Los pliegues cutáneos son mediciones del grosor de la grasa bajo la piel que se realizan en puntos específicos del cuerpo. Se utilizan para estimar la cantidad de grasa corporal y evaluar cambios en la composición corporal a lo largo del tiempo.
Su medición sirve para analizar la distribución de la grasa y detectar posibles riesgos para la salud, como alteraciones metabólicas. También se usan en el ámbito deportivo para controlar el rendimiento y en nutrición para hacer seguimiento de planes alimentarios.
Aunque es un método práctico y accesible, puede presentar errores si no se realiza correctamente. Una mala técnica o el uso de equipos inadecuados puede afectar los resultados. Por eso, es importante que la medición sea realizada por un profesional capacitado y, ante dudas o resultados inesperados, se consulte con un médico o nutricionista.
Cuáles son los pliegues cutáneos
Los principales pliegues cutáneos son:
1. Pliegue de tríceps
El pliegue tricipital se localiza en la parte posterior del brazo, entre el hombro y el codo. Es uno de los más utilizados para evaluar la grasa periférica.
Este pliegue es especialmente importante porque se utiliza con frecuencia en la evaluación del estado nutricional, tanto en adultos como en niños. Permite detectar si existe bajo peso, desnutrición o exceso de grasa, especialmente cuando se compara con tablas de referencia.
Cómo medir: se debe medir la distancia lineal entre el punto marcado previamente acromial y radial. Colocar una pequeña marca a nivel del punto medio entre estas dos marcas.
A continuación se debe proyectar la línea, colocando una cinta métrica flexíble sobre el punto medio marcado hacia la parte posterior del brazo, dibujando una línea horizontal.
Luego debe colocarse detrás de la persona y proyectar una línea vertical que divida el brazo en 2 mitades, debiendo cruzarla con la línea horizontal.
El pliegue debe seguir las líneas naturales de la piel.
2. Pliegue de bíceps
El pliegue del bíceps e encuentra en la parte frontal del brazo, a la misma altura que el pliegue tricipital.
Este pliegue sirve para evaluar la grasa subcutánea en la parte anterior del brazo, complementando la información obtenida con el pliegue del tríceps.
Este pliegue es útil porque permite analizar la distribución de la grasa en el brazo, comparando la zona anterior (bíceps) con la posterior (tríceps). Esta comparación puede aportar información más completa sobre la composición corporal.
Cómo medir: se debe medir la distancia lineal entre el punto marcado previamente acromial y radial. Colocar una pequeña marca a nivel del punto medio entre estas dos marcas.
A continuación se debe proyectar la línea, colocando una cinta métrica flexíble sobre el punto medio marcado hacia la parte anterior del brazo, dibujando una línea horizontal.
Luego debe colocarse de frente de la persona, que debe tener el brazo relajado con la palma hacia adelante, y proyectar una línea vertical que divida el brazo en 2 mitades, debiendo cruzarla con la línea horizontal.
El pliegue debe seguir las líneas naturales de la piel.
3. Pliegue subescapular
El pliegue subescapular sirve para evaluar la grasa subcutánea en la parte superior de la espalda, justo debajo del omóplato, siendo un indicador importante de la grasa del tronco.
Cómo medir: el evaluador debe situarse detrás de la persona. Primero, se identifica mediante palpación el punto más bajo del ángulo inferior de la escápula derecha.
A partir de esta referencia, se miden 2 cm en dirección oblicua (hacia abajo y afuera) siguiendo un ángulo de 45°. El pliegue debe tomarse respetando esa misma inclinación.
4. Pliegue de la cresta ilíaca
El pliegue de la cresta ilíaca sirve para evaluar la grasa subcutánea en la zona lateral del abdomen, cerca de la cadera, siendo un indicador importante de la grasa corporal central.
Este pliegue es útil porque la acumulación de grasa en el tronco se asocia con mayor riesgo cardiometabólico.
Cómo medir: para medir el pliegue de la cresta ilíaca, la persona debe cruzar el antebrazo derecho sobre el pecho. El evaluador, ubicado a su derecha, localiza la cresta ilíaca palpando con los dedos extendidos en la intersección con la línea axilar media para hallar el punto iliocristal.
La técnica consiste en situar el pulgar izquierdo paralelo a la cresta, justo por debajo de la marca iliocristale. Desde esa posición, se toma el pliegue con los dedos pulgar e índice de la mano izquierda y se marca el centro del mismo con una cruz.
La medición debe realizarse siguiendo la línea natural de la piel, la cual presenta una dirección oblicua descendente hacia la zona anterior.
5. Pliegue ileoespinal
El pliegue suprailíaco sirve para evaluar la grasa subcutánea acumulada en la región lateral del abdomen, lo que lo convierte en un indicador relevante de la distribución de grasa corporal.
Este pliegue es especialmente útil porque la grasa en esta zona se asocia con riesgo cardiometabólico, como alteraciones en el colesterol, resistencia a la insulina y enfermedades cardiovasculares. Por eso, suele incluirse en evaluaciones clínicas y estudios de salud.
Cómo medir: para su medición, la persona debe posicionarse con el antebrazo derecho cruzado sobre el pecho, mientras el evaluador se ubica detrás y a su derecha.
El procedimiento comienza palpando la cresta ilíaca hacia su zona anterior hasta identificar la protuberancia de la espina ilíaca antero-superior, donde se marca un punto en su extremo más inferior (punto iliospinale).
En casos de difícil localización, se solicita la persona realizar rotaciones internas y externas de la cadera, pivotando sobre la punta del pie, para confirmar el sitio mediante el movimiento muscular.
Posteriormente, se proyecta una línea con la cinta métrica desde el pliegue axilar anterior (solicitando a la persona que sostenga el extremo superior) hasta el punto iliospinale marcado previamente.
El lugar exacto del pliegue se determina mediante la intersección de esta línea diagonal con la proyección horizontal de la marca de la cresta ilíaca (iliocristale).
Finalmente, el pliegue se toma de forma oblicua siguiendo las líneas naturales de la piel, teniendo en cuenta que en las mujeres este punto de referencia suele encontrarse proporcionalmente más abajo y lateral debido a la morfología más ancha y plana de la pelvis femenina.
6. Pliegue abdominal
El pliegue abdominal se encuentra en la región del abdomen, cerca del ombligo. Es uno de los pliegues más utilizados para evaluar la grasa subcutánea del tronco, especialmente en la zona central del cuerpo.
Este pliegue es relevante porque la acumulación de grasa en el abdomen se asocia con mayor riesgo cardiometabólico, como alteraciones en la glucosa o el colesterol.
Cómo medir: para medir el pliegue abdominal, localiza el centro del ombligo y mide 5 cm hacia su derecha para hacer una marca. Es importante notar que esta distancia de 5 cm está estandarizada para un adulto de 170 cm de estatura, por lo que en personas con tallas significativamente diferentes, como niños, la distancia debe ajustarse proporcionalmente según su estatura.
Con la persona de pie, sitúate frente a él y toma el pliegue de forma vertical, es decir, sujetando la piel de arriba hacia abajo. Es muy importante que el agarre sea firme y profundo para tomar bien la capa de grasa, ya que si se sujeta con poca fuerza la medida no será exacta.
Por último, debe asegurarse de no apoyar los dedos ni el aparato dentro del ombligo por higiene y para no alterar el resultado.
7. Pliegue del muslo
El pliegue del muslo se ubica en la parte anterior del muslo. Este pliegue permite evaluar la grasa subcutánea en las extremidades inferiores, complementando la información obtenida en el tronco.
Es útil para analizar la distribución corporal de la grasa, ya que la acumulación en piernas puede comportarse de forma diferente a la del abdomen. También se utiliza para seguimiento en programas de ejercicio o cambios de composición corporal.
Cómo medir: para medir correctamente el pliegue del muslo, primero se deben marcar los puntos de referencia con la persona sentada y la rodilla en un ángulo de 90 grados.
El punto patelar se localiza palpando los bordes laterales de la rótula y subiendo hasta identificar su borde superior, donde se dibuja una pequeña línea horizontal.
Posteriormente, se identifica el pliegue inguinal (la unión entre el muslo y el tronco) y, utilizando una cinta métrica o segmómetro de forma totalmente recta, evitando seguir la curvatura de la piel, se determina la distancia exacta entre la ingle y la marca de la rodilla para señalar el punto medio con una línea horizontal.
Sobre esta marca se traza una línea vertical que debe seguir el eje longitudinal del muslo, alineada con el centro de la rótula, formando una cruz que indica el lugar exacto de la toma.
Finalmente, la persona debe extender la pierna derecha apoyando el talón para relajar el músculo, permitiendo al evaluador tomar el pliegue de forma vertical sobre la cruz marcada, ya sea de forma individual o con la ayuda de la persona para levantar el tejido si la piel presenta mucha tensión.
8. Pliegue de la pantorrilla
El pliegue de la pantorrilla se localiza en la parte posterior de la pierna. Este pliegue evalúa la grasa subcutánea en la parte inferior del cuerpo y aporta información complementaria sobre la distribución de grasa periférica.
Se utiliza especialmente en evaluaciones completas, ya que permite observar diferencias entre el tren superior e inferior. También puede ser útil en contextos deportivos para monitorear cambios específicos en la composición corporal.
Cómo medir: para localizar el punto de referencia la persona debe permanecer de pie con el peso distribuido de forma equilibrada y los pies separados a la anchura de las caderas.
El evaluador busca el nivel del perímetro máximo de la pantorrilla desplazando la cinta métrica hacia arriba y hacia abajo hasta encontrar la zona más ancha donde marcará una pequeña línea horizontal en la cara interna de la pierna.
Posteriormente se dibuja una línea vertical que cruce la anterior en el punto más interno para formar una cruz de referencia. Para llevar a cabo la medición la persona debe colocar su pie derecho sobre un cajón o superficie elevada de modo que la rodilla y la cadera queden flexionadas en un ángulo de noventa grados lo cual ayuda a reducir la tensión muscular y facilita el agarre de la piel.
Finalmente el evaluador se sitúa frente a la cara interna de la pierna y toma el pliegue de forma vertical justo sobre la marca realizada para obtener la medida con el plicómetro.
Cuidados durante la medición
Los principales cuidados durante la medición de los pliegues cutáneos son:
- Realizar la medición siempre en el mismo lado del cuerpo: generalmente se utiliza el lado derecho, según la International Society for the Advancement of Kinanthropometry (ISAK), para mantener la estandarización y poder comparar resultados a lo largo del tiempo.
- Evitar medir después de ejercicio físico: la actividad física puede alterar la distribución de líquidos y el grosor del pliegue, lo que puede generar valores incorrectos.
- Mantener una postura adecuada y relajada: la persona debe estar de pie, con los músculos relajados, ya que la contracción muscular puede dificultar la correcta toma del pliegue.
- Usar un calibre (plicómetro) calibrado: diferencias entre equipos pueden generar resultados distintos. Por eso, se recomienda utilizar siempre el mismo instrumento y que esté en buen estado.
- Tomar el pliegue correctamente con los dedos: el pliegue debe incluir piel y grasa subcutánea, evitando incluir músculo. La pinza se coloca a una distancia de los dedos que sostienen el pliegue.
- Esperar unos segundos antes de leer la medición: la lectura suele realizarse aproximadamente a los 2 segundos de aplicar el calibre, para permitir que la presión se estabilice.
- Repetir cada medición: se recomienda medir cada punto al menos dos veces y usar el promedio, lo que ayuda a reducir errores.
- Evitar medir sobre piel húmeda o con crema: esto puede dificultar el agarre del pliegue y afectar la precisión.
- Marcar correctamente los puntos anatómicos: identificar bien las referencias anatómicas es fundamental para que las mediciones sean reproducibles.
- Realizar las mediciones por un profesional capacitado: la experiencia del evaluador influye directamente en la precisión de los resultados.
Estos cuidados son fundamentales porque la medición de pliegues cutáneos es una técnica dependiente del evaluador.
Estas mediciones antropométricas deben realizarse siguiendo protocolos estandarizados, como el de la International Society for the Advancement of Kinanthropometry (ISAK), que busca reducir errores y mejorar la precisión.
Lea también: Antropometría: qué es, para qué sirve y medidas antropométricas tuasaude.com/es/antropometriaDespués de medir los pliegues cutáneos, es importante interpretar los resultados con cautela. Diferencias en la técnica, el evaluador o el equipo pueden generar variaciones, por lo que se recomienda utilizar siempre el mismo método para seguimiento.
Para qué sirve medir los pliegues cutáneos
Medir los pliegues cutáneos permite estimar la grasa corporal de forma práctica. Esta información es útil para evaluar el estado nutricional y detectar posibles riesgos para la salud. Entre los principales usos se encuentran:
- Evaluar la composición corporal en consultas nutricionales;
- Controlar cambios en programas de ejercicio;
- Identificar riesgo cardiometabólico;
- Monitorear evolución en deportistas.
Diversos estudios han mostrado que la suma de pliegues puede relacionarse con factores de riesgo como alteraciones metabólicas. Sin embargo, los resultados pueden variar según la población y la técnica utilizada.
Además, este método se utiliza cuando no se dispone de herramientas más complejas como la densitometría (DEXA). Aunque es menos preciso, sigue siendo útil en la práctica clínica y deportiva.
Tablas de pliegues cutáneos
Las tablas de pliegues cutáneos se utilizan para interpretar los valores obtenidos en la medición. Permiten comparar los resultados con valores de referencia según la edad, el sexo, el nivel de actividad física o el tipo de deporte practicado.
Estas tablas suelen presentar percentiles o rangos de referencia para uno o varios pliegues cutáneos, o para la sumatoria de varios pliegues. En algunos casos, también pueden ayudar a estimar la grasa corporal a partir de ecuaciones específicas.
Para consultar tablas confiables, conviene utilizar estudios científicos actualizados o referencias normativas desarrolladas en poblaciones similares. Algunos trabajos recientes han publicado curvas con percentiles basados en la sumatoria de pliegues en adultos y también valores de referencia en deportistas.
Aun así, no todas las tablas son aplicables a todas las poblaciones. La edad, el sexo, el nivel de actividad física y la disciplina deportiva pueden influir en los resultados y en su interpretación.
Por eso, lo más adecuado es utilizar tablas que se parezcan lo máximo posible, en características como el sexo, la edad y el deporte practicado, a la población en la que se realizarán las mediciones.
Sumatoria de pliegues cutáneos
La sumatoria de pliegues cutáneos consiste en sumar el grosor de varios pliegues medidos en diferentes partes del cuerpo. Es una forma directa de evaluar la grasa subcutánea sin necesidad de fórmulas complejas.
Las sumatorias más utilizadas incluyen:
- Sumatoria de 4 pliegues (tricipital, bicipital, subescapular y suprailiaco).
- Sumatoria de 8 pliegues (incluye abdomen, muslo y pantorrilla).
Estas sumatorias se emplean para estimar la grasa corporal total o analizar su distribución. También se utilizan en estudios clínicos y deportivos para evaluar cambios a lo largo del tiempo.
Lea también: Porcentaje de grasa corporal en hombres y mujeres (cómo calcular) tuasaude.com/es/grasa-corporalAlgunos estudios han demostrado que la sumatoria de pliegues puede relacionarse con el riesgo cardiometabólico y con la composición corporal medida por métodos más avanzados. Sin embargo, su precisión depende de la técnica y del evaluador.
Por este motivo, se recomienda que las mediciones se realicen de forma estandarizada y, cuando sea posible, por el mismo profesional.
Cuándo no se deben medir los pliegues cutáneos
La medición de pliegues cutáneos no siempre es recomendable, ya que existen situaciones en las que los resultados pueden ser poco fiables o incluso inapropiados. Los principales casos en los que no se deben medir los pliegues cutáneos son:
- Después de realizar ejercicio físico intenso: el ejercicio puede alterar la hidratación y la distribución de líquidos en los tejidos, lo que modifica temporalmente el grosor del pliegue y reduce la precisión.
- En presencia de edema o retención de líquidos: la acumulación de líquidos puede aumentar artificialmente el grosor del pliegue, dificultando una estimación real de la grasa subcutánea.
- Cuando hay lesiones en la piel: heridas, inflamación, quemaduras o infecciones en la zona de medición impiden tomar el pliegue correctamente y pueden causar dolor o empeorar la lesión.
- En personas con obesidad: en estos casos, puede ser difícil separar correctamente el pliegue de piel y grasa del músculo, lo que aumenta el error de medición.
- Durante estados de deshidratación o enfermedad aguda: cambios en la hidratación del organismo pueden afectar la elasticidad de la piel y la consistencia del tejido subcutáneo.
- Si el evaluador no está entrenado: la técnica depende mucho de la experiencia. Una mala ejecución puede generar resultados poco fiables.
- Cuando se utilizan equipos no calibrados o diferentes entre mediciones: esto impide comparar resultados de forma válida en el tiempo.
En estos casos, la medición puede no reflejar la composición corporal real. Por eso, cuando existen dudas o condiciones que puedan afectar los resultados, se recomienda posponer la evaluación o utilizar otros métodos complementarios bajo supervisión profesional.