Fases del dengue: cuáles son y qué ocurre en cada etapa

Las fases del dengue son tres: fase febril, fase crítica y fase de recuperación. El dengue es una infección causada por el virus del dengue y su evolución puede dividirse en estas etapas para valorar los cambios de los síntomas y detectar posibles complicaciones.

La fase febril ocurre al comienzo de la enfermedad y se caracteriza principalmente por fiebre. Después puede iniciarse la fase crítica, especialmente alrededor del momento en que la fiebre disminuye. Finalmente, cuando la evolución es favorable, comienza la fase de recuperación.

El tratamiento depende de la evolución clínica y se basa principalmente en medidas de apoyo y un control adecuado de los líquidos. Como algunas complicaciones pueden aparecer al bajar la fiebre, es importante mantener seguimiento médico y acudir a un servicio de salud ante signos de alarma.

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Cuáles son las 3 fases del dengue

Las 3 fases del dengue son:

  • Fase febril: corresponde a los primeros días y se caracteriza principalmente por fiebre y otros síntomas generales;
  • Fase crítica: puede aparecer alrededor del momento en que baja la fiebre y es la etapa con mayor riesgo de fuga de líquido de los vasos sanguíneos y otras complicaciones;
  • Fase de recuperación: ocurre después de superar la fase crítica y se caracteriza por una mejoría progresiva y la reabsorción de los líquidos que salieron de los vasos sanguíneos.

No todas las personas desarrollan manifestaciones graves. Muchas mejoran después de la fase febril, mientras que una parte puede entrar en la fase crítica y requerir vigilancia médica más estrecha.

1. Fase febril del dengue

La fase febril del dengue comienza con fiebre y suele durar entre 2 y 7 días. Durante esta etapa pueden aparecer manifestaciones propias de la infección, mientras el organismo responde al virus.

Aunque muchas personas evolucionan favorablemente, la fase febril también es el período en el que pueden identificarse características asociadas con una posterior progresión hacia formas graves.

Por este motivo, la evolución de los síntomas y de los parámetros clínicos puede ser más importante que valorar un síntoma de manera aislada.

La fase febril termina cuando la temperatura corporal comienza a disminuir. Este momento recibe el nombre de defervescencia y merece especial atención, ya que puede marcar el inicio de la siguiente fase.

2. Fase crítica del dengue

La fase crítica del dengue suele comenzar alrededor de la defervescencia, generalmente entre los días 3 y 7 de la enfermedad. Su duración suele ser corta, aproximadamente de 24 a 48 horas, aunque puede variar según la evolución clínica.

Durante esta etapa puede aumentar temporalmente la permeabilidad de los pequeños vasos sanguíneos. Como consecuencia, parte del líquido del plasma puede salir del interior de los vasos hacia otros tejidos.

Esta alteración se conoce como fuga plasmática. Cuando es importante, puede producir acumulación de líquido, hemoconcentración y alteraciones de la circulación.

En los casos graves, esta fase puede asociarse con shock, sangrado importante o afectación de órganos. Sin embargo, estas complicaciones no aparecen en todas las personas con dengue.

Un aspecto importante es que la disminución de la fiebre no necesariamente significa que la infección ya se resolvió. En quienes evolucionan hacia dengue grave, el deterioro puede aparecer precisamente cuando la temperatura comienza a normalizarse.

Signos de alarma durante la fase crítica

Los signos de alarma ayudan a identificar a las personas que pueden presentar mayor riesgo de complicaciones y requieren valoración médica.

Entre las manifestaciones descritas por las guías clínicas para esta etapa se encuentran el dolor abdominal intenso o persistente, vómitos persistentes, acumulación de líquidos, sangrado de mucosas y otros cambios clínicos asociados con deterioro.

La presencia de signos de alarma debe interpretarse junto con la evolución general de la persona y la valoración médica. Un solo síntoma no permite establecer por sí mismo la gravedad del dengue.

3. Fase de recuperación del dengue

La fase de recuperación del dengue comienza cuando la persona supera la fase crítica y vuelve a estabilizarse. En esta etapa, el líquido que se había desplazado fuera de los vasos sanguíneos comienza a reabsorberse.

Con una evolución favorable, mejoran progresivamente el estado general, el apetito y la estabilidad de la circulación. También puede aumentar la producción de orina a medida que el organismo elimina el exceso de líquido.

Esta fase requiere continuar observando la evolución clínica. La reabsorción de líquidos modifica nuevamente el equilibrio de líquidos del organismo, por lo que el manejo debe adaptarse al momento de la enfermedad.

La recuperación clínica suele ser progresiva y no necesariamente ocurre de forma inmediata al terminar la fiebre.

Cómo se diagnostica el dengue durante sus fases

El diagnóstico del dengue se basa en la combinación de las manifestaciones clínicas, el momento de evolución de la enfermedad y las pruebas de laboratorio correspondientes.

El momento en que se realiza una prueba es relevante, ya que el rendimiento de los diferentes métodos diagnósticos puede cambiar a medida que transcurren los días desde el inicio de los síntomas.

Además de confirmar la infección cuando está indicado, la valoración médica permite identificar signos de alarma, cambios circulatorios y datos compatibles con progresión hacia dengue grave.

Durante la fase crítica, el seguimiento clínico adquiere especial importancia porque algunos cambios pueden desarrollarse en un período relativamente corto.

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Cómo se trata el dengue según la fase

El tratamiento del dengue es principalmente de soporte y se ajusta a la fase de la enfermedad, los síntomas y la presencia o ausencia de signos de alarma.

Durante la enfermedad es especialmente importante mantener un equilibrio adecuado de líquidos. En la fase crítica, la administración de líquidos requiere mayor vigilancia porque tanto una cantidad insuficiente como un exceso pueden causar problemas.

Cuando existe dengue grave, fuga plasmática importante, shock, sangrado grave o afectación de órganos, el manejo requiere atención médica y un seguimiento más estrecho.

Durante la recuperación, el líquido acumulado fuera de los vasos comienza a volver a la circulación. Por eso, las necesidades de líquidos pueden cambiar nuevamente y deben ajustarse de acuerdo con la evolución clínica.

La evidencia utilizada para este artículo no respalda un tratamiento doméstico específico capaz de acortar cada una de las fases del dengue. Por esta razón, no se recomiendan esquemas terapéuticos no incluidos en guías médicas.

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Cuándo acudir al médico

La valoración médica es especialmente importante cuando existe sospecha de dengue y aparecen signos de alarma o deterioro durante la evolución de la enfermedad.

La atención debe buscarse con especial rapidez cuando, al disminuir la fiebre, aparecen manifestaciones compatibles con empeoramiento, como dolor abdominal intenso o persistente, vómitos persistentes, sangrado o signos de alteración de la circulación.

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También se requiere atención urgente cuando existe sospecha de dengue grave, debido al riesgo de fuga plasmática importante, shock, hemorragia grave o compromiso de órganos.

El seguimiento puede realizarlo inicialmente un médico general, familiar, internista o pediatra, según la edad. Los casos graves requieren evaluación hospitalaria y manejo por el equipo médico correspondiente.