La ecografía de abdomen total, o ultrasonido (USG) de abdomen total, es un estudio indicado para la evaluación morfológica de los órganos abdominales, como el hígado, páncreas, vesícula biliar, vías biliares, bazo, riñones y retroperitoneo, así como de los órganos localizados en la región pélvica, incluida la vejiga.
Los ultrasonidos utilizan ondas sonoras de alta frecuencia para obtener imágenes y videos del interior del cuerpo de forma segura e indolora, sin el uso de radiación, por lo que normalmente se indican como parte de una revisión de rutina o chequeo médico, o para investigar alteraciones en los órganos ubicados en esta región.
Es importante seguir las indicaciones de hospitales y laboratorios con respecto a la preparación para el estudio, evitando comidas pesadas el día anterior y manteniendo un ayuno de 6 a 8 horas, ya que esto permite garantizar una buena visualización de los órganos abdominales.
Para qué sirve
La ecografía de abdomen total sirve para evaluar la morfología de los órganos abdominales, como el hígado, páncreas, vesícula biliar, vías biliares, bazo y riñones, así como la vejiga. De esta forma, este estudio puede estar indicado en las siguientes situaciones:
- Identificar tumores o masas en el abdomen;
- Detectar la presencia de líquido en la cavidad abdominal;
- Identificar una apendicitis;
- Detectar cálculos en la vesícula biliar o en las vías urinarias;
- Detectar alteraciones en la anatomía de los órganos abdominales;
- Identificar alteraciones importantes en el útero y los ovarios;
- Observar lesiones en los tejidos y músculos de la pared abdominal, como abscesos o hernias, por ejemplo.
Incluso cuando la persona no presenta signos ni síntomas de alteraciones abdominales, el médico puede recomendar la ecografía de abdomen total como estudio de rutina, principalmente porque no requiere contraste ni utiliza radiación ionizante, por lo que no existe ninguna contraindicación.
Cómo prepararse
La preparación para la ecografía de abdomen total es sencilla y debe realizarse de acuerdo con las indicaciones del hospital o laboratorio, ya que esto permite garantizar una buena visualización de los órganos de la cavidad abdominal. Por ello, se recomienda beber agua y mantener un ayuno de 6 a 8 horas para realizar el estudio.
Además, el día anterior al estudio se recomienda tener una alimentación ligera, dando preferencia a alimentos como sopa de verduras, vegetales, frutas y té, y evitando refrescos, agua mineral con gas, jugos, leche y derivados, pan, pasta, huevo, dulces y alimentos grasosos.
En muchos casos, el médico también puede solicitar que la persona tenga la vejiga llena durante la realización del estudio.
Cómo se realiza el examen
Antes de realizar la ecografía, se recomienda que la persona use una bata y retire accesorios que puedan interferir con el estudio. Después, debe acostarse boca arriba, con el abdomen descubierto, para que el técnico pueda aplicar un gel lubricante.
Posteriormente, el médico desliza un dispositivo llamado transductor sobre el abdomen, el cual captura imágenes en tiempo real que pueden visualizarse durante el estudio en la pantalla de una computadora.
Durante el examen, el médico también puede pedir a la persona que cambie de posición o que contenga la respiración, con el fin de visualizar mejor algún órgano. En caso de sentir dolor durante el estudio, debe informarlo al médico de inmediato. Conozca otros tipos de ecografía.