La hiperglucemia es la elevación anormal de la glucosa en la sangre. Se considera cuando los niveles son superiores a 125 mg/dL en ayunas (tras al menos 8 horas sin comer) o mayores de 180 mg/dL dos horas después de una comida, y puede ocurrir por falta de insulina, por resistencia a su acción o por ambos mecanismos.
Los síntomas de la hiperglucemia pueden aparecer de forma gradual, por lo que la persona puede empezar a notar sed excesiva, dolor de cabeza, aumento de la frecuencia urinaria o cansancio intenso, por ejemplo. Estos síntomas suelen volverse más marcados cuando la glucosa permanece elevada durante más tiempo.
Ante la presencia de signos de hiperglucemia, es importante consultar al médico general o al endocrinólogo para confirmar el diagnóstico, identificar la causa e iniciar el tratamiento más adecuado. Esto ayuda a prevenir complicaciones, como daños en los ojos, nervios, riñones, corazón y vasos sanguíneos.
Principales síntomas
Los principales síntomas de hiperglucemia son:
- Sed excesiva y boca seca;
- Hambre constante;
- Ganas frecuentes de orinar y aumento del volumen de orina;
- Pérdida de peso sin causa aparente;
- Cansancio excesivo, somnolencia y dificultad para concentrarse;
- Visión borrosa y dolor de cabeza;
- Dolor muscular;
- Comezón en la región genital;
- Infecciones vaginales frecuentes en mujeres;
- Disfunción eréctil en hombres;
- Hormigueo en las piernas;
- Cicatrización lenta de heridas.
Además, la hiperglucemia puede provocar cetoacidosis diabética, una afección grave caracterizada por niveles de glucosa en sangre generalmente superiores a 300 mg/dL y aumento de la acidez de la sangre.
Esta afección dificulta el funcionamiento normal del organismo y puede causar síntomas como náuseas, vómitos, aliento con olor afrutado (similar a manzana), dolor abdominal, respiración rápida y superficial, confusión mental y, en casos graves, coma.
Lea también: Cetoacidosis diabética: qué es, síntomas y tratamiento tuasaude.com/es/cetoacidosis-diabeticaAnte la presencia de síntomas de hiperglucemia, es importante consultar a un médico para realizar las pruebas diagnósticas e iniciar el tratamiento más adecuado.
Cómo confirmar el diagnóstico
El diagnóstico de hiperglucemia lo realiza el médico general o el endocrinólogo mediante la evaluación de los síntomas y la confirmación con análisis de sangre, como la glucosa en ayunas, la prueba de tolerancia oral a la glucosa (OGTT) y la hemoglobina glicosilada (HbA1c), que permiten medir y valorar los niveles de azúcar en la sangre.
Además, el médico puede solicitar otros estudios para evaluar el estado general y descartar complicaciones, como un hemograma completo, la medición de electrolitos y de la función renal (por ejemplo, nitrógeno ureico y creatinina), así como un análisis de orina para identificar la presencia de glucosa y cetonas.
La glucosa en sangre también puede controlarse en casa mediante un glucómetro, que ayuda a monitorear los valores, especialmente en personas con diagnóstico confirmado o con indicación médica de seguimiento.
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Por qué ocurre la hiperglucemia
La hiperglucemia acontece cuando no existe cantidad suficiente de insulina circulante en la sangre, que es la hormona relacionada con el control de la glucemia. Por lo tanto, debido a la disminución de los niveles de esta hormona en el torrente sanguíneo, el exceso de azúcar no es eliminado, generando la hiperglucemia. Esta situación puede estar relacionada con las siguientes condiciones:
- Diabetes tipo 1, en la que hay una deficiencia completa en la producción de insulina por parte del páncreas;
- Uso de medicamentos, como corticoides, fenitoína o estrógenos;
- Diabetes tipo 2, en la que la insulina producida no es utilizada de forma correcta por el organismo;
- Diabetes gestacional, debido a que ocurre resistencia a la insulina;
- Trastornos endocrinos, como síndrome de Cushing, feocromocitoma o acromegalia;
- Trastornos ginecológicos, como síndrome de los ovarios poliquísticos;
- Estrés, debido a que se produce un aumento de la producción de cortisol, lo que se traduce en un aumento de la resistencia a la insulina;
- Obesidad, sedentarismo y una alimentación inadecuada;
- Problemas en el páncreas, como pancreatitis, por ejemplo; pues este órgano es responsable por la producción y la liberación de insulina.
Además, en personas que tienen diabetes confirmada, la hiperglucemia puede ocurrir por la administración de una dosis incorrecta de insulina o antidiabéticos orales, o incluso por un error en la aplicación de la insulina. Aprenda a aplicarse la insulina correctamente.
Cómo se hace el tratamiento
El tratamiento de la hiperglucemia debe ser orientado por el médico general o endocrinólogo, cuyo objetivo será reducir y normalizar los niveles de azúcar en la sangre, aliviar los síntomas asociados y evitar complicaciones a largo plazo.
De esta forma, el médico puede recomendar el uso de medicación antidiabética por vía oral, como metformina, glibenclamida o glimepirida, especialmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2. No obstante, en algunas situaciones el médico podría recomendar el uso de insulina junto con otros antidiabéticos orales.
En los casos de la diabetes tipo 1, el tratamiento implicaría el uso de inyecciones de insulina. Vea para qué sirve la insulina y qué tipos existen.
Asimismo, también son indicados cambios en el estilo de vida, como realizar una dieta saludable y equilibrada que ayude a controlar los niveles de azúcar en sangre, así como la realización de actividad física, debido a que ayudan a mejorar la acción de la insulina en el organismo.
Mira en el video a continuación algunos consejos sobre cómo tener una dieta balanceada para la diabetes:
8 mejores frutas para la DIABETES
16:43 | 23.469 visualizaçõesPosibles complicaciones
La hiperglucemia puede causar complicaciones cuando no se trata o cuando los niveles de azúcar en la sangre no se controlan durante períodos prolongados, que incluyen:
- Enfermedades cardiovasculares, tales como cardiopatía isquémica, accidente cerebrovascular o enfermedad vascular periférica;
- Insuficiencia renal o nefropatía diabética;
- Daño a los nervios ópticos, que puede conducir a la retinopatía diabética;
- Catarata;
- Síndrome metabólico;
- Cetoacidosis diabética;
- Daño a los nervios, que puede conducir a la neuropatía diabética.
Además, las personas con neuropatía diabética pueden desarrollar llagas, úlceras y otras lesiones en los pies que no duelen y aumentan el riesgo de infecciones de heridas, complicación que se conoce como pie diabético. Vea qué es el pie diabético y cómo tratarlo.
Cómo prevenirla
Para regular los niveles de azúcar en la sangre para controlar y evitar la hiperglucemia, es importante adoptar hábitos de vida saludables y seguir las indicaciones del médico, tales como:
- Practicar actividad física de forma regular, pues así es posible utilizar el azúcar como fuente de energía, evitando su acumulación en la sangre;
- Realizar una dieta saludable y equilibrada, orientada por un nutricionista, siendo recomendado darle preferencia a los alimentos integrales y vegetales, evitando el consumo excesivo de alimentos ricos en azúcares;
- Mantener el peso ideal a través del ejercicio y una alimentación adecuada, pues de esta forma la insulina es más eficiente y evitar la acumulación de azúcar en la sangre;
- Ingerir los hipoglucemiantes orales o colocarse la inyección de insulina, según las indicaciones de su médico;
- Medir periódicamente la glucosa en la sangre, de manera que sea posible comprobar cómo se encuentra la concentración de azúcar a lo largo del día, permitiendo verificar si es necesario acudir al hospital.
Además, se deben seguir estrictamente las recomendaciones médicas, debiendo realizarse los exámenes solicitados y las mediciones de los niveles de glucosa en casa con el glucómetro, para que el médico pueda evaluar cómo se encuentra su salud de forma general y adaptar el tratamiento, si lo considera necesario.