Tendinitis en el hombro: qué es, síntomas, causas y tratamiento

La tendinitis de hombro es una afección caracterizada por la inflamación o irritación de los tendones, que provoca síntomas como dolor, rigidez y pérdida de fuerza o movilidad.

Esta afección, actualmente denominada tendinopatía del hombro, afecta principalmente a los tendones del manguito rotador, formado por el supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular, y puede ser causada por sobreuso, traumatismos, malas posturas o debilidad muscular, entre otros factores.

El tratamiento debe ser indicado por el ortopedista y puede incluir reposo relativo, aplicación de hielo, fisioterapia, medicamentos, terapias biológicas y, en casos graves, cirugía, además de cambios en el estilo de vida, como evitar el tabaco y el sedentarismo.

Hombre en consulta por tendinitis de hombro

Principales síntomas

Los síntomas más comunes de la tendinitis de hombro incluyen:

  • Dolor y sensibilidad en la zona del tendón afectado, generalmente cerca de la articulación, que puede sentirse como una molestia constante o punzante;
  • Dolor que empeora al mover la zona afectada, como al levantar el brazo o hacer esfuerzo, y que suele mejorar con el reposo;
  • Molestias durante la noche, que pueden dificultar el descanso o interrumpir el sueño;
  • Rigidez y dificultad para moverse, especialmente al iniciar el movimiento o después de estar mucho tiempo en reposo;
  • Sensación de debilidad o falta de fuerza en el hombro, con dificultad para realizar movimientos habituales;
  • Inflamación leve o hinchazón localizada, acompañada a veces de un pequeño “clic” al mover la articulación;

Además, las personas con tendinopatía del hombro suele realizar muchos cambios en la postura para evitar el dolor, lo que puede generar incomodidad en otras áreas.

En fases iniciales, el dolor puede disminuir al empezar a moverse, pero si no se trata, puede volverse constante y limitar actividades simples como vestirse o levantar objetos.

Tendinitis calcificante de hombro

La tendinitis calcificante del hombro es una forma de tendinitis en la que se forman depósitos de calcio dentro del tendón, lo que provoca dolor, rigidez y pérdida de fuerza o movilidad.

Afecta principalmente a los tendones del manguito rotador, sobre todo al tendón del supraespinoso, que es el más frecuentemente comprometido.

La principal diferencia con la tendinitis normal es lo que ocurre dentro del tendón. En la tendinitis común, el problema suele deberse al uso repetitivo o la sobrecarga, que provoca irritación y pequeños daños en las fibras.

En cambio, en la tendinitis calcificante, además del desgaste, se acumula calcio en el tejido, como pequeñas piedras dentro del tendón, lo que se asocia a un proceso de degeneración más complejo en el que las células del tendón pueden alterarse y favorecer la formación de estos depósitos.

Posibles causas 

Existen diferentes causas que pueden provocar la tendinitis del hombro, entre las que se incluyen:

1. Factores mecánicos

La tendinitis en el hombro suele aparecer por el uso repetitivo y excesivo del brazo, lo que genera una sobrecarga del tendón y pequeños daños con el tiempo.

Esto es común en deportes con movimientos por encima de la cabeza como natación, tenis o levantamiento de pesas, especialmente si se realiza con mala técnica.

También ocurre en trabajos que exigen levantar peso o mantener los brazos elevados de forma repetida, como en la construcción, pintura, peluquería o cocina.

Además, las tareas diarias intensas y la falta de calentamiento antes de la actividad física pueden aumentar el riesgo.

2. Traumatismos y postura

La tendinitis en el hombro también puede estar relacionada con lesiones y alteraciones en el movimiento o la postura.

Puede ocurrir tras un impacto directo en el hombro o una caída apoyando el brazo estirado, lo que lesiona los tejidos de forma inmediata.

También influyen las malas posturas mantenidas en el tiempo, como encorvarse o dormir siempre sobre el mismo lado o apoyando el brazo, ya que algunas posiciones pueden aumentar la fricción o reducir el flujo de sangre en el tendón, facilitando su daño.

A esto se suma la debilidad muscular, la falta de flexibilidad o los desequilibrios entre músculos, que hacen que el hombro sea más vulnerable.

3. Enfermedades metabólicas

Algunas enfermedades metabólicas aumentan la predisposición a la tendinitis porque afectan la salud del tendón y su capacidad de reparación, haciéndolo más frágil y sensible a la lesión.

La diabetes puede dañar los vasos sanguíneos, reduciendo la llegada de oxígeno y nutrientes al tendón, lo que dificulta su recuperación y favorece su degeneración. Además, el exceso de azúcar en sangre altera las proteínas que le dan estructura y resistencia. Conozca más sobre la diabetes y otras posibles complicaciones.

La obesidad y el colesterol alto pueden generar cambios en el metabolismo del tejido y disminuir su capacidad de reparación, haciendo que el tendón sea más vulnerable al desgaste.

En el caso de las enfermedades inflamatorias, como la artritis, el tendón se mantiene en un estado de mayor inflamación y estrés, lo que facilita su irritación y la aparición de lesiones con el tiempo.

4. Uso de medicamentos

Algunos medicamentos pueden aumentar el riesgo de tendinitis en el hombro, ya que pueden debilitar el tendón y hacerlo más propenso a lesionarse, incluso sin un esfuerzo intenso, volviéndolo más frágil y sensible, lo que facilita la aparición de dolor e inflamación.

Esto se ha observado con el uso de antibióticos del tipo fluoroquinolonas, el uso prolongado de corticoides, la terapia de reemplazo hormonal y algunos medicamentos para el colesterol, como las estatinas.

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5. Edad y genética

Con el paso del tiempo, los tendones van perdiendo hidratación, flexibilidad y capacidad de regeneración, lo que los hace más frágiles y propensos a inflamarse o lesionarse con facilidad.

Además, algunas personas pueden tener una predisposición genética que afecta la calidad del colágeno, una proteína clave para la resistencia del tendón, haciendo que este se deteriore o se lesione más fácilmente, incluso con esfuerzos leves.

Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico de la tendinitis en el hombro se basa principalmente en la evaluación clínica, es decir, en lo que el ortopedista observa y comprueba durante la consulta.

En primer lugar, el especialista analiza los síntomas, el tipo de dolor y las actividades diarias, laborales o deportivas que podrían haber provocado sobrecarga o movimientos repetitivos.

Después, se hace un examen físico, en el que el especialista palpa la zona para localizar el dolor, evalúa la movilidad del hombro y la fuerza muscular, y realiza movimientos específicos que ayudan a identificar qué tendón está afectado, ya que el dolor suele aparecer al mover el brazo o hacer fuerza.

En algunos casos, se solicitan pruebas de imagen, como ecografía o resonancia magnética, para confirmar el estado del tendón o descartar otras lesiones, aunque no siempre son necesarias para el diagnóstico.

Además, el médico puede solicitar una radiografía, que aunque no permite ver los tendones, es útil para descartar problemas óseos, artritis o detectar depósitos de calcio característicos de la tendinitis calcificante.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento que puede ser indicado por el médico para curar la tendinitis de hombro puede incluir:

1. Reposo relativo

El reposo en la tendinitis del hombro es clave porque permite que el tendón deje de estar bajo carga constante y pueda reducir la irritación y el dolor.

No se trata de inmovilizar completamente el brazo, sino de hacer un reposo relativo, evitando los movimientos que provocan dolor, como levantar peso o elevar el brazo por encima de la cabeza.

2. Aplicación de hielo

Al aplicar frío, los vasos sanguíneos se contraen, lo que reduce la inflamación y la irritación del tendón, y al mismo tiempo disminuye la sensibilidad de los nervios, lo que ayuda a calmar el dolor.

También contribuye a controlar la fase inicial de la lesión, creando un entorno más favorable para que el tejido empiece a recuperarse.

Por eso suele recomendarse en los primeros días, varias veces al día, como un primer paso sencillo en casa.

3. Fisioterapia

La fisioterapia es uno de los tratamientos más importantes para la tendinitis del hombro, ya que ayuda a reducir el dolor y recuperar la fuerza y movilidad del tendón de forma progresiva.

El tratamiento se basa principalmente en el ejercicio terapéutico, con movimientos suaves al inicio y una carga progresiva que fortalece el hombro, e incluye ejercicios de movilidad, estiramientos, fortalecimiento muscular y trabajo de estabilidad para mejorar el control del movimiento.

También pueden utilizarse técnicas físicas como ondas de choque, láser, ultrasonido o frío, que ayudan a aliviar el dolor y favorecer la recuperación del tejido. 

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Además, el fisioterapeuta puede aplicar terapia manual, como masajes y técnicas para reducir la tensión muscular y mejorar la movilidad del hombro, y en algunos casos incorporar técnicas más específicas como la punción seca, que ayudan a relajar los músculos que lo rodean, que se sobrecargan para compensar la lesión.

4. Uso de medicamentos

El uso de medicamentos para la tendinitis del hombro se indica con el objetivo de aliviar el dolor y reducir la inflamación, siempre como complemento de otras medidas como el reposo, la fisioterapia y el hielo, ya que por sí solos no suelen ser suficientes para una correcta recuperación.

Los médicos suelen indicar como primera opción los analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como ibuprofeno, naproxeno o aspirina, que ayudan a controlar el dolor y la hinchazón.

Si el dolor es más intenso o no mejora, pueden utilizarse infiltraciones con corticoides, que se aplican directamente en la zona afectada para reducir la inflamación de forma más potente.

En algunos casos también pueden emplearse tratamientos complementarios, como parches de nitroglicerina, que ayudan a mejorar el dolor, o complejos vitamínicos inyectables como apoyo en la recuperación.

5. Terapias biológicas

Las terapias biológicas son tratamientos que buscan favorecer la recuperación del tendón utilizando sustancias del propio cuerpo o componentes naturales de la articulación, en lugar de actuar solo como un fármaco tradicional.

Una de ellas es el plasma rico en plaquetas (PRP), que se obtiene a partir de una muestra de sangre de la persona. Esta se procesa para concentrar las plaquetas y luego se infiltra en la zona lesionada, con el objetivo de liberar factores de crecimiento que ayuden a reparar el tejido.

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Otra opción es el ácido hialurónico, una sustancia natural presente en las articulaciones que, al inyectarse, ayuda a mejorar la lubricación, reducir la inflamación y facilitar el movimiento del hombro.

5. Cirugía

La cirugía en la tendinitis del hombro se reserva para casos específicos, como cuando existe una rotura importante del tendón o cuando el dolor y la limitación no mejoran tras varios meses de tratamiento con fisioterapia y otros cuidados, generalmente entre 6 y 12 meses.

En la mayoría de los casos se realiza mediante artroscopia, una técnica mínimamente invasiva que permite tratar el tendón a través de pequeñas incisiones. Vea qué es la artroscopia de hombro y cómo se realiza.

Con este procedimiento se puede limpiar el tejido dañado, retirar depósitos de calcio o reparar el tendón si está roto.

Aun así, no siempre es necesaria la cirugía, ya que muchos estudios muestran que una buena fisioterapia puede ofrecer resultados similares en muchas personas por lo que la decisión se valora caso por caso.

6. Cambios en el estilo de vida

Además del tratamiento médico, ciertos cambios en el estilo de vida pueden mejorar la recuperación de la tendinitis del hombro y reducir el riesgo de que se vuelva crónica.

El tabaco, el sedentarismo, el exceso de peso y problemas como la diabetes o el colesterol alto pueden dificultar la reparación del tendón, ya que alteran su capacidad de regeneración.

Por eso, adoptar hábitos más saludables y mantener un mejor control de estas condiciones ayuda a favorecer la recuperación y proteger el hombro a largo plazo.

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