La sesamoiditis es la inflamación de los huesos sesamoideos, pequeños huesos ubicados en la parte inferior del pie, cerca de la base del dedo gordo. Estos huesos ayudan a distribuir el peso y facilitan los movimientos del dedo gordo al caminar.
La inflamación suele causar dolor en la parte delantera e inferior del pie, principalmente debajo del dedo gordo, que puede empeorar al caminar, correr o mover este dedo. También puede presentarse sensibilidad, hinchazón y dificultad para apoyar el pie.
El tratamiento de la sesamoiditis debe ser indicado por el ortopedista y puede incluir reposo, compresas frías, plantillas y medicamentos para aliviar el dolor. En casos persistentes, puede indicarse fisioterapia o cirugía.
Síntomas de sesamoiditis
Los principales síntomas de sesamoiditis incluyen:
- Dolor en la parte inferior del pie, cerca de la base del dedo gordo;
- Sensibilidad al tocar o presionar la zona;
- Hinchazón en la planta del pie;
- Enrojecimiento o calor local;
- Dolor al caminar, correr o apoyar el pie;
- Dificultad para mover el dedo gordo;
- Aumento del dolor al usar calzado apretado o realizar actividades de impacto.
Los síntomas pueden comenzar de forma gradual, sin una lesión repentina, y mejorar con el reposo. Sin embargo, tienden a reaparecer cuando la presión o sobrecarga en la zona de los sesamoideos persiste.
Cómo se realiza el diagnóstico
El diagnóstico de la sesamoiditis lo realiza el ortopedista con base en la evaluación de los síntomas y el examen físico del pie, valorando la presencia de dolor y sensibilidad en la zona de los sesamoideos.
Cuando es necesario, pueden solicitarse estudios de imagen, como radiografías, resonancia magnética o gammagrafía ósea, para confirmar el diagnóstico y descartar otras causas de dolor, como fracturas o alteraciones en los huesos. Vea cómo se realiza una gammagrafía ósea.
Posibles causas
La sesamoiditis puede ocurrir debido a la sobrecarga o irritación de los sesamoideos, principalmente por:
- Movimientos repetitivos, como correr, saltar o bailar;
- Práctica de deportes que aumentan la presión sobre la parte delantera del pie, como correr, gimnasia, fútbol o baloncesto;
- Uso de calzado inadecuado, como zapatos de tacón alto, con punta estrecha o poca amortiguación;
- Alteraciones en la pisada o en la estructura del pie, como pie cavo, pie plano o juanete;
- Aumento repentino de la intensidad de los ejercicios, sin una adaptación gradual.
Además, los traumatismos o la presión excesiva sobre la zona de los sesamoideos, como después de un golpe o de apoyar el peso durante mucho tiempo sobre la parte delantera del pie, pueden irritar estos huesos y causar sesamoiditis.
Tratamiento para la sesamoiditis
El tratamiento de la sesamoiditis depende de la intensidad de los síntomas y, en la mayoría de los casos, se indican medidas para reducir la presión sobre los sesamoideos y aliviar el dolor.
Las principales opciones de tratamiento incluyen:
1. Reposo y compresas frías
El reposo ayuda a reducir la sobrecarga sobre los sesamoideos y favorece la recuperación. Por eso, se recomienda disminuir temporalmente las actividades que causan dolor, como correr, saltar y caminar durante períodos prolongados.
Asimismo, la aplicación de compresas frías en la zona durante unos 15 a 20 minutos, varias veces al día, puede ayudar a aliviar el dolor y la hinchazón. Vea cómo hacer una compresa fría.
2. Plantillas para sesamoiditis
El médico puede indicar el uso de plantillas específicas para la sesamoiditis, que ayudan a redistribuir la presión en el pie y disminuir la sobrecarga sobre los sesamoideos, reduciendo el dolor al apoyar el pie.
También se recomienda usar calzado cómodo, con espacio adecuado para los dedos, suela suave y buena amortiguación, evitando los tacones altos y los modelos apretados o con punta estrecha.
3. Medicamentos
El médico puede recomendar analgésicos, como paracetamol, o antiinflamatorios no esteroideos, como ibuprofeno o naproxeno, especialmente durante los períodos de mayor dolor.
No obstante, estos medicamentos ayudan a controlar los síntomas, pero no tratan la causa de la sobrecarga de los sesamoideos.
En casos persistentes, cuando el dolor no mejora con otras medidas, el ortopedista puede valorar la aplicación de corticosteroides mediante una inyección en la zona afectada para reducir la inflamación y aliviar las molestias.
Esta opción debe evaluarse de forma individual y puede combinarse con otras medidas para reducir la presión sobre los sesamoideos.
4. Fisioterapia
La fisioterapia puede ayudar a aliviar el dolor, mejorar los movimientos del pie y reducir la sobrecarga sobre los sesamoideos.
El tratamiento puede incluir:
- Vendaje, que consiste en aplicar cintas adhesivas específicas sobre el pie y el dedo gordo para limitar algunos movimientos y disminuir la presión sobre los sesamoideos al apoyar el pie y caminar. Vea cómo aplicar el vendaje neuromuscular (kinesiotape);
- Ejercicios de estiramiento, como estiramientos de la pantorrilla y los dedos, para ayudar a mejorar la flexibilidad del pie y el tobillo;
- Ejercicios de fortalecimiento, que pueden incluir ejercicios de flexión y extensión de los dedos y fortalecimiento de los músculos del pie para mejorar el soporte y la estabilidad del pie;
- Entrenamiento de la marcha, que puede ayudar a corregir alteraciones en la forma de caminar y distribuir mejor la presión sobre el pie.
En casos más persistentes, el fisioterapeuta puede utilizar recursos como la terapia de ondas de choque, que puede ayudar a aliviar el dolor y favorecer la recuperación. Entienda cómo funciona la terapia de ondas de choque.
5. Cirugía
La cirugía puede ser considerada por el ortopedista cuando el dolor es intenso o persiste incluso después de otros tratamientos, especialmente cuando existe una alteración estructural en el sesamoideo, como una fractura que no cicatriza.
El procedimiento puede implicar la reparación o fijación del sesamoideo. En algunos casos, cuando el hueso está muy dañado, puede ser necesaria la sesamoidectomía, que consiste en la extracción parcial o total del sesamoideo afectado.
¿La sesamoiditis tiene cura?
La sesamoiditis generalmente tiene cura, especialmente cuando la causa de la sobrecarga se identifica y se trata adecuadamente.
En la mayoría de los casos, la sesamoiditis mejora con medidas conservadoras, como reposo, reducción de las actividades que causan dolor, uso de calzado adecuado, plantillas y fisioterapia.
Tiempo de recuperación
El tiempo de recuperación de la sesamoiditis puede variar según la intensidad de los síntomas y la causa del problema.
Los casos leves suelen mejorar en algunas semanas, mientras que los casos más intensos pueden tardar varios meses en recuperarse por completo, especialmente cuando es necesario reducir la actividad física durante más tiempo.
Cómo prevenir
Algunas medidas que pueden ayudar a prevenir el riesgo de sesamoiditis son:
- Usar calzado adecuado, que sea cómodo, con buena amortiguación y espacio suficiente para los dedos;
- Evitar el uso frecuente de tacones altos o zapatos con punta estrecha;
- Aumentar gradualmente la intensidad de los ejercicios, dando tiempo al cuerpo para adaptarse;
- Estirar y fortalecer los pies y las piernas con regularidad;
- Hacer pausas durante actividades repetitivas de alto impacto;
- Mantener un peso saludable para disminuir la presión sobre los pies.
En caso de alteraciones en la pisada o en la estructura del pie, el ortopedista o el fisioterapeuta pueden recomendar el uso de plantillas específicas para ayudar a distribuir mejor la presión sobre el pie y disminuir la sobrecarga sobre los sesamoideos.