Hepatitis aguda: síntomas, causas y tratamiento

Revisión médica: Drª Sylvia Hinrichsen
Infectóloga
mayo 2022

La hepatitis agua es una inflamación del hígado y principalmente es causada por un virus, pero también puede surgir por el uso prolongado de medicamentos, consumo excesivo de bebidas alcohólicas y alteraciones de la inmunidad, iniciándose súbitamente, durando apenas algunas semanas.

A pesar de tener diversas causas, los síntomas que se presentan en una hepatitis aguda suelen ser parecidos, incluyendo mal estar, dolor de cabeza, fatiga, falta de apetito, náuseas, vómitos, piel y ojos amarillos. Generalmente, esta inflamación no llega a ser grave y se cura después de algunas semanas o meses. Sin embargo, algunos casos pueden ser más graves, pudiendo causar la muerte.

Por eso, es siempre necesario que ante la presencia de síntomas con sospecha de hepatitis, la persona consulte al médico para que sea realizada una evaluación clínica y sean solicitados exámenes, como muestra de sangre de enzimas hepáticas (ALT y AST) y ultrasonido abdominal. El tratamiento incluye reposo, hidratación y uso de remedios caseros en algunos casos, dependiendo de la causa.

Síntomas de hepatitis aguda

A pesar de que puedan variar dependiendo de la causa, los principales síntomas de hepatitis son:

  • Cansancio o fatiga;
  • Pérdida de apetito;
  • Fiebre;
  • Dolores en las articulaciones y músculos;
  • Mal estar;
  • Dolores de cabeza;
  • Náuseas;
  • Vómitos,

Después de algunos días desde el inicio de los síntomas, en algunos casos pueden surgir coloración amarilla en la piel y los ojos, la cual se llama ictericia, acompañada o no de picazón en la piel, orina oscura y heces blanquecinas. Posteriormente, es común seguir un periodo de recuperación, con disminución de señales y síntomas, evolucionando con la curación de la enfermedad. En algunos casos, el proceso inflamatorio de la hepatitis puede durar más de 6 meses, convirtiéndose a ser una hepatitis crónica.

Cuándo puede ser grave

A pesar de no ser común, cualquier tipo de hepatitis aguda puede volverse grave, principalmente cuando no es detectada a tiempo o cuando el tratamiento no es realizado adecuadamente. En el caso de que la hepatitis se torne grave, puede comprometer el funcionamiento del hígado y de las vías biliares, aumentando el riesgo de hemorragias, interfiriendo en la producción de proteínas y comprometiendo el sistema inmune, pudiendo afectar otros órganos del cuerpo.

Además de eso, durante la etapa aguda de las hepatitis, se puede desarrollar insuficiencia aguda del hígado, lo cual debe ser realizado el diagnóstico de manera temprana, ya que pueden ser necesarias intervenciones urgentes, como trasplante de hígado.

Cuándo se puede volver fulminante

La hepatitis aguda fulminante o falla hepática aguda, surge en casos muy raros de hepatitis que avanzan de forma muy rápida y perjudican todo el metabolismo del cuerpo. La hepatitis fulminante se trata de una de las enfermedades más graves del hígado, pudiendo llegar a provocar la muerte en el 70 a 90 % de los pacientes, aumentando el riesgo con la edad.

Los síntomas iniciales de hepatitis fulminante son iguales al de los de una hepatitis común, sumado a la presencia de la orina bien oscura, ojos amarillos, alteraciones del sueño, interferencia en la voz, confusión mental y razonamiento lento, con el riesgo de otras complicaciones, como fallo múltiple de órganos.

Estas complicaciones pueden llevar al fallecimiento de la persona, siendo muy importante pedir ayuda médica urgente, siempre que surjan síntomas que indiquen esta enfermedad.

Causas de hepatitis aguda

Dentro de las principales causas de hepatitis aguda se encuentran:

  • Infección con el virus de la hepatitis A, B, C, D y E;
  • Otras infecciones, como adenovirus, citomegalovirus, parvovirus, herpes y fiebre amarilla;
  • Uso de medicamentos, como ciertos antibióticos, antidepresivos, estatinas o anticonvulsivantes;
  • Uso de Paracetamol;
  • Enfermedades autoinmunes, cuando el cuerpo produce anticuerpos de forma inapropiada contra sí mismo.
  • Alteraciones en el metabolismo del cobre o hierro;
  • Alteraciones en la circulación;
  • Obstrucción biliar aguda;
  • Empeoramiento de una hepatitis crónica;
  • Alteraciones en el metabolismo de las grasas;
  • Cáncer;
  • Agentes tóxicos, como drogas, contacto con productos químicos o ciertos tés.

Además de eso, existe la hepatitis transinfecciosa, que es provocada por infecciones que no suceden directamente en el hígado, pero acompaña infecciones generalizadas graves, como la septicemia.

Cómo diagnosticar

Para confirmar el diagnóstico de la hepatitis aguda, además de analizar el cuadro clínico y los síntomas presentados por la persona, el médico podrá solicitar exámenes capaces de detectar lesiones en el tejido hepático o alteraciones en el funcionamiento del hígado y las vías biliares, como muestras de sangre de alanina aminotransferasa (ALT, antiguamente conocida como TGP), aspartato aminotransferasa (AST, antiguamente conocida como TGP), gama GT, fosfatasa alcalina, bilirrubinas, albúmina y coagulograma.

Además de eso, pueden ser solicitados exámenes de imagen para observar el aspecto del hígado, como ultrasonido y tomografía, y en el caso de que el diagnóstico no sea claro, puede ser necesario la realización de una biopsia hepática. Conozca los exámenes que evalúan la función hepática.

Tratamiento para la hepatitis aguda

El tratamiento para la hepatitis aguda varía según la causa de la inflamación, pudiendo ser recomendado por el médico reposo, aumento del consumo de líquidos, suspensión del consumo de bebidas alcohólicas y alimentación leve, equilibrada y baja en grasas. En los casos donde la hepatitis aguda es causada por medicamentos, también puede ser indicado por el médico la suspensión del medicamento responsable por la inflamación.

En algunos casos, el médico también puede recomendar el uso de medicamentos que promuevan el alivio de los síntomas, en caso de que la hepatitis no esté relacionada con medicamentos, y/o medicamentos que promuevan la disminución de la inflamación hepática, como corticoides o inmunosupresores, o que actúen directamente disminuyendo la replicación del virus.

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Atualizado por Andreina De Almeida Rodríguez - Nutricionista, em mayo de 2022. Revisión médica por Drª Sylvia Hinrichsen - Infectóloga, em abril de 2022.
Revisión médica:
Drª Sylvia Hinrichsen
Infectóloga
Infectóloga doctorada en Medicina Tropical en la Universidad Federal de Pernambuco en 1995. Nº de registro profesional: 6522