Cirugía de reasignación de género: preparación y cómo se realiza

La cirugía de reasignación de género es un procedimiento que busca adaptar las características físicas del cuerpo a la identidad de género de la persona y puede incluir la modificación de los órganos genitales, así como otros procedimientos de feminización o masculinización.

Puede realizarse en personas de sexo femenino o masculino e incluir procedimientos quirúrgicos complejos que implican la construcción de un nuevo órgano genital, llamado “neopene” o “neovagina”, así como la extirpación de otras estructuras u órganos, como los testículos, las mamas, el útero y los ovarios.

Antes de realizar estos procedimientos, se recomienda contar con seguimiento médico para evaluar las opciones de tratamiento e iniciar la terapia hormonal cuando esté indicada, además de acompañamiento psicológico para ayudar a la persona a tomar decisiones informadas sobre su atención y proceso de transición.

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Cómo es la preparación

La preparación para la cirugía de reasignación de género incluye diferentes etapas que ayudan a preparar a la persona para el proceso de transición física, social y emocional.

Antes de la cirugía, es necesario tener seguimiento con un psicólogo, psiquiatra y trabajador social, realizar la transición social de acuerdo con el género con el que la persona se identifica y seguir un tratamiento hormonal indicado por un endocrinólogo, según cada caso.

En el caso de la cirugía genital, la Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero (WPATH) recomienda una evaluación individual para determinar si la persona está preparada para el procedimiento y si cumple los criterios establecidos para la cirugía.

Cuando se realiza una vaginoplastia, también es importante realizar una depilación permanente de la piel que se utilizará para crear la neovagina y, según la técnica, puede indicarse una preparación intestinal antes de la cirugía.

Estas etapas permiten preparar a la persona para la cirugía, que puede incluir diferentes procedimientos de feminización o masculinización, según sus necesidades y preferencias, como cirugías en el tórax, los genitales y los órganos reproductivos.

Dónde se realiza

La cirugía de reasignación de género puede realizarse en el sistema público de salud de algunos países o en clínicas y hospitales privados.

Antes de acudir con un cirujano, se recomienda realizar una evaluación médica, que puede incluir la valoración por un endocrinólogo para determinar si la terapia hormonal está indicada.

Además, el acompañamiento psicológico es importante durante el proceso de transición, ya que brinda apoyo emocional y ayuda a la persona a tomar decisiones informadas sobre su atención.

Cirugía de masculinización

Existen 2 tipos de técnicas quirúrgicas para transformar el órgano sexual femenino en masculino:

1. Metoidioplastia

Es una técnica que utiliza el clítoris aumentado de tamaño mediante el tratamiento hormonal con testosterona para formar un neofalo.

Luego, se realizan procedimientos quirúrgicos para liberarlo y darle una mayor proyección.

También se puede utilizar tejido de la vagina o de otras zonas para aumentar la longitud de la uretra, que quedará en la parte interna del neofalo, así como tejido de los labios menores y mayores para recubrirlo y darle forma.

El escroto se forma a partir de los labios mayores y se pueden colocar implantes testiculares para simular los testículos.

El pene resultante es pequeño y alcanza alrededor de 5 a 7 cm. Sin embargo, este método permite conservar la sensibilidad natural de los genitales y suele requerir menos tiempo quirúrgico y de hospitalización que la faloplastia.  

2. Faloplastia

Es un método más complejo y menos disponible que la metoidioplastia.

En esta técnica se utilizan colgajos de tejido de otras partes del cuerpo, como el antebrazo o el muslo, que pueden incluir piel, tejido subcutáneo, vasos sanguíneos y nervios, para crear un nuevo órgano genital de mayor tamaño y volumen.  

Cuidados después de la cirugía: para completar el proceso de masculinización, puede ser necesario extirpar el útero, los ovarios y las mamas, lo cual puede realizarse durante el mismo procedimiento o programarse para otro momento. Conozca más sobre los cuidados posoperatorios.

Por lo general, se busca preservar o recuperar la sensibilidad de la zona, pero el tiempo necesario para retomar las relaciones sexuales depende del procedimiento realizado y de la recuperación de cada persona, por lo que no existe un plazo fijo de aproximadamente 3 meses. 

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Cirugía de feminización

Para transformar los genitales masculinos en femeninos, la técnica que se utiliza habitualmente es la vaginoplastia por inversión peneana modificada. El procedimiento se realiza de la siguiente manera:  

  1. Se realizan incisiones alrededor del pene y del escroto para delimitar la zona en la que se creará la neovagina;
  2. Se extirpan los testículos y parte del pene, conservando la piel y los nervios responsables de la sensibilidad de la zona;
  3. Se crea un espacio en la pelvis para alojar la neovagina y se utiliza la piel del pene y, cuando es necesario, del escroto para recubrirla;
  4. Se utiliza el resto de la piel del escroto y del prepucio para formar los labios vaginales;
  5. La uretra se acorta y se reposiciona para que la orina salga por un orificio ubicado en una posición que permita orinar sentada;
  6. Se utiliza el glande para formar el clítoris, con el objetivo de conservar la sensibilidad y la capacidad de sentir placer.

Cuando no hay suficiente piel genital para crear la neovagina, también pueden utilizarse otras técnicas, como un xenoinjerto de piel de tilapia esterilizada o un segmento del colon sigmoides.

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La elección depende de la cantidad de tejido disponible y de las características de cada persona.

Para mantener abierto el nuevo canal vaginal y evitar que se cierre, se utiliza un molde vaginal, que posteriormente se sustituye por dilatadores de diferentes tamaños para mantener la profundidad y el diámetro de la neovagina durante la cicatrización.

La dilatación debe mantenerse de acuerdo con las indicaciones del equipo médico para reducir el riesgo de estrechamiento o pérdida de profundidad.

Además, es importante seguir las indicaciones del médico durante la recuperación, que pueden incluir respetar el período de reposo recomendado y utilizar los medicamentos prescritos, como analgésicos o antiinflamatorios, para aliviar el dolor y favorecer la recuperación.

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Contraindicaciones

Las contraindicaciones dependen de la técnica quirúrgica que se vaya a realizar.

En el caso de la transposición del colon sigmoides para crear una neovagina, no se recomienda realizar el procedimiento cuando existe cáncer intestinal, enfermedad inflamatoria intestinal o antecedentes de cirugía abdominal extensa.

Además, antes de realizar la cirugía, es necesario comprobar que la persona pueda comprender los riesgos y beneficios del procedimiento y dar su consentimiento informado.

En la vaginoplastia por inversión peneana, la falta de suficiente piel del pene o del escroto y una orquiectomía previa son limitaciones para utilizar esta técnica de forma convencional, por lo que pueden ser necesarias otras opciones reconstructivas.