Protonterapia: qué es, para qué sirve y cómo se realiza

La protonterapia, también llamada terapia de haces de protones, es un tipo de radioterapia que utiliza protones, partículas con carga positiva, que se aceleran y dirigen con precisión hacia el tumor para dañar el ADN de las células y evitar que se multipliquen.

Puede utilizarse en determinados tipos de tumores y situaciones seleccionadas, especialmente cuando es importante limitar la radiación recibida por órganos cercanos, ya que los protones se dirigen hacia el tumor con una energía calculada según su ubicación y profundidad.

El tratamiento requiere una preparación previa con estudios de imagen y dispositivos de inmovilización, seguida de sesiones ambulatorias en las que se comprueba la posición antes de aplicar una radiación que suele ser indolora y no deja radiación en el cuerpo, aunque puede causar cansancio, molestias o irritación en la zona tratada.

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Para qué sirve

La protonterapia sirve para tratar determinados tumores con radiación y puede ser especialmente útil cuando es importante reducir la dosis que reciben los órganos y tejidos sanos cercanos.

También puede considerarse cuando una zona ya recibió radioterapia y es necesario valorar una nueva irradiación. Entre las situaciones en las que puede considerarse se encuentran:

  • Algunos tumores en pacientes jóvenes, en los que reducir la exposición de los tejidos en desarrollo puede ser especialmente importante;
  • Tumores oculares, de la base del cráneo, del sistema nervioso central, de la columna o cercanos a estructuras críticas;
  • Determinados tumores de cabeza y cuello, esófago, mediastino, hígado y algunos sarcomas, cuando el uso de protones permite reducir de forma relevante la dosis recibida por los órganos cercanos;
  • Casos seleccionados de reirradiación, cuando es importante limitar la dosis adicional a tejidos que ya recibieron radiación.

En otros tumores, como algunos cánceres de mama, pulmón, próstata o páncreas, la protonterapia también puede ser una alternativa en situaciones seleccionadas.

Sin embargo, no se considera superior de forma automática, ya que la decisión depende de la comparación entre los planes de tratamiento y de la evidencia disponible para cada tipo de cáncer.

Cómo funciona

La protonterapia utiliza un equipo que acelera protones y los dirige hacia el tumor con una energía calculada para liberar la mayor parte de la radiación a la profundidad donde se encuentra el tumor. Esta característica se conoce como pico de Bragg.

El equipo está formado principalmente por un acelerador de partículas, que genera y acelera los protones, y un pórtico o gantry, una estructura grande que gira alrededor de la camilla para dirigir los protones hacia el tumor desde diferentes ángulos.

La camilla permite colocar el cuerpo en la posición adecuada para el tratamiento.

Diferencias entre radioterapia y protonterapia

Las principales diferencias entre la radioterapia y la protonterapia son:

Radioterapia convencional

Protonterapia

Utiliza fotones para llevar la radiación hasta el tumor.

Utiliza protones, que son partículas aceleradas a gran velocidad.

Los fotones liberan radiación a lo largo de su recorrido y parte de la dosis continúa después de atravesar el tumor.

Los protones pueden liberar la mayor parte de su energía a la profundidad donde se encuentra el tumor y reducirla rápidamente después.

La distribución de la radiación se adapta al tumor mediante la planificación del tratamiento.

La energía de los protones puede ajustarse para adaptar la radiación a la ubicación y forma del tumor.

Aunque la protonterapia permite reducir la radiación que reciben algunos tejidos sanos, estos no quedan completamente protegidos.

El movimiento de los órganos, los cambios en el cuerpo y la presencia de aire o líquidos pueden afectar la precisión del tratamiento, por lo que la planificación y las imágenes de control son fundamentales.

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Cómo se realiza

Las sesiones se realizan de forma ambulatoria, generalmente 5 días a la semana durante 4 a 7 semanas, según el tipo y la ubicación del tumor.

En cada sesión, se comprueba la posición del cuerpo antes de que un acelerador de partículas dirija los protones hacia el tumor.

La aplicación de la radiación dura solo 1 a 2 minutos y es indolora. Al finalizar, no queda radiación en el cuerpo, por lo que es posible retomar las actividades cotidianas y convivir con otras personas.

Cómo es la preparación

Antes del tratamiento, se prepara la posición que se utilizará en cada sesión, para lo que pueden emplearse máscaras, moldes u otros dispositivos de inmovilización.

Una vez colocada la persona en esta posición, suele realizarse una simulación con tomografía computarizada y, según el tipo de tumor, pueden utilizarse otros estudios de imagen, como la resonancia magnética.

Con las imágenes obtenidas, se diseña el plan de radiación y se determina cómo dirigir los protones hacia el tumor.

Durante el tratamiento, pueden realizarse nuevas imágenes para comprobar la posición y detectar cambios en el cuerpo que hagan necesario ajustar el plan.

Efectos secundarios

Algunos de los efectos secundarios que pueden aparecer durante o después del tratamiento con protonterapia incluyen:

  • Cansancio, enrojecimiento, sequedad o sensibilidad de la piel en la zona tratada y caída temporal del cabello en esa área;
  • Dolor, inflamación o molestias en la zona tratada;
  • Náuseas, dificultad para tragar, cambios intestinales, síntomas urinarios u otros efectos relacionados con el órgano tratado;
  • Efectos tardíos en órganos cercanos y, especialmente en niños, posibles alteraciones del crecimiento, las funciones endocrinas o el desarrollo neurológico, según la zona y la dosis recibidas.

El tipo e intensidad de estos efectos dependen de la zona tratada, la dosis de radiación, el número de sesiones y los otros tratamientos administrados al mismo tiempo.

Aunque la protonterapia puede reducir la cantidad de radiación que reciben algunos tejidos sanos, no elimina por completo el riesgo de efectos secundarios.

Por ello, cualquier síntoma nuevo o intenso durante el tratamiento debe comunicarse al equipo de oncología radioterápica para valorar cómo aliviarlo y descartar posibles complicaciones.

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