Síndrome de aplastamiento: qué es, síntomas, causas y tratamiento

El síndrome de aplastamiento es una condición grave que aparece cuando una parte del cuerpo, casi siempre los músculos de brazos o piernas, sufre una compresión intensa y prolongada. También se le conoce como rabdomiólisis traumática o síndrome de Bywaters.

Este problema suele presentarse tras terremotos, derrumbes, accidentes de tránsito o aglomeraciones. Provoca dolor, hinchazón y debilidad en la zona afectada, además de orina oscura y, en los casos más serios, fallas en el funcionamiento del riñón.

El tratamiento es una urgencia médica e incluye la reposición de líquidos por vena y el control de las complicaciones del riñón y del corazón. Ante la sospecha de un aplastamiento, siempre se debe buscar atención médica de emergencia de inmediato.

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Principales síntomas

Los principales síntomas del síndrome de aplastamiento son:

  • Dolor intenso en la zona comprimida;
  • Hinchazón y endurecimiento de los músculos afectados;
  • Debilidad o dificultad para mover la extremidad;
  • Orina de color oscuro, parecida al té o a la cola;
  • Disminución de la cantidad de orina;
  • Sensación de mareo, presión baja o desmayo.

Estos síntomas pueden aparecer durante la compresión o poco después de liberar la zona afectada. En los casos graves se suman alteraciones del ritmo del corazón y señales de falla renal, por lo que la situación requiere evaluación médica rápida.

Qué causa el síndrome de aplastamiento

El síndrome de aplastamiento es causado por la compresión fuerte y prolongada de una masa muscular, que daña las fibras del músculo y libera sustancias tóxicas a la sangre.

Cuando la presión se mantiene por varias horas y luego se libera de golpe, esas sustancias, como el potasio y la mioglobina, pasan rápido a la circulación. Eso puede dañar los riñones y afectar el corazón.

Las situaciones más frecuentes son los derrumbes durante terremotos, los accidentes de tránsito o de trabajo, y los casos de personas que permanecen mucho tiempo inmóviles con una extremidad atrapada bajo su propio cuerpo.

Cómo se diagnostica 

El diagnóstico del síndrome de aplastamiento se basa en el antecedente de compresión y en exámenes que evalúan el daño muscular y renal, como:

  • Medición de la creatina quinasa (CK), una enzima que aumenta cuando el músculo se destruye;
  • Pruebas de función renal, como creatinina y urea;
  • Medición de electrolitos, sobre todo el potasio;
  • Electrocardiograma para revisar el ritmo del corazón;
  • Análisis de mioglobina en sangre y orina.
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El hallazgo de orina oscura, niveles muy altos de creatina quinasa y señales de falla renal en una persona con antecedente de traumatismo orienta el diagnóstico. Además, estas pruebas permiten vigilar la evolución y ajustar el tratamiento.

Cuál es el tratamiento del síndrome de aplastamiento

El tratamiento del síndrome de aplastamiento busca proteger los riñones, corregir las alteraciones de la sangre y evitar complicaciones que pongan en riesgo la vida. Se realiza siempre en un hospital, muchas veces en cuidados intensivos.

La medida principal es la administración de líquidos por vena, por lo general suero salino, de forma temprana y abundante. Así se ayuda a mantener el funcionamiento del riñón y a eliminar las sustancias tóxicas liberadas por el músculo.

Como parte del manejo, el médico también puede indicar bicarbonato para alcalinizar la orina y medicamentos para controlar el potasio. Cuando el riñón deja de funcionar, puede ser necesaria la diálisis hasta que se recupere.

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En algunos casos se valoran tratamientos complementarios, como la oxigenoterapia hiperbárica, aunque su evidencia todavía es limitada.

Primeros auxilios en caso de síndrome de aplastamiento

Los primeros auxilios ante un posible síndrome de aplastamiento deben orientarse a pedir ayuda y a evitar empeorar la lesión, e incluyen:

  • Llamar de inmediato a los servicios de emergencia;
  • Evitar liberar de golpe la zona comprimida sin apoyo médico, porque la liberación brusca puede agravar el cuadro;
  • Mantener a la persona quieta, abrigada y con vigilancia de su respiración;
  • Permitir que el personal capacitado inicie la reposición de líquidos por vena lo antes posible, incluso antes de liberar a la víctima.

En el ámbito profesional, los equipos de rescate suelen colocar una vía en la vena y administrar suero salino mientras la persona aún está atrapada. También evitan las soluciones que contienen potasio. Por eso, la atención especializada temprana resulta decisiva.