La esperanza de vida de una persona con tuberculosis depende de varios factores, como la gravedad de la enfermedad, el tiempo que se tarda en diagnosticarla, la presencia de otras condiciones (por ejemplo, VIH o diabetes), el estado inmunológico, la edad y, sobre todo, el inicio oportuno y la adherencia al tratamiento.
En la mayoría de los casos, cuando la tuberculosis se detecta a tiempo y se completa el tratamiento indicado, la persona se cura y puede llevar una vida normal.
En la tuberculosis sensible a los medicamentos, el esquema clásico de tratamiento suele durar alrededor de 6 meses. Aunque los síntomas pueden empezar a mejorar antes, es fundamental no suspender la medicación y terminar todo el tratamiento para evitar recaídas y reducir el riesgo de tuberculosis resistente.
Si la tuberculosis no se trata o si se abandona el tratamiento, la enfermedad puede empeorar, causar complicaciones graves e incluso provocar la muerte. Además, la persona puede seguir contagiando a otros, especialmente si tiene tuberculosis pulmonar activa.
Es importante consultar con un médico lo antes posible ante síntomas compatibles con tuberculosis, como tos persistente (por lo general, más de 3 semanas), dolor en el pecho, dificultad para respirar o tos con sangre. También pueden presentarse fiebre, sudoración nocturna, cansancio y pérdida de peso. Cuanto antes se confirme el diagnóstico e inicie el tratamiento, mejores son las probabilidades de recuperación y menor el riesgo de transmisión. Conozca más sobre los síntomas y cómo es el tratamiento de la tuberculosis.