Faloplastia: qué es, cómo se hace y resultados

La faloplastia es una cirugía reconstructiva que permite crear o reconstruir un pene, denominado neofalo, utilizando tejidos extraídos de otras zonas del cuerpo, como el antebrazo, el muslo o el abdomen.

Esta cirugía está indicada principalmente en casos de ausencia o pérdida del pene debido a traumatismos, accidentes, quemaduras o enfermedades. También es una opción para hombres trans que se encuentran en un proceso de afirmación de género.

La faloplastia es realizada por un cirujano plástico reconstructivo y un urólogo. Durante el procedimiento, el tejido extraído de la zona donante se moldea para formar el neofalo. La cirugía también puede incluir la reconstrucción de la uretra, la creación del glande y, en etapas posteriores, la colocación de un implante de pene, cuando esté indicado.

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Cuándo está indicada

Las principales indicaciones de la faloplastia incluyen:

  • Realizar la afirmación de género en hombres trans mediante la creación de un pene reconstruido;
  • Reconstruir el pene después de su pérdida o de lesiones graves causadas por traumatismos, quemaduras, accidentes o cirugías realizadas para tratar enfermedades que afectaron la región genital;
  • Corregir alteraciones congénitas o adquiridas del pene, como la ausencia parcial o completa del órgano, denominada agenesia peniana, el micropene en casos específicos y otras malformaciones genitales;
  • Restaurar características funcionales y anatómicas, como la apariencia del pene y la sensibilidad.

Es importante destacar que la Asociación Americana de Urología (AUA), junto con la Urology Care Foundation, considera que los procedimientos de aumento del pene con fines estéticos, como la inyección de grasa subcutánea para aumentar el grosor o la sección del ligamento suspensorio para ganar longitud, no han demostrado ser seguros ni eficaces.

En estos casos, generalmente se priorizan procedimientos temporales, como la aplicación de rellenos con ácido hialurónico, y se reserva la faloplastia para situaciones que provocan un impacto psicológico significativo o alteraciones funcionales. Vea cómo se aplica el ácido hialurónico en el pene.

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Faloplastia en hombres trans

La faloplastia en hombres trans, también conocida como faloplastia de afirmación de género o faloplastia de reasignación de género, es una cirugía realizada principalmente con el objetivo de crear un pene reconstruido.

La cirugía puede llevarse a cabo en una o varias etapas, según la técnica elegida y los objetivos de la persona. Además de la creación del pene, pueden realizarse la formación del glande y la colocación de una prótesis de pene para proporcionar rigidez durante las relaciones sexuales.

Preparación para la faloplastia

Antes de la faloplastia, se realiza una evaluación completa del estado de salud de la persona, que incluye análisis de sangre, valoración del riesgo quirúrgico y revisión de las condiciones de la zona que se utilizará como donante de tejido, como el antebrazo, el muslo o el abdomen.

Asimismo, se recomienda dejar de fumar varias semanas antes de la cirugía, ya que el tabaco puede perjudicar la circulación sanguínea y la cicatrización de los tejidos.

Cuando se utilizan colgajos de piel para reconstruir el neofalo, puede ser necesario realizar una depilación definitiva en la zona donante que se empleará para formar la uretra, con el fin de reducir el riesgo de complicaciones urinarias.

En los casos de faloplastia de afirmación de género, la preparación también incluye el seguimiento de un equipo multidisciplinario, con la participación de profesionales de salud mental, para evaluar las expectativas y las condiciones necesarias para realizar el procedimiento.

El día anterior a la faloplastia se indica un ayuno de entre 8 y 12 horas antes del procedimiento. En algunos casos de reconstrucción genital más compleja, también puede ser necesaria una preparación intestinal el día anterior.

Cómo se realiza

La faloplastia se lleva a cabo en un hospital por un urólogo especializado en cirugía reconstructiva o por un cirujano plástico, siguiendo las siguientes etapas:

  • Administrar la anestesia, que generalmente es anestesia general;
  • Preparar la zona quirúrgica mediante la limpieza y antisepsia de la piel, además de colocar los campos quirúrgicos;
  • Extraer tejido de la zona donante, como el antebrazo, el muslo o el abdomen, para utilizarlo en la creación del neofalo;
  • Moldear el tejido para formar el neofalo, dándole una apariencia similar a la de un pene y, cuando esté indicado, reconstruir el glande;
  • Reconstruir la uretra, cuando el objetivo sea permitir que la persona orine de pie;
  • Conectar los vasos sanguíneos y los nervios para garantizar la circulación de la sangre en el neofalo y favorecer la recuperación gradual de la sensibilidad.

En algunos casos, la cirugía puede incluir procedimientos complementarios, como la escrotoplastia para crear el escroto y, posteriormente, la colocación de una prótesis de pene para proporcionar rigidez durante las relaciones sexuales. 

Cuánto tiempo dura la cirugía

En general, la cirugía puede durar entre 8 y 12 horas, aunque este tiempo puede ser mayor en reconstrucciones más complejas o cuando se realizan otros procedimientos durante la misma intervención.

Resultados de la faloplastia

Los resultados de la faloplastia varían según la técnica utilizada, el estado de salud y los objetivos de cada persona.

La cirugía puede permitir la creación de un neofalo con una apariencia similar a la de un pene y, en algunos casos, hacer posible que la persona orine de pie cuando se realiza la reconstrucción de la uretra.

La sensibilidad también puede recuperarse gradualmente a lo largo de los meses, principalmente gracias a la conexión de los nervios durante el procedimiento. Sin embargo, el grado de sensibilidad puede variar de una persona a otra.

Además de los aspectos funcionales, la faloplastia puede contribuir a un mayor bienestar con la imagen corporal y a mejorar la calidad de vida.

No obstante, es importante tener expectativas realistas, ya que el neofalo no es igual a un pene biológico y puede presentar diferencias en cuanto a la apariencia, la sensibilidad, la erección y la función sexual.

Debido a que se trata de una cirugía compleja, los resultados son progresivos y pueden requerir más de una intervención quirúrgica, como procedimientos de revisión o la colocación de una prótesis de pene.

El seguimiento con el equipo médico es fundamental para evaluar la evolución y orientar a la persona sobre los resultados esperados en cada etapa de la recuperación.

Recuperación de la faloplastia

La recuperación de la faloplastia varía según la técnica utilizada y la cantidad de procedimientos realizados, y puede requerir una hospitalización de hasta 7 días.

Durante los primeros días, suelen ser necesarios cuidados con los vendajes, control del dolor y seguimiento de la cicatrización tanto del neofalo como de la zona donante.

En las primeras semanas deben evitarse los esfuerzos físicos y las actividades que puedan afectar la cicatrización.

También se recomienda evitar las relaciones sexuales y el contacto íntimo durante aproximadamente 3 meses después de la cirugía, o durante el período indicado por el equipo médico, hasta que la zona haya cicatrizado adecuadamente y los tejidos se hayan recuperado.

Además, la persona puede necesitar seguimiento médico para evaluar la función urinaria, la evolución de la sensibilidad y la aparición de posibles complicaciones, como infecciones, fístulas o estrechamientos de la uretra.

La recuperación completa puede tardar entre 6 meses y 1 año, especialmente cuando se requieren etapas adicionales, como procedimientos de revisión o la colocación de una prótesis de pene.

Posibles complicaciones

La faloplastia es un procedimiento complejo que puede causar algunas complicaciones, como:

  • Fístula uretral, que consiste en la formación de una abertura anormal en la uretra y puede provocar la salida de orina a través de la piel;
  • Estenosis uretral, caracterizada por el estrechamiento del conducto urinario, que puede dificultar o interrumpir el flujo de orina;
  • Infecciones, que pueden aparecer en la zona operada, en el área donante de tejido o después de la colocación de implantes;
  • Problemas de cicatrización, como la apertura de los puntos, la formación de cicatrices gruesas o el retraso en la recuperación de los tejidos;
  • Pérdida parcial del colgajo o necrosis del tejido debido a una disminución del flujo sanguíneo hacia el tejido utilizado en la reconstrucción;
  • Alteraciones de la sensibilidad, que pueden incluir una disminución o cambios en la sensibilidad del neofalo durante el período de recuperación.

Además, pueden producirse complicaciones relacionadas con la prótesis de pene, como desplazamiento, erosión, infección o necesidad de retirar el dispositivo.