Tratamiento de las escaras (úlceras por presión)

Las escaras o úlceras por presión pueden ser tratadas cambiando regularmente la posición de la persona postrada en cama, el uso de colchones especiales para disminuir y aliviar la presión, el uso de vendajes y cremas para favorecer la cicatrización de la úlcera y, en algunos casos, puede ser necesaria una cirugía. Estos tratamientos pueden utilizarse por separado o juntos, dependiendo de las características de la herida.

Estas heridas pueden surgir en áreas de la piel que se mantienen mucho tiempo bajo presión, siendo más comunes en personas que se mantienen mucho tiempo en la misma posición, ya sea en la cama o en una silla de ruedas. Estas se desarrollan especialmente en lugares con protuberancias óseas como el talón, el tobillo, la cadera o el coxis. Conozca qué son las escaras y cómo se identifican.

El tratamiento de las escaras debe ser indicado por el médico de familia, pues este deberá ser adaptado a la condición de salud, antecedentes médicos de la persona y a la profundidad y localización de la úlcera. Además, también es importante acudir a un fisioterapeuta, para aprender una rutina de ejercicios que permita movilizar a la persona, y a un enfermero especializado en heridas, que pueda explicar cómo debe ser el cuidado de las mismas.

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Reducir la presión

El tratamiento de las escaras para reducir la presión puede incluir:

1. Cambio de posición

Es importante mover y cambiar a las personas de posición, de manera de reducir la presión en las áreas de mayor riesgo, como el talón, el tobillo, la cadera o el coxis, por ejemplo, y prevenir el surgimiento de las escaras o ayudar a aliviar la presión sobre las úlceras que se han desarrollado.

El médico deberá indicar cada cuánto tiempo deberá mover a la persona, generalmente es entre 2 a 4 horas, y la rutina de ejercicios que debe realizarse. Conozca algunos ejercicios para personas postradas en cama. 

2. Superficies de apoyo

Dependiendo de la condición de la persona, el médico puede recomendar el uso de un colchón antiescaras, así como una cama y cojines especiales para ayudar a que la persona pueda sentarse o acostarse de una manera que proteja la piel vulnerable.

Limpiar la herida

Para limpiar la herida se debe utilizar suero fisiológico y luego secarla adecuadamente. A continuación, se debe aplicar una crema para facilitar la cicatrización (si está indicado) y a seguir un apósito.

3. Cremas para las escaras

Algunas cremas que pueden ser indicadas por el médico para el tratamiento de las escaras son:

  • Colagenasa: es una pomada de desbridamiento enzimático. Se cree que la colagenasa digiere el colágeno en el tejido muerto y contribuye a la cicatrización de la herida;
  • Arginato de plata: el arginato de plata en pasta ayuda a promover la cicatrización y absorber las secreciones, pudiendo ser usadas en úlceras de presión infectadas o no;
  • Sulfadiazina de plata: es una crema que posee acción antimicrobiana y bactericida, siendo capaz de eliminar diferente tipo de bacterias, por lo que es indicada cuando la escara se encuentra infectada. Vea cómo se debe usar la sulfadiazina de plata;
  • Hidrogel pomada: es un gel estéril capaz de absorber agua de la piel, siendo indicado para el tratamiento de heridas, ya que favorece la eliminación del tejido muerto, además de la hidratación, cicatrización y protección de la piel, ayudando a aliviar el dolor en el sitio de la herida, ya que humedece las terminaciones nerviosas expuestas;
  • Cadexómero yodado: es un polímero que es soluble en agua y contiene yodo. Libera yodo cuando se expone al exudado de la herida, actuando como un antiséptico, y el cadexómero absorbe el exudado de la herida y estimula el desprendimiento;
  • Papaína: que es una enzima que proviene de la papaya y que tiene propiedades que favorecen la regeneración de la piel, debiendo utilizarse bajo la orientación del médico.

Después de la colocación de la pomada en la herida, también debe aplicarse una crema barrera e hidratante para proteger la piel del exceso de humedad, que contenga óxido de zinc, vaselina o dimeticona, como Pomada Halibut, Dermodex o Bepanthen, por ejemplo.

4. Apósitos

Existen apósitos especiales que se adhieren a la piel para proteger las escaras y acelerar la cicatrización de la herida, pudiendo ser comprados en las farmacias convencionales, estos son:

  • Apósitos hidrocoloides: contienen un gel que fomenta el crecimiento de nuevas células de la piel en la úlcera y mantiene la herida húmeda, además de aislar y sellar la herida del exterior para evitar su contaminación;
  • Apósitos de alginato: están hechos de algas marinas y contienen sodio y calcio, componentes que ayudan a acelerar el proceso de cicatrización de la piel, pues están diseñados para crear un intercambio iónico y ayudar a impulsar el proceso de epitelización de la piel;
  • Apósitos de espuma: este tipo de apósito ayuda a absorber el líquido de la úlcera por presión y mantiene un ambiente húmedo;
  • Apósitos de miel: la miel posee propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y cicatrizantes.

Además, también existen otros tipos de apósitos, algunos con antibióticos, para ser usado en los casos donde la escara está infectada, y otros con fibras gelificantes, por ejemplo.

Es importante consultar al médico tratante o al enfermero especializado en heridas, para que indique cuál es el apósito más adecuado según las características de la escara.

Remover el tejido muerto

Para remover el tejido muerto existen varios procedimientos, que incluyen:

5. Desbridamiento               

A veces puede ser necesario eliminar el tejido muerto de la úlcera por presión para ayudarla a sanar, este procedimiento se conoce como desbridamiento. En estos casos, es necesario utilizar un anestésico local para adormecer el área alrededor de la úlcera, de manera que el procedimiento no ocasione ningún dolor.

6. Cirugía

La cirugía para tratar las escaras puede ser indicada por el médico en los casos más graves, donde la escara no se cure con los tratamientos y cuidados mencionados anteriormente. En estos casos, el médico limpia la herida y la sella quirúrgicamente para acelerar la cicatrización y disminuir el riesgo de infección. 

Señales de mejoría y empeoramiento

Se observa que la úlcera está cerrando y cicatrizando correctamente cuando, alrededor de la herida, van surgiendo pequeños gránulos de tejido rojo, parecidos a una mora. Esta es una condición normal, ya que la herida se cierra de afuera hacia adentro.

Las señales de empeoramiento aparecen cuando la úlcera no es tratada o cuando el producto utilizado para su cicatrización no está teniendo el efecto deseado. En estos casos, las primeras señales incluyen aumento del enrojecimiento alrededor de la úlcera y el surgimiento de tejido amarillento o marrón en el interior de la herida. Después, pueden aparecer más signos de infección como pus u olor fétido, por ejemplo, debiendo en estos casos acudir nuevamente al médico tratante para que realice una nueva evaluación.