El sueño después de comer ocurre porque el cuerpo activa varios mecanismos al digerir los alimentos. Una comida abundante, especialmente rica en grasas y carbohidratos, puede generar leves cambios inflamatorios y variaciones en la glucosa e insulina, lo que favorece la sensación de cansancio.
Las personas con obesidad o sobrepeso suelen sentir más sueño después de comer dado que su cuerpo ya se encuentra en un estado de inflamación leve y constante, y cuando esa inflamación aumenta más de lo normal, favorece la sensación de fatiga.
Para reducir el sueño después de comer, se recomienta practicar actividad física diariamente, así como evitar comidas muy pesadas y ricas en grasas o carbohidratos refinados, y optar por alimentos con más fibra y proteínas para mantener la energía más estable. Conozca más sobre los alimentos ricos en fibra.
Si el sueño es muy intenso o se acompaña de mareos o debilidad, podría indicar hipotensión posprandial, por lo que conviene consultar a un médico; también se recomienda acudir a un nutricionista, quien puede orientar sobre una alimentación equilibrada según las necesidades de cada persona.