Vaginoplastia: qué es, cómo se hace y cuidados

La vaginoplastia es una cirugía que permite crear o reconstruir la vagina y la vulva. Sirve para formar un canal vaginal y genitales externos femeninos, como los labios y el clítoris, con un aspecto y una función lo más naturales posibles.

Esta cirugía se realiza en dos situaciones principales: en mujeres trans, como parte de la afirmación de género, y en personas con ausencia congénita de vagina. Según el caso, existen distintas técnicas, resultados esperados y cuidados posteriores.

La vaginoplastia es un procedimiento complejo que puede tener complicaciones. Requiere una preparación cuidadosa y un posoperatorio prolongado, con dilataciones vaginales. Por eso, la evaluación y el seguimiento siempre deben estar a cargo de un equipo médico especializado.

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Cuándo es indicada

La vaginoplastia se indica cuando existe la necesidad de crear una vagina que no está presente o que no corresponde con la identidad de la persona.

En mujeres trans forma parte del proceso de afirmación de género. Suele realizarse cuando hay una incongruencia de género marcada y sostenida, capacidad para dar el consentimiento y buen control de otras condiciones de salud.

También se indica en personas con agenesia vaginal, es decir, ausencia congénita de la vagina, como ocurre en el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser. En estos casos, la cirugía busca restaurar la función sexual.

La decisión suele tomarse junto a un equipo multidisciplinario. En los casos congénitos, con frecuencia se espera a que la persona tenga la madurez física y emocional necesaria antes de operar.

Cómo se hace la vaginoplastia

La vaginoplastia se hace bajo anestesia y consiste en formar un canal vaginal y modelar la vulva. La técnica varía según el motivo de la cirugía y los tejidos disponibles.

Las principales técnicas de vaginoplastia son:

  • Inversión peneana: usa la piel del pene y del escroto para revestir el canal vaginal. Es la técnica más frecuente en mujeres trans.
  • Vaginoplastia peritoneal (técnica de Davydov): reviste el canal con peritoneo, generalmente por vía laparoscópica.
  • Vaginoplastia intestinal o con sigma: emplea un segmento del intestino para formar la neovagina.
  • Injerto de piel (técnica de McIndoe): coloca un injerto de piel sobre un molde en el espacio creado.
  • Técnica de Vecchietti: forma la vagina mediante tracción progresiva de los tejidos.
  • Vulvoplastia o profundidad cero: crea la vulva sin canal vaginal, por lo que no permite la penetración.

En la inversión peneana, el clítoris se forma con parte del glande y sus nervios, mientras que los labios se modelan con la piel del escroto. La elección de la técnica depende de cada persona y de la valoración del cirujano.

Cuánto dura la operación 

La duración de la vaginoplastia depende de la técnica y del motivo de la cirugía.

En las mujeres trans, la cirugía de profundidad completa suele durar más de cuatro horas. Las técnicas con injerto intestinal pueden extenderse hasta cerca de cinco horas.

Otras técnicas son más cortas. La vaginoplastia con sigma por laparoscopia dura alrededor de dos a tres horas, y la técnica de Vecchietti, cerca de una a dos horas.

Cuidados en el posoperatorio de una vaginoplastia

Los cuidados en el posoperatorio de una vaginoplastia son fundamentales para la cicatrización y para mantener la profundidad y el calibre de la neovagina.

Los principales cuidados tras una vaginoplastia son:

  • Sonda vesical: se coloca un catéter para eliminar la orina durante los primeros días.
  • Reposo y vigilancia: suele haber hospitalización cercana a una semana y una recuperación de hasta dos meses.
  • Dilatación vaginal: se usan dilatadores de tamaño creciente para conservar la forma del canal. Es un cuidado de largo plazo.
  • Uso de lubricante: en la inversión peneana la vagina no se lubrica sola, por lo que se necesita lubricante externo.
  • Higiene y control de las heridas: ayuda a prevenir infecciones y a detectar complicaciones a tiempo.

La dilatación es uno de los cuidados más importantes, ya que sin ella el canal tiende a cerrarse. Entre las complicaciones posibles están el tejido de granulación, la estrechez del canal y, con menor frecuencia, las fístulas.

Resultados de la vaginoplastia

Los resultados de la vaginoplastia suelen ser buenos, tanto en el aspecto de los genitales como en su función.

La mayoría de las personas mejora su calidad de vida y su bienestar. En muchos casos se logra una vagina funcional que permite las relaciones sexuales, con sensibilidad conservada y buena satisfacción.

Aun así, las complicaciones no son raras y pueden llegar a ser frecuentes. La mayoría son leves y se resuelven sin necesidad de una nueva cirugía. Los resultados finales dependen de la técnica usada y del cuidado posoperatorio.

Posibles complicaciones 

Como toda cirugía, la vaginoplastia puede tener complicaciones. La mayoría son leves y se resuelven sin necesidad de otra operación, aunque algunas son más serias y requieren tratamiento.

Las principales complicaciones de la vaginoplastia son:

  • Estrechez del canal (estenosis): es la complicación tardía más frecuente y se relaciona con una dilatación insuficiente.
  • Tejido de granulación: formación de tejido rojizo en las zonas de sutura durante la cicatrización.
  • Separación de las heridas: apertura parcial de los puntos, que suele curar con cuidados locales.
  • Pérdida del injerto de piel: parte del tejido colocado puede no prender.
  • Fístulas: comunicaciones anormales entre la neovagina y el recto o la uretra. Son poco frecuentes, pero graves.
  • Infecciones y sangrado: pueden aparecer en el posoperatorio y necesitan valoración médica.

Algunas complicaciones surgen durante la cirugía, como la lesión de la vejiga o del recto, mientras que otras aparecen semanas después. El riesgo de coágulos también existe, por lo que suele indicarse prevención. Un buen seguimiento ayuda a detectarlas y tratarlas a tiempo.

Preguntas frecuentes

  • La vaginoplastia trans, también llamada genitoplastia feminizante, es la cirugía que crea genitales femeninos en mujeres trans y busca alinear el cuerpo con la identidad de género.

    Además del canal vaginal, forma la vulva completa, con labios, clítoris y orificio uretral. También se acorta la uretra, de modo que la orina salga dirigida hacia abajo y permita orinar sentada.

  • Es importante acudir al médico antes y después de una vaginoplastia, porque se trata de una cirugía compleja que requiere evaluación y seguimiento.

    La valoración debe realizarla un equipo especializado, que puede incluir a un cirujano plástico, un urólogo o un ginecólogo, según el caso. Este equipo define la técnica más adecuada y acompaña la recuperación.

    Tras la cirugía, conviene buscar atención médica si aparecen signos como fiebre, sangrado abundante, dolor intenso, mal olor o dificultad para orinar. Estos pueden indicar una complicación que necesita tratamiento.