacia los pies o las manos.
El sistema nervioso periférico transmite la sensibilidad y el movimiento. Si hay daño en las fibras nerviosas, pueden aparecer pinchazos, ardor, calambres, torpeza al caminar o menor percepción del frío y el calor. Ese patrón orienta más a una neuropatía que a una simple presión postural.
¿Qué dice la evidencia sobre vitamina B12 y síntomas neuropáticos?
La vitamina B12 participa en el mantenimiento de la mielina y en varias rutas metabólicas del tejido nervioso. Cuando sus niveles bajan, pueden aparecer parestesias, entumecimiento, alteraciones de la marcha y cansancio. Una investigación publicada en 2021 encontró asociación entre neuropatía periférica y niveles bajos de vitamina B12, además de marcadores metabólicos compatibles con déficit, como metilmalónico y homocisteína elevados.
Ese hallazgo no significa que toda persona con hormigueo tenga carencia de B12, pero sí refuerza la necesidad de valorarla cuando los síntomas son persistentes. El riesgo puede ser mayor en personas mayores, en quienes siguen dietas con poca ingesta de alimentos de origen animal, en casos de gastritis atrófica o tras uso prolongado de ciertos fármacos, como la metformina.

¿Cómo diferenciar un déficit de vitamina B12 de una neuropatía diabética?
Aunque ambas causas pueden producir hormigueo en manos y pies, hay pistas útiles. El déficit de vitamina B12 puede acompañarse de cansancio, palidez, lengua dolorida, problemas de memoria o inestabilidad al caminar. La neuropatía diabética, en cambio, suele relacionarse con años de glucosa alta y empieza con más frecuencia en los pies, con sensación de quemazón nocturna o menor sensibilidad.
Para entender mejor los síntomas de daño nervioso por diabetes, conviene revisar cómo progresa y qué pruebas se usan para confirmarla. En la práctica clínica, el contexto importa mucho. Una persona con diabetes, mal control glucémico o antecedentes de metformina prolongada puede incluso tener ambos problemas a la vez.
¿Qué señales orientan más a una causa u otra?
Hay varios datos que ayudan a ordenar la sospecha antes de la valoración médica:
- Déficit de vitamina B12: hormigueo con fatiga, anemia, lengua roja, olvidos o dificultad para mantener el equilibrio.
- Neuropatía diabética: ardor en los pies, dolor nocturno, pérdida de sensibilidad, úlceras o cambios en la forma de caminar.
- Compresión postural: inicio brusco tras una posición concreta y alivio rápido al mover la extremidad.
- Afectación del sistema nervioso más extensa: debilidad, caídas, pérdida marcada de reflejos o síntomas que suben de forma progresiva.
Otra investigación en la misma línea, publicada en 2021 en personas con diabetes tipo 2, apuntó a mejoría clínica y neurofisiológica con metilcobalamina en neuropatía diabética. No sustituye al diagnóstico, pero sugiere que revisar la B12 puede ser especialmente relevante cuando hay diabetes y tratamiento prolongado con metformina.
¿Qué pruebas suelen pedir los médicos?
Para aclarar la causa del hormigueo, la evaluación suele combinar historia clínica, exploración neurológica y análisis. No basta con decir que hay parestesias. Importa saber desde cuándo ocurren, si afectan a ambos lados, si empeoran por la noche y si se acompañan de dolor, debilidad o pérdida de sensibilidad.
- Análisis de vitamina B12 y, si hace falta, metilmalónico u homocisteína.
- Glucosa, hemoglobina glicosilada y función renal.
- Exploración de reflejos, fuerza, sensibilidad vibratoria y táctil.
- En algunos casos, estudios de conducción nerviosa o electromiografía.
Estas pruebas ayudan a distinguir entre un déficit corregible, una neuropatía ligada a la diabetes u otras causas, como alcohol, hipotiroidismo, compresión nerviosa o problemas cervicales y lumbares.
¿Cuándo conviene consultar sin esperar?
El hormigueo en manos y pies merece atención rápida si aparece de forma súbita, si afecta solo a un lado, si se acompaña de dificultad para hablar, caída facial o pérdida brusca de fuerza. También conviene consultar pronto si interfiere con el sueño, si empeora en semanas o si ya hay heridas, torpeza o caídas.
Cuando la causa está en la vitamina B12, en la glucosa alta o en el daño progresivo del sistema nervioso, actuar pronto cambia el pronóstico. Identificar el origen permite corregir déficits, ajustar el tratamiento de la diabetes y reducir el riesgo de pérdida de sensibilidad, dolor crónico y lesiones en los pies.
Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si presentas síntomas o tienes dudas sobre tu estado de salud, busca atención médica.









