La psicomotricidad es una ciencia interdisciplinaria que estudia la conexión entre los movimientos del cuerpo y la mente, así como los aspectos emocionales, cognitivos y las experiencias sociales, con el fin de promover el bienestar integral de niños y adultos.
La psicomotricidad tiene como objetivo prevenir, identificar y rehabilitar alteraciones psicomotoras, como la parálisis cerebral, la esquizofrenia, las dificultades de aprendizaje o los retrasos en el desarrollo, por ejemplo.
Este tipo de terapia es realizado por profesionales del área de la salud o la educación con formación en rehabilitación psicomotora o psicomotricidad, mediante actividades de psicomotricidad que contribuyen a mejorar la calidad de vida.
Para qué sirve
La psicomotricidad sirve para:
- Mejorar la coordinación motriz, la postura, el equilibrio, la atención, la concentración y la memoria;
- Desarrollar estrategias para resolver problemas;
- Regular las emociones y la respuesta al estrés;
- Aumentar la conciencia corporal y la autoestima;
- Promover la independencia en las actividades de la vida diaria.
La psicomotricidad tiene como finalidad promover el desarrollo cognitivo y afectivo mediante la realización de movimientos organizados e integrados. Puede estar indicada para todas las personas, especialmente para niños y adolescentes.
Psicomotricidad en la educación infantil
La psicomotricidad en la educación infantil ayuda a mejorar los movimientos del cuerpo, la percepción del espacio, la coordinación motriz, el equilibrio, el ritmo y las interacciones sociales. Conozca más sobre qué es la coordinación motriz.
Estos objetivos se alcanzan mediante juegos como correr, jugar con pelotas y muñecas y realizar otras actividades lúdicas, por ejemplo.
A través del juego, el terapeuta psicomotricista observa el funcionamiento emocional y motor de la persona y utiliza otras actividades lúdicas para corregir alteraciones a nivel mental, emocional o físico, según las necesidades de cada persona.
Cuándo está indicada
La psicomotricidad está indicada para:
- Trastorno del espectro autista;
- Retrasos en el desarrollo;
- Dislexia, dispraxia o alteraciones vestibulares;
- Parálisis cerebral;
- Problemas de coordinación motriz, equilibrio y percepción espacial;
- Ansiedad, depresión o esquizofrenia.
Además, la psicomotricidad puede estar indicada para la recuperación después de un accidente cerebrovascular (ACV), la esclerosis múltiple o la enfermedad de Parkinson o de Alzheimer.
Otras indicaciones incluyen el dolor crónico o la rehabilitación después de un traumatismo, así como la prevención de caídas y del aislamiento social en adultos mayores.
¿Cuál es la diferencia entre psicomotricidad y terapia ocupacional?
La psicomotricidad se enfoca en la integración entre el cuerpo, la mente y las emociones, con el objetivo de prevenir, desarrollar, reeducar y rehabilitar las funciones motoras y cognitivas, así como las habilidades sociales.
Por su parte, la terapia ocupacional tiene como objetivo rehabilitar y promover la autonomía de la persona para que pueda realizar de forma independiente las actividades de la vida diaria en casa, el trabajo o la escuela.
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La psicomotricidad tiene tres pilares principales:
1. Cuerpo
Los movimientos y la coordinación motriz del cuerpo constituyen el primer pilar de la psicomotricidad.
Este pilar se enfoca en las habilidades motoras, la postura, el equilibrio estático y dinámico, las sensaciones táctiles, el tono muscular y la orientación espacial.
A través de este pilar, el terapeuta psicomotricista ayuda a la persona a desarrollar sus habilidades motoras, lo que permite un mejor control y una mayor eficiencia de los movimientos del cuerpo.
2. Mente (cognición)
La mente es el segundo pilar de la psicomotricidad y se enfoca en la atención, el razonamiento, la capacidad de aprendizaje y la memoria, por ejemplo.
Este pilar de la psicomotricidad ayuda a la persona a responder mejor a los estímulos del entorno y a mejorar y desarrollar el aprendizaje.
3. Emociones
Las emociones son el tercer pilar de la psicomotricidad, cuyo objetivo es identificar cómo la persona expresa, regula y comprende sus emociones.
Este pilar de la psicomotricidad es importante para mejorar las interacciones sociales, la capacidad de comunicación, la autoestima y el manejo del estrés mediante los movimientos corporales.
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En la psicomotricidad existen algunos elementos que deben trabajarse, como el tono y la postura, el reposo y la sustentación, así como el equilibrio, la lateralidad, la imagen corporal, la coordinación motriz y la estructuración temporal y espacial.
Algunos ejemplos de actividades psicomotoras que pueden utilizarse para alcanzar estos objetivos son:
- Jugar rayuela: ayuda a trabajar el equilibrio sobre un solo pie y la coordinación motriz;
- Caminar sobre una línea recta dibujada en el suelo: trabaja el equilibrio, la coordinación motriz y la identificación corporal;
- Buscar una canica dentro de una caja de zapatos llena de papel arrugado: trabaja la lateralidad, la coordinación motriz fina y gruesa y la identificación corporal;
- Apilar vasos: ayuda a mejorar la coordinación motriz fina y gruesa y la identificación corporal;
- Dibujarse a sí mismo con marcadores y pintura guache: trabaja la coordinación motriz fina y gruesa, la identificación corporal, la lateralidad y las habilidades sociales;
- Jugar cabeza, hombros, rodillas y pies: ayuda a trabajar la identificación corporal, la atención y la concentración;
- Jugar a la estatua: es muy útil para trabajar la orientación espacial, el esquema corporal y el equilibrio;
- Carrera de sacos con o sin obstáculos: trabaja la orientación espacial, el esquema corporal y el equilibrio;
- Saltar la cuerda: es excelente para trabajar la orientación temporal y espacial, así como el equilibrio y la identificación corporal.
Estas actividades lúdicas son excelentes para ayudar al desarrollo infantil y pueden realizarse en casa, en la escuela, en parques infantiles y como parte de una terapia, cuando el terapeuta lo indique.
Por lo general, cada actividad debe adaptarse a la edad del niño, ya que los bebés y los niños menores de 2 años, por ejemplo, no podrán saltar la cuerda.
Algunas actividades pueden realizarse de forma individual o en grupo. Las actividades grupales son útiles para favorecer la interacción social, que también es importante para el desarrollo motor y cognitivo durante la infancia.