Los metales pesados son un grupo de elementos químicos que se caracterizan por tener un alto peso molecular y una densidad elevada en comparación con el agua.
Algunos metales pesados, como el hierro, el zinc, el cobre y el manganeso, son esenciales para el funcionamiento del organismo cuando están presentes en bajas concentraciones; sin embargo, en cantidades elevadas pueden provocar intoxicación.
Otros metales pesados, como el arsénico, el cadmio, el plomo o el mercurio, no cumplen ninguna función en el cuerpo y pueden causar daños en distintos órganos, incluso a concentraciones bajas, afectando pulmones, riñones, estómago y, en casos más graves, el cerebro.
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Cómo afectan la salud
Los metales pesados más peligrosos para la salud son el mercurio, el arsénico, el plomo, el bario, el cadmio y el cromo.
1. Intoxicación por plomo
La intoxicación por plomo suele ser difícil de identificar, ya que incluso personas aparentemente saludables pueden presentar niveles elevados de este metal en el organismo.
Sin embargo, a medida que el plomo se acumula en el cuerpo, puede provocar síntomas como:
- Hormigueo en brazos y piernas;
- Aumento de la presión arterial;
- Dolor abdominal persistente;
- Dificultades de memoria y concentración;
- Anemia sin causa aparente.
En los casos más graves, también pueden desarrollarse problemas en los riñones y el cerebro, y pueden presentarse complicaciones como aborto en mujeres embarazadas o infertilidad en los hombres.
Dónde está presente: el plomo puede encontrarse en el ambiente, incluyendo el aire, el agua y el suelo, ya que es un metal ampliamente utilizado por la industria para fabricar productos como pilas, tuberías de agua, pinturas y, anteriormente, gasolina.
Cómo evitar la contaminación: se recomienda evitar en el hogar objetos que contengan este metal, especialmente tuberías antiguas o pinturas con plomo en las paredes.
2. Intoxicación por arsénico
El arsénico es un metal pesado que puede provocar la aparición de síntomas como:
- Náuseas, vómitos y diarrea severa;
- Dolor de cabeza y mareos;
- Alteraciones del ritmo cardíaco;
- Hormigueo persistente en manos y pies.
Los síntomas de intoxicación por arsénico pueden aparecer en tan solo 30 minutos. Sin embargo, cuando la exposición ocurre en cantidades muy bajas, este metal puede acumularse lentamente en el organismo y, en estos casos, existe un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel, pulmón, hígado o vejiga.
Dónde está presente: el arsénico puede encontrarse en el suelo, mariscos, carnes, granos y en el agua de pozos privados que no son analizados ni desinfectados regularmente por las compañías de agua. Conozca más sobre el arsénico y donde se encuentra.
Cómo evitar la contaminación: usar agua potable segura para beber, cocinar y cepillarse los dientes o utilizar filtros especiales para arsénico puede ayudar a reducir su cantidad.
También se debe evitar fumar, porque la planta del tabaco puede absorber arsénico del suelo y este pasa al organismo a través del humo.
Es importante destacar que el arsénico es un metal pesado, mientras que el trióxido de arsénico es una sustancia química específica extremadamente tóxica, cuya intoxicación puede poner en riesgo la vida si no se trata de forma rápida y adecuada.
3. Intoxicación por mercurio
La contaminación del organismo por mercurio suele provocar síntomas como:
- Náuseas y vómitos;
- Diarrea persistente;
- Trastornos conductuales;
- Temblores;
- Aumento de la presión arterial.
A largo plazo, la intoxicación por mercurio también puede causar problemas en los riñones y el cerebro, así como alteraciones en la visión y la memoria.
Dónde está presente: el mercurio puede encontrarse en agua contaminada, por contacto directo con este metal, en el interior de lámparas o pilas, y en algunos tratamientos dentales antiguos.
Cómo evitar la contaminación: se recomienda no consumir agua ni alimentos que puedan estar contaminados y sustituir los objetos que contienen mercurio en su composición, especialmente termómetros y lámparas antiguas.
La intoxicación por mercurio puede afectar distintos sistemas del organismo, dependiendo del nivel y la duración de la exposición.
4. Intoxicación por bario
El bario es un metal pesado que no se asocia con el desarrollo de cáncer; sin embargo, puede provocar la aparición de síntomas como:
- Vómitos;
- Cólicos abdominales y diarrea;
- Dificultad para respirar;
- Debilidad muscular.
Además, algunas personas pueden presentar un aumento progresivo de la presión arterial.
Dónde está presente: el bario puede encontrarse en algunos tipos de lámparas fluorescentes, fuegos artificiales, pinturas, ladrillos, piezas de cerámica, vidrio, caucho y, en determinados casos, en estudios de diagnóstico por imagen.
Cómo evitar la contaminación: se recomienda evitar acudir a obras de construcción sin mascarilla de protección, ya que la inhalación o ingestión de polvo contaminado con bario puede representar un riesgo para la salud.
5. Intoxicación por cadmio
La inhalación, la ingesta o el contacto directo prolongado con cadmio pueden provocar los siguientes síntomas:
- Dolor en la zona lumbar;
- Cambios en la orina;
- Debilidad y fatiga;
- Aumento de la presión arterial.
Los síntomas de la intoxicación por cadmio no suelen aparecer de forma inmediata.
En la mayoría de los casos, los síntomas suelen comenzar cuando ya existen daños, es decir, cuando el metal ya se ha acumulado en el organismo y ha provocado alteraciones en distintos órganos como riñones, pulmones y huesos.
Dónde está presente: el cadmio puede encontrarse en distintos tipos de suelos y rocas, así como en el carbón, fertilizantes minerales, pilas y algunos plásticos utilizados en juguetes.
También puede estar presente en alimentos contaminados, como cereales, verduras, legumbres, papas, nueces, carne y mariscos.
Cómo evitar la contaminación: se recomienda no utilizar materiales que contengan este metal en su composición y evitar fumar, ya que el humo del cigarro facilita el contacto del cadmio con los pulmones.
6. Intoxicación por cromo
La intoxicación por cromo puede darse por la inhalación, ingesta o contacto directo con la piel y la misma puede causar síntomas como:
- Tos y exacerbación del asma;
- Dificultad para respirar;
- Secreción nasal;
- Úlceras, gastritis e indigestión;
- Mareos y dolor de cabeza;
- Debilidad generalizada
- Ampollas y desprendimiento de piel.
Además, cuando la exposición es prolongada, pueden desarrollarse afecciones crónicas y aparecer síntomas como ulceración nasal y, en algunos casos, perforación del tabique nasal.
También puede presentarse dermatitis de contacto, con enrojecimiento, hinchazón, engrosamiento de la piel y formación de úlceras cutáneas.
Dónde está presente: el cromo se encuentra de forma natural en rocas, suelos, plantas, ríos y mares, y también puede liberarse por emisiones volcánicas. Además, se utiliza ampliamente en la industria, especialmente en la fabricación de acero inoxidable, cemento, pigmentos, pinturas, el curtido de cueros, el cromado de metales y la soldadura.
También puede estar presente en agua contaminada, humo del tabaco, algunos suplementos nutricionales y en zonas cercanas a industrias o sitios de desechos peligrosos.
El cromo es un metal presente en algunos alimentos y necesario para la salud, pero cuando se encuentra en niveles muy elevados debido a la contaminación, puede resultar perjudicial para el organismo. Vea qué alimentos contienen cromo.
Cómo evitar la contaminación: se recomienda acudir a obras de construcción únicamente con mascarilla de protección y evitar fumar en espacios cerrados.
Cómo eliminar metales pesados del cuerpo
La eliminación de metales pesados del cuerpo depende del tipo de metal y del grado de intoxicación, y siempre debe hacerse con supervisión médica.
En general, se utilizan medicamentos quelantes, como EDTA calcio-disódico y D-penicilamina que se unen al metal y facilitan su eliminación por la orina o las heces.
En los casos más graves, puede ser necesario recurrir a procedimientos médicos como la hemodiálisis u otras medidas de descontaminación, además de tratamientos de apoyo, como el uso de antioxidantes, que ayudan a reducir el daño que estos metales provocan en los órganos.
Lea también: Envenenamiento: qué es, síntomas y qué hacer tuasaude.com/es/envenenamientoInfusiones para eliminar metales pesados
No existen infusiones capaces de eliminar metales pesados del cuerpo al nivel de los tratamientos médicos de quelación, por lo que estas plantas no deben considerarse un sustituto de la atención profesional.
Sin embargo, algunos estudios experimentales han identificado infusiones y compuestos naturales que pueden ayudar a reducir el estrés oxidativo y proteger el hígado frente al daño causado por metales pesados, como el té negro, cardo mariano, cúrcuma, ajo, uvas y frutos rojos.
El mecanismo de estas plantas no es el de eliminar los metales directamente, sino fortalecer los sistemas antioxidantes del cuerpo y reducir la inflamación causada por los radicales libres generados por los metales.