Médula espinal: qué es, función y partes

La médula espinal es una estructura tubular que, junto con el cerebro, forma el sistema nervioso central y tiene la función de transmitir información entre el cerebro y el cuerpo, coordinando movimientos, reflejos y funciones automáticas, además de procesar señales sensoriales, motoras y autonómicas.

Se compone de varias estructuras que permiten su funcionamiento y protección, incluyendo la materia gris y la materia blanca, las cuales transmiten señales y controlan funciones voluntarias e involuntarias, y las capas externas llamadas meninges que junto con el líquido cefalorraquídeo protegen la médula y facilitan la circulación de nutrientes y desechos.

Se encuentra protegida por las vértebras y de ella salen los nervios que conectan la médula con todo el cuerpo. Como la médula deja de crecer antes que la columna, los nervios de los niveles inferiores se extienden hacia abajo formando un haz llamado cauda equina o cola de caballo.

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Dibujo de la médula espinal generada con IA
Dibujo de la médula espinal generada con IA

Principales funciones

Las principales funciones de la médula espinal se pueden organizar en tres áreas clave:

  • Transmisión de información y comunicación, ya que actúa como vía principal entre el cerebro y el cuerpo, enviando y recibiendo señales.
  • Coordinación de reflejos y movimientos complejos, mediante los arcos reflejos, que son circuitos nerviosos que permiten reaccionar sin esperar la señal del cerebro, por ejemplo retirar la mano al tocar algo caliente. También organiza movimientos rítmicos como caminar o respirar.
  • Control motor y autonómico, dado que diferentes regiones de la médula envían señales a los músculos esqueléticos y controlan funciones involuntarias mediante el sistema nervioso autónomo, regulando órganos y sistemas internos.

Cuando existe una alteración de la médula espinal, estas funciones se ven afectadas, la transmisión de las señales nerviosas se interrumpe y el cuerpo deja de responder de forma adecuada a las órdenes del cerebro y a los estímulos del entorno.

Cómo funciona

La médula espinal funciona como un centro de comunicación entre el cerebro y el cuerpo, usando vías ascendentes que llevan información sensorial hacia el cerebro y vías descendentes que envían órdenes desde el cerebro a los músculos para controlar movimientos y postura.

Esta organización se refleja en los dermatomas, que son áreas de la piel inervadas por nervios espinales específicos, y los miotomas, que son grupos de músculos controlados por esos mismos nervios, permitiendo que cada región del cuerpo reciba y envíe señales precisas según su ubicación.

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Las señales se transmiten a través de las raíces nerviosas que salen de cada nivel vertebral.

La región cervical controla el cuello, hombros, brazos y diafragma; la torácica el pecho, abdomen y algunos órganos; la lumbar las caderas y piernas; la sacra las piernas, pies, glúteos y órganos genitales; y la cauda equina o cola de caballo conecta los nervios de la parte más baja de la columna con las extremidades y órganos inferiores.

Partes y anatomía

La médula espinal es la vía principal de comunicación entre el cerebro y el cuerpo y está formada por distintas estructuras que permiten su protección y funcionamiento.

1. Capas protectoras - meninges y LCR

La médula espinal está rodeada por tres capas de tejido llamadas meninges y por el líquido cefalorraquídeo (LCR), que actúa como amortiguador frente a golpes o movimientos bruscos.

Las meninges mantienen un entorno estable para las células nerviosas y protegen la médula, mientras que el LCR facilita la circulación de nutrientes y desechos, asegurando el correcto funcionamiento y protección frente a lesiones.

Las partes de las meninges son:

  • Duramadre, es la capa más externa, gruesa y resistente, que protege la médula de golpes y tensiones;
  • Aracnoides, es la capa media, delgada y transparente, que conecta la duramadre con la capa interna mediante filamentos y permite la circulación del líquido que amortigua la médula;
  • Piamadre, es la capa más interna, adherida a la médula, firme y compacta, que mantiene el tejido protegido y estable.

Entre estas capas hay espacios importantes, como el espacio epidural, lleno de grasa y vasos, que ayuda a amortiguar y drenar; y el espacio subaracnoideo, que contiene el líquido cefalorraquídeo que protege la médula de movimientos bruscos.

En conjunto, estas membranas y espacios mantienen la médula espinal segura, permiten su movilidad y protegen contra lesiones o inflamaciones.

2. Estructura interna de la médula espinal

La médula espinal en su interior está formada por dos partes principales la materia gris y la materia blanca, que pueden observarse cuando se realiza un corte transversal.

La materia gris se encuentra en el centro con forma de “H” y contiene los cuerpos celulares de las neuronas, que son las células encargadas de enviar y recibir información.

Las astas posteriores, situadas hacia la parte trasera del cuerpo, reciben señales de los sentidos, mientras que las astas anteriores, ubicadas hacia la parte delantera, envían órdenes a los músculos.

En algunas regiones también hay astas laterales, responsables de controlar funciones involuntarias de órganos como el corazón o los intestinos.

La materia blanca rodea a la gris y está formada por fibras llamadas axones, que funcionan como cables que transportan información. Algunas fibras llevan señales al cerebro y otras traen órdenes desde él hacia los músculos.

Los axones entran por la parte posterior y salen por la anterior, lo que permite un flujo ordenado de información y facilita que la médula coordine movimientos, reflejos y funciones automáticas de manera rápida y eficiente.

Cola de caballo

La cola de caballo o cauda equina es un haz de nervios ubicado en la parte inferior de la columna vertebral.

Se forma porque la médula espinal deja de crecer antes que la columna, por lo que los nervios de los niveles más bajos, inferiores a la vertebra L2, deben extenderse hacia abajo para llegar a sus áreas correspondientes.

Esta estructura conecta la médula espinal con las piernas, los pies y los órganos de la parte baja del cuerpo, y cuando se comprime puede causar el síndrome de la cola de caballo, una afección grave que provoca dolor intenso en la zona lumbar y en las piernas, además de pérdida del control de los esfínteres, por lo que requiere atención médica urgente.

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Lesión de la médula espinal

Una lesión medular es el daño de la médula espinal que interrumpe la comunicación entre el cerebro y el cuerpo, lo que puede causar pérdida de movimiento, sensibilidad y control de funciones automáticas por debajo de la zona afectada y suele producirse por traumatismos, como accidentes o caídas, aunque también puede deberse a enfermedades que dañan la médula, como la meningitis.

Los efectos varían según el nivel de la lesión, cuando ocurre en la región cervical puede afectar brazos, piernas e incluso la respiración; en la región torácica compromete principalmente el tronco y las piernas; y en las zonas lumbar o sacra afecta sobre todo caderas, piernas, pies y el control de esfínteres y la función sexual.

La lesión puede ser completa, cuando se pierde totalmente la transmisión de señales nerviosas, o incompleta, cuando se conservan algunas funciones, y en ambos casos puede alterar funciones vitales como la respiración, la circulación y el control de la vejiga y los intestinos.

¿Se puede curar una lesión medular?

Actualmente no existe una cura definitiva para las lesiones medulares, pero los tratamientos buscan mantener la función y mejorar la calidad de vida de las personas mediante cirugía, rehabilitación y estimulación de los nervios que siguen funcionando.

Investigaciones recientes con células madre, grafeno y estimulación eléctrica han mostrado resultados prometedores en recuperación parcial de movimiento y sensibilidad, aunque todavía se encuentran en fase experimental y requieren más estudios para confirmarse.

La dificultad principal es que tras la lesión se forma una cicatriz que bloquea el crecimiento de los nervios, y las nuevas terapias buscan superarla para favorecer la regeneración.