La toxoplasmosis es una enfermedad causada por el parásito Toxoplasma gondii que generalmente no causa síntomas. Sin embargo, las personas con el sistema inmunitario debilitado pueden presentar ganglios inflamados, fiebre y dolor muscular, por ejemplo.
Esta enfermedad puede transmitirse por la ingestión de agua o alimentos contaminados con los quistes del parásito, por el contacto con las heces de gatos infectados o de madre a hijo, cuando el parásito atraviesa la placenta.
Aunque generalmente no causa síntomas, es importante que la toxoplasmosis sea identificada y tratada de acuerdo con las indicaciones del médico para evitar posibles complicaciones, como ceguera, convulsiones y muerte, por ejemplo.
Principales síntomas
Los principales síntomas de toxoplasmosis son:
- Ganglios inflamados en el cuerpo, principalmente en la región del cuello;
- Fiebre;
- Dolor muscular;
- Cansancio;
- Dolor de cabeza y de garganta;
- Dificultad para ver;
- Dolor, lagrimeo o enrojecimiento de los ojos.
En los casos más graves, la toxoplasmosis puede afectar el cerebro o los pulmones y causar falta de coordinación motora, confusión mental, convulsiones, dificultad para respirar o falta de aire, tos seca y expectoración con sangre.
No obstante, la toxoplasmosis generalmente no causa síntomas en individuos saludables. Por ello, los síntomas son más comunes en mujeres embarazadas, personas en tratamiento oncológico, personas que se han sometido recientemente a un trasplante o personas con el virus del VIH, por ejemplo.
Cómo se contagia la toxoplasmosis
Las principales formas de contraer toxoplasmosis son:
- Ingestión de agua contaminada;
- Ingestión de frutas y verduras mal higienizadas y leche no pasteurizada;
- Consumo de carnes crudas o poco cocidas, principalmente carne de cerdo, res o de caza, como cordero o venado, contaminadas con T. gondii;
- Ingestión de carne ahumada o embutidos elaborados con animales contaminados con el parásito y que no fueron procesados de acuerdo con las condiciones adecuadas de higiene;
- Durante el embarazo, cuando el parásito atraviesa la placenta si la mujer contrae la infección poco antes de quedar embarazada o durante la gestación.
El contacto con gatos infectados no es suficiente para transmitir la toxoplasmosis. La transmisión a los seres humanos ocurre de forma accidental cuando la persona lleva las manos contaminadas a la boca después de limpiar la caja de arena del gato, trabajar en el jardín o jugar con tierra y arena contaminadas con estas heces.
Tipos de toxoplasmosis
Los tipos de toxoplasmosis son:
1. Toxoplasmosis en el embarazo
La toxoplasmosis en el embarazo, conocida científicamente como toxoplasmosis congénita o gestacional, ocurre cuando el bebé se infecta con esta enfermedad todavía en el útero materno a través de la placenta.
La toxoplasmosis en el embarazo puede causar consecuencias graves, como malformaciones del bebé, bajo peso al nacer, parto prematuro, aborto o muerte del bebé al nacer.
Cuando la infección ocurre durante el primer trimestre del embarazo, aunque existe una menor probabilidad de que afecte al bebé, puede causar mayores riesgos debido a que el bebé todavía está en desarrollo.
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La toxoplasmosis ocular ocurre cuando el parásito llega al ojo y afecta la retina, causando inflamación.
Esta enfermedad puede afectar ambos ojos y las alteraciones de la visión pueden ser diferentes en cada uno. Puede causar disminución de la visión, enrojecimiento o dolor en el ojo y, cuando no se trata a tiempo, ceguera.
Esta complicación es más común en bebés como consecuencia de una infección durante el embarazo, principalmente si el feto se infecta al inicio de la gestación. Sin embargo, también puede presentarse en personas con el sistema inmunitario más comprometido, aunque es poco frecuente.
3. Toxoplasmosis adquirida
La toxoplasmosis adquirida ocurre en personas con el sistema inmunitario normal.
En la fase inicial, muchas personas no presentan síntomas o solamente tienen algunos leves similares a los de una gripe, como fiebre, dolor corporal y ganglios inflamados.
Después de esta fase, la toxoplasmosis entra en un estado crónico en el que el parásito forma quistes y permanece inactivo en el organismo durante toda la vida, generalmente sin causar problemas de salud.
4. Toxoplasmosis cerebral
Este tipo de toxoplasmosis es más frecuente en personas con el sistema inmunitario gravemente comprometido, como aquellas diagnosticadas con VIH/sida, en tratamiento oncológico o que se han sometido a un trasplante de órganos o de médula.
Generalmente, este tipo de toxoplasmosis está relacionado con la reactivación de los quistes de una infección antigua que permanecía inactiva en el organismo. El parásito atraviesa la barrera hematoencefálica, que protege el sistema nervioso, y se multiplica en el cerebro.
Los principales síntomas de este tipo de toxoplasmosis son dolor de cabeza intenso, fiebre, pérdida de la coordinación muscular, confusión mental, convulsiones y alteraciones de la visión.
Si no se identifica y trata rápidamente, este tipo de infección puede provocar coma y poner en riesgo la vida de la persona.
Cómo se realiza el diagnóstico
El diagnóstico de la toxoplasmosis lo realiza el médico general o infectólogo mediante la evaluación de los síntomas y el examen físico. Además, para confirmar el diagnóstico, el médico solicita un análisis de sangre simple.
El médico también puede solicitar estudios de imagen de la cabeza para investigar posibles inflamaciones o lesiones en el cerebro. En mujeres embarazadas con resultado positivo para toxoplasmosis, el obstetra puede indicar una amniocentesis o una ecografía.
Exámenes de toxoplasmosis
Los exámenes de toxoplasmosis indicados por el médico incluyen:
- Análisis de sangre simple, para detectar la presencia de anticuerpos producidos contra el parásito Toxoplasma;
- Estudios de imagen, como tomografía computarizada o resonancia magnética de la cabeza, si el médico sospecha que la toxoplasmosis afectó el cerebro;
- Ecografía o amniocentesis, durante el embarazo, para confirmar si la toxoplasmosis fue transmitida de madre a hijo.
Para evaluar si un bebé recién nacido presenta la infección, el médico puede realizar exámenes oftalmológicos y neurológicos, una tomografía computarizada de la cabeza y una punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo.
Cómo se realiza el tratamiento
La mayoría de las personas saludables no necesita tratamiento, ya que el organismo es capaz de combatir el parásito de forma natural.
No obstante, según el estado de salud de la persona y el tipo de infección, el tratamiento indicado por el médico incluye:
- Analgésicos y antipiréticos, para aliviar síntomas como fiebre o dolor;
- Pirimetamina, sulfadiazina y ácido folínico, para personas con el sistema inmunitario debilitado;
- Corticosteroides, para reducir el edema cerebral en casos de toxoplasmosis cerebral.
En mujeres embarazadas y recién nacidos, el tratamiento puede realizarse con el antibiótico espiramicina o con pirimetamina, sulfadiazina y ácido fólico, de acuerdo con las indicaciones del obstetra y el pediatra.
¿La toxoplasmosis tiene cura?
La fase aguda de la toxoplasmosis tiene cura cuando el tratamiento se realiza de acuerdo con las indicaciones médicas.
Sin embargo, no existen medicamentos que eliminen por completo el parásito del organismo humano, ya que puede permanecer inactivo en el cuerpo.
Por ello, en personas con el sistema inmunitario comprometido, la infección puede reactivarse.
Prevención de la toxoplasmosis
Algunos cuidados recomendados para prevenir la toxoplasmosis son:
- Beber solamente agua potable, filtrada o embotellada;
- Cocinar bien las carnes y evitar el consumo de carnes crudas, poco cocidas o curadas;
- Evitar la leche no pasteurizada, especialmente la de cabra, o los productos elaborados con ella;
- Lavar bien las frutas y verduras con agua corriente y una solución preparada con agua e hipoclorito de sodio. Vea cómo lavar las frutas y verduras correctamente;
- Lavar bien los utensilios de cocina con agua y jabón, como tablas para cortar, cuchillos y superficies de trabajo, después de manipular carne cruda para evitar la contaminación de otros alimentos;
- Lavar bien las manos con agua y jabón siempre antes de comer o preparar alimentos;
- Usar guantes al hacer jardinería o manipular tierra y arena;
- Limpiar y desinfectar la caja de arena de los gatos todos los días, para disminuir el riesgo de transmisión;
- Cubrir la caja de arena donde juegan los niños, para evitar que los gatos la utilicen para defecar.
Asimismo, también se recomienda evitar el contacto directo con las heces del gato, utilizando guantes y cubrebocas al limpiar la caja de arena y recoger las heces y lavándose las manos después de quitarse los guantes.