La prosopagnosia, también conocida como ceguera facial, es un trastorno neurológico que impide reconocer los rostros de personas conocidas o el propio y dificulta interpretar las expresiones faciales.
Puede estar causada por factores genéticos, diferencias anatómicas en el cerebro o lesiones cerebrales derivadas de traumatismos o accidentes cerebrovasculares.
Aunque no tiene cura, el tratamiento puede mejorar la calidad de vida, e incluye técnicas para reconocer personas, psicoterapia, medicamentos o, en algunos casos, cirugía.
Principales síntomas
Los síntomas y signos de la prosopagnosia incluyen:
- Incapacidad para reconocer a personas conocidas, como familiares, amigos o compañeros de trabajo;
- Dificultad para interpretar expresiones faciales, como enojo, sorpresa o alegría;
- En casos graves, incapacidad para reconocer el propio rostro en espejos o fotografías;
- Dificultad para identificar el sexo o la edad de una persona por su rostro;
- Percepción de los rostros borrosos o como si se vieran a través de plástico de burbujas;
- Problemas para seguir series o películas al no reconocer a los personajes;
- Pérdida de la capacidad de reconocer lugares visitados previamente;
- Dificultad para identificar objetos inanimados, como autos, o animales.
Además, la prosopagnosia puede generar ansiedad social grave, depresión, vergüenza y aislamiento.
Lea también: Ansiedad social: qué es, síntomas, causas y tratamiento tuasaude.com/es/ansiedad-socialSíntomas de prosopagnosia en niños
En los niños, la prosopagnosia puede manifestarse como un miedo extremo a separarse de los padres o cuidadores o, por el contrario, ausencia de miedo frente a personas extrañas.
También puede provocar rechazo a realizar actividades que requieren reconocer rostros.
Cómo confirmar el diagnóstico
El diagnóstico de la prosopagnosia puede ser realizado por un neurólogo, médico general o neuropsicólogo, a través de la evaluación del historial de salud de la persona.
El médico suele aplicar pruebas para descartar otras condiciones, como evaluaciones sensoriales, de memoria y de cognición, así como pruebas neuropsicológicas específicas, como el Cambridge Face Perception Test, Cambridge Face Memory Test y Prosopagnosia Index.
Además, pueden solicitarse estudios de imagen, como resonancia magnética o tomografía computarizada, para detectar alteraciones cerebrales o daños derivados de traumatismos o accidentes cerebrovasculares.
Posibles causas
Las causas de la prosopagnosia varían según su origen y pueden presentarse desde la infancia o desarrollarse más adelante. En los niños, suele estar relacionada con factores genéticos, diferencias anatómicas en algunas regiones del cerebro o alteraciones en la migración neuronal.
En otros casos, la prosopagnosia se desarrolla tras lesiones cerebrales provocadas por traumatismos, accidentes cerebrovasculares, convulsiones, tumores, migrañas, encefalitis o enfermedades neurodegenerativas, como Alzheimer, demencia con cuerpos de Lewy o prosopagnosia primaria.
Esta condición no está vinculada a problemas de memoria, pérdida de visión o dificultades de aprendizaje, aunque en algunos casos puede coexistir con trastornos del desarrollo, como autismo o síndrome de Asperger.
Cómo se realiza el tratamiento
El tratamiento de la prosopagnosia varía según su causa e incluye:
- Cirugía en casos de tumores cerebrales;
- Uso de medicamentos como antibióticos para encefalitis, sumatriptán para migrañas o anticonvulsivantes para convulsiones;
- Técnicas de compensación que permitan reconocer a las personas por la voz, el lenguaje corporal o el sonido al caminar;
- Entrenamiento perceptual para memorizar rasgos específicos del rostro o identificar expresiones faciales;
- Psicoterapia en casos de ansiedad o depresión.
El abordaje debe ser multidisciplinario, con neurólogo, neuropsicólogo, psicólogo y, cuando es hereditario, genetista.
Aunque no tiene cura, el tratamiento mejora las habilidades de reconocimiento y la calidad de vida de la persona.