Gastrostomía: qué es, alimentación y cuidados

La gastrostomía es un procedimiento que crea una abertura en el abdomen para colocar una sonda directamente en el estómago y administrar alimentos, líquidos y medicamentos cuando la alimentación por la boca no es posible o no es suficiente.

La técnica más utilizada es la gastrostomía endoscópica percutánea, en la que la sonda se coloca con ayuda de una endoscopia, sin necesidad de realizar una cirugía abierta, lo que permite administrar los alimentos directamente en el estómago bajo la orientación de un nutricionista.

Después del procedimiento, es necesario mantener una adecuada higiene de la sonda, lavándola con agua antes y después de administrar alimentos o medicamentos para evitar obstrucciones y cuidar el sitio de inserción para prevenir infecciones.

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Imagen de una gastrostomía

Cuándo es indicada 

La gastrostomía está indicada principalmente cuando el tracto gastrointestinal funciona adecuadamente, pero la persona no puede alimentarse por la boca de forma segura o suficiente durante un periodo superior a 3 o 4 semanas.

Las principales indicaciones de la gastrostomía incluyen:

  • Dificultad grave para tragar, causada por enfermedades neurológicas, como accidente cerebrovascular, esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad de Parkinson avanzada, demencia en determinadas fases, parálisis cerebral o traumatismos craneoencefálicos;
  • Obstrucciones o alteraciones en el tracto digestivo superior, como tumores en la boca, faringe, laringe o esófago, que dificultan o impiden el paso de los alimentos;
  • Riesgo elevado de aspiración, cuando los alimentos o líquidos pueden pasar a los pulmones, como puede ocurrir cuando existe una disminución del nivel de conciencia;
  • Necesidad de soporte nutricional prolongado, cuando la persona no logra cubrir sus necesidades de calorías y nutrientes, como en casos de enfermedad de Crohn grave, fibrosis quística o enfermedades crónicas debilitantes;
  • Traumatismos o lesiones graves, como quemaduras extensas en la cara o el cuello y perforación del esófago causada por la ingestión de sustancias cáusticas.

Además, la gastrostomía también puede estar indicada para realizar una descompresión gástrica, cuando es necesario retirar los gases y líquidos acumulados en el estómago, como puede ocurrir en algunos casos de obstrucción intestinal crónica.

También puede utilizarse de forma temporal después de algunas cirugías del aparato digestivo o respiratorio, hasta que la persona pueda volver a alimentarse por la boca de forma segura.

Gastrostomía y yeyunostomía

Las principales diferencias entre la gastrotomía y la yeyunostomía son:

Característica

Gastrostomía

Yeyunostomía

Lugar donde se coloca la sonda

Estómago

Yeyuno, una parte del intestino delgado

Cuándo se utiliza

Cuando el estómago y el intestino funcionan adecuadamente, pero la persona no puede alimentarse por la boca durante un periodo prolongado

Cuando la alimentación directamente en el estómago no es adecuada

Algunas situaciones en las que puede indicarse

Dificultad prolongada para alimentarse por la boca

Reflujo grave, mayor riesgo de aspiración o alteraciones en el vaciamiento gástrico

La elección entre una gastrostomía y una yeyunostomía depende del funcionamiento del sistema digestivo y de las necesidades de cada persona, por lo que debe ser evaluada por el equipo médico.

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Sonda de gastrostomía

La sonda de gastrostomía es un tubo que comunica el exterior del abdomen con el interior del estómago.

A través de ella se administran alimentos, líquidos, agua y medicamentos, lo que permite proporcionar nutrición enteral, es decir, suministrar nutrientes directamente al sistema digestivo.

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Existen diferentes tipos de sondas, que pueden variar según el material, el tamaño y la forma en que se colocan. La elección depende de las necesidades de cada persona.

Durante su uso, es importante mantener una adecuada higiene de la sonda y realizar un seguimiento regular para prevenir complicaciones, como obstrucciones, desplazamiento de la sonda o infecciones en el sitio de inserción.

Cuánto dura una sonda de gastrostomía

En general, la sonda de gastrostomía puede permanecer colocada durante meses o años y debe cambiarse cuando presenta desgaste, obstrucción o daños, o cuando es necesario sustituirla por otro modelo.

En algunas personas, la gastrostomía se utiliza solo de forma temporal, hasta recuperar la capacidad de alimentarse por la boca, mientras que en otras puede ser necesario mantenerla durante periodos prolongados o de forma permanente.

El cambio de la sonda debe realizarse según la orientación del médico, quien evalúa su funcionamiento y las condiciones del sitio de inserción para determinar cuándo es necesario sustituirla.

Diferentes tipos 

Los diferentes tipos de gastrostomía incluyen:

1. Gastrostomía endoscópica percutánea

La gastrostomía endoscópica percutánea (GEP) es el tipo de gastrostomía más utilizado.

En este procedimiento, la sonda se coloca directamente en el estómago mediante una endoscopia digestiva, a través de una pequeña abertura realizada en el abdomen. Vea qué es y cómo se realiza la endoscopia.

Cómo se realiza: se introduce un endoscopio por la boca hasta el estómago para identificar el lugar adecuado, luego se realiza una pequeña abertura en el abdomen por donde se introduce la sonda hasta el estómago y se fija para evitar que se desplace.

2. Gastrostomía radiológica percutánea

Este procedimiento se realiza con ayuda de estudios de imagen, como radiografías o ultrasonido, que permiten guiar la colocación de la sonda directamente en el estómago.

Puede ser una alternativa cuando no es posible realizar una gastrostomía endoscópica, por ejemplo, debido a alteraciones anatómicas, obstrucciones o dificultad para realizar la endoscopia.

Cómo se realiza: primero, se utilizan estudios de imagen para identificar el estómago y los órganos cercanos.

Luego, se realiza una pequeña abertura en el abdomen y se introduce la sonda hasta el estómago con ayuda de catéteres y alambres guía, para finalmente fijarla en su posición.

3. Gastrostomía quirúrgica

En este procedimiento, se realiza una cirugía para crear una abertura en el estómago y colocar la sonda.

Actualmente, se utiliza con menor frecuencia debido al desarrollo de técnicas menos invasivas, pero puede ser necesaria durante otras cirugías abdominales o cuando los métodos endoscópicos y radiológicos no son adecuados.

Cómo se realiza: la cirugía se realiza bajo anestesia general y consiste en hacer una incisión en la parte superior del abdomen para acceder al estómago.

Luego, se fija el estómago a la pared abdominal, se realiza una abertura para colocar la sonda y se fija en su posición.

Alimentación por la sonda

Antes de iniciar la alimentación por gastrostomía, es importante colocar a la persona sentada o elevar la cabecera de la cama y mantener esta posición durante la administración de la dieta y entre 30 y 60 minutos después de finalizar.

También es importante comprobar que la sonda esté bien colocada y que no presente dobleces, obstrucciones ni signos de daño.

La alimentación debe ser indicada por un nutricionista y puede realizarse con fórmulas para nutrición enteral, que pueden ser en polvo o líquidas, listas para usar, o, en algunos casos, con preparaciones caseras.

Cuando la dieta se prepara en casa, debe triturarse y colarse muy bien para evitar que las partículas obstruyan la sonda. 

La dieta puede administrarse con una jeringa, por gravedad o mediante una bomba de infusión, según las indicaciones del equipo de salud, y debe suministrarse lentamente para evitar molestias como náuseas, reflujo o distensión abdominal.

Cuando se utiliza una jeringa, generalmente se administran entre 50 y 60 mL por vez hasta alcanzar el volumen indicado, que normalmente no supera los 300 mL por comida.

Después de la alimentación, la sonda debe lavarse con aproximadamente 20 a 50 mL de agua para eliminar los residuos y evitar obstrucciones. Finalmente, debe cerrarse correctamente para prevenir la entrada de aire y las fugas.

Cómo administrar medicamentos

Para administrar medicamentos a través de la sonda de gastrostomía, deben seguirse algunas recomendaciones:

  • Lavarse las manos con agua y jabón neutro antes de preparar el medicamento;
  • Colocar a la persona sentada o con la cabecera de la cama elevada;
  • Interrumpir la administración de la dieta utilizando el clip de la sonda cuando la alimentación se esté administrando mediante una bomba de nutrición enteral en el hospital;
  • Desconectar la dieta de la sonda y conectar la jeringa;
  • Abrir la tapa de la sonda y administrar 30 mL de agua en adultos o entre 10 y 15 mL en niños para eliminar los restos de alimento;
  • Administrar el medicamento lentamente a través de la sonda;
  • Lavar nuevamente la sonda con agua para llevar todo el medicamento hasta el estómago;
  • Desconectar la jeringa y cerrar la sonda con la pinza;
  • Mantener a la persona con la cabecera elevada durante al menos 30 minutos después de administrar el medicamento para reducir el riesgo de reflujo gástrico.

El medicamento debe prepararse justo antes de administrarlo y, por lo general, se prefieren las presentaciones líquidas, como jarabes, soluciones en gotas o suspensiones.

Si es necesario utilizar tabletas o cápsulas, la tableta debe triturarse o la cápsula abrirse y mezclarse con 10 a 15 mL de agua hasta que el medicamento esté completamente disuelto, siempre que esta forma de administración sea adecuada.

Cuando se administran varios medicamentos, se recomienda lavar la sonda con aproximadamente 5 mL de agua entre cada uno.

Cuidados con la gastrostomía

Para reducir el riesgo de complicaciones, es importante mantener algunos cuidados con la sonda de gastrostomía, como lavarse las manos antes y después de manipularla, limpiar diariamente la piel alrededor del dispositivo con agua y jabón neutro y secar bien la zona.

También se recomienda mantener el apósito limpio y seco, cambiarlo según las indicaciones del equipo de salud y evitar la ropa ajustada o el uso de cremas y otros productos sobre la piel alrededor de la gastrostomía.

Cuando esté indicado, la sonda debe girarse suavemente una vez al día para evitar que se adhiera a la piel.

Además, es importante revisar diariamente la zona para detectar signos de complicaciones, como dolor, enrojecimiento, hinchazón, sangrado, fuga de la dieta, secreción o mal olor.

También se debe comprobar que la sonda funcione correctamente y que no haya dificultad para administrar la dieta o los medicamentos, ya que esto puede indicar una obstrucción.

Por último, el seguimiento médico y nutricional regular permite evaluar el estado nutricional, comprobar el funcionamiento de la sonda e identificar si es necesario ajustar la dieta o cambiar el dispositivo.

Posibles complicaciones

La gastrostomía es un procedimiento generalmente seguro, pero, como cualquier intervención médica, puede presentar algunas complicaciones.

Las más comunes son el sangrado, la infección en el sitio de la sonda, la irritación de la piel y el desplazamiento u obstrucción del tubo.

Aunque son menos frecuentes, también pueden ocurrir complicaciones más graves, como la fuga del contenido del estómago hacia la cavidad abdominal, la neumonía por aspiración y, en casos poco frecuentes, la perforación intestinal.

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Cuándo acudir al médico

Es importante buscar atención médica o acudir al hospital si la persona presenta salida, desplazamiento o ruptura de la sonda, o si esta se obstruye y dificulta el paso de la dieta, el agua o los medicamentos.

También se debe consultar ante signos de infección, como dolor, enrojecimiento, hinchazón, aumento de la temperatura local, secreción con pus, mal olor, fiebre o escalofríos.

De igual forma, el dolor intenso durante la alimentación, las náuseas, los vómitos frecuentes o la fuga de la dieta alrededor de la gastrostomía pueden indicar una complicación y requieren valoración médica.

Por otro lado, síntomas como tos, dificultad para respirar, atragantamiento o dolor en el pecho requieren atención de urgencia, ya que pueden indicar broncoaspiración.

Asimismo, se debe acudir a un servicio de salud ante dolor o distensión abdominal intensa, sangrado en el sitio de la sonda o cualquier otro síntoma que sugiera una posible complicación.