Pitaya: 7 beneficios y cómo consumirla (con recetas)

Evidencia científica

La pitaya es el fruto de la planta Cactaceae del género Stenocereus, conocida por sus propiedades antioxidantes y su aporte de fibra y vitamina C. Estos beneficios se han asociado, sobre todo en estudios de laboratorio, con la prevención de enfermedades crónicas como la diabetes y algunos tipos de cáncer, aunque la evidencia en humanos todavía es limitada para esta especie en particular.

Estos efectos se deben a su alto contenido de vitamina C y antioxidantes, especialmente compuestos fenólicos y betalaínas, dos de los grupos de fitoquímicos mejor documentados en el género Stenocereus.

La pulpa de la pitaya contiene semillas comestibles y puede presentarse en colores blanco, rojo, morado y amarillo. La pitaya se cultiva principalmente en México, Centroamérica y Sudamérica.

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5 beneficios de la pitaya

Algunos beneficios del consumo regular de la pitaya son:

1. Favorecer el tránsito intestinal

La pitaya es rica en fibra, lo que favorece el aumento del volumen de las heces y favorece el tránsito intestinal, siendo una excelente opción para quienes sufren de estreñimiento.

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2. Favorecer la pérdida de peso

Por ser una fruta baja en calorías y con aporte de fibra, la pitaya puede formar parte de una alimentación orientada a la pérdida de peso, ya que la fibra contribuye a la sensación de saciedad.

Al igual que en el punto anterior, esto se apoya en principios generales de nutrición más que en estudios clínicos específicos sobre esta fruta.

3. Aportar antioxidantes

La pitaya contiene antioxidantes, principalmente compuestos fenólicos y betalaínas (responsables de la coloración rojiza-morada) y betaxantinas, responsables de la coloración amarilla-anaranjada.

Estos compuestos protegen al organismo neutralizando radicales libres, lo que se ha vinculado en estudios de laboratorio con la prevención de enfermedades como el cáncer, la diabetes y los problemas cardiovasculares.

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4. Aportar vitamina C y fortalecer las defensas

La pitaya aporta vitamina C, especialmente las variedades blanca y amarilla. Por ello, su consumo regular puede ayudar a fortalecer el sistema inmune, mantener la elasticidad y firmeza de la piel mediante la formación de colágeno, favorecer la absorción de hierro en el intestino, apoyar la cicatrización de heridas y actuar como antioxidante. 

5. Proteger al organismo de ciertas bacterias

Gracias a sus componentes, como alcaloides, flavonas y sesquiterpenos, la pitaya posee propiedades antimicrobianas que actúan frente a bacterias como Bacillus subtilis, Streptococcus faecalis y Helicobacter pylori.

6. Prevenir la formación de úlceras

Gracias a su contenido de flavonas, lactonas y alcaloides, la pitaya posee actividad contra Helicobacter pylori, bacteria que se aloja en el estómago y cuya infección prolongada puede ocasionar úlceras gástricas.

7. Ayudar a regular el azúcar en la sangre

La pitaya roja es rica en betalaínas, compuestos antioxidantes que podrían ayudar a regular el azúcar en la sangre.

Además, su contenido de fibra retrasa la absorción de carbohidratos en el intestino, permitiendo un aumento progresivo de la glucosa en la sangre y facilitando la regulación de la insulina.

Diferencias entre la pitaya y pitahaya

Aunque la pitaya y la pitahaya pertenecen a la misma familia de cactus (Cactaceae), presentan diferencias importantes tanto en su apariencia como en sus características nutricionales.

La pitaya (Stenocereus) se distingue por tener espinas en su cáscara, mientras que la pitahaya (Hylocereus), conocida como "fruta del dragón", tiene escamas en lugar de espinas.

En cuanto a la pulpa, la pitaya suele ser más suave y sus semillas comestibles son pequeñas, mientras que la pitahaya tiene una pulpa jugosa, generalmente más dulce y con semillas ligeramente más grandes.

Además, los colores de la pulpa también varían: la pitaya puede encontrarse en tonos blanco, rojo, morado y amarillo, mientras que la pitahaya se encuentra más comúnmente en blanco o rojo intenso.

Nutricionalmente, ambas frutas son ricas en vitamina C, antioxidantes y fibra, pero la pitahaya suele ser un poco más calórica debido a su mayor contenido de azúcares naturales.

Ambas ayudan a la digestión, aportan antioxidantes y pueden formar parte de una dieta saludable, aunque —como se detalla más arriba— buena parte de la evidencia clínica sobre beneficios cardiovasculares y glucémicos corresponde específicamente a la pitahaya, no a la pitaya.  Vea cuáles son los beneficios de la pitahaya y en qué se diferencian.

Información nutricional de la pitaya

En la tabla a continuación se indica la información nutricional de la pitaya por cada 100 g:

Componente Cantidad por 100 g de pitaya
Energía 40-44 kcal
Proteínas (g) 1.3 - 1.4 g
Grasas (g) 0.1 g
Carbohidratos totales 9 - 11 g
Fibras 0.7 - 1.0 g
Calcio  6 - 10 mg
Magnesio  27 - 39 mg
Potasio 330 - 400 mg
Hierro 0.4 - 3.4 mg
Fósforo 19 - 36 mg
Vitamina C 4 - 6 mg
Vitamina B1 2 - 2.4 μg
Vitamina B2 1.3 - 2.0 μg
Vitamina B3 10 - 12.6 μg

Las cantidades de nutrientes en la pitaya pueden variar según el grado de madurez del fruto y el tipo de procesado, es decir si es fresco, jugo, liofilizado o deshidratado.

Cómo consumir

Para extraer la pulpa de la pitaya, se debe en primer lugar quitar las espinas con mucho cuidado (en caso no hayan sido retiradas), cortar la cáscara de forma vertical y con la ayuda de una cuchara se debe sacar la pulpa.

Esta pulpa puede ser consumida al natural, en jugos o en las ensaladas, así como procesada en refrescos, mermeladas, jaleas o dulces. La pulpa también puede ser utilizada para preparar tartas, pasteles, helados y yogures.

Recetas saludables con pitaya

A continuación se presentan tres opciones prácticas para incluirla en la alimentación diaria, ideales para el desayuno, un snack o un acompañamiento ligero.

1. Batido de pitaya con yogur

Un batido rápido, refrescante y con buen aporte de fibra y proteína, ideal para el desayuno o como snack antes o después del entrenamiento.

Ingredientes:

  • 1 pitaya mediana, pelada y en trozos;
  • 1 taza de yogur natural (o bebida vegetal, en versión vegana);
  • 1/2 taza de hielo;
  • 1 cucharadita de miel o edulcorante al gusto (opcional).

Modo de preparación:

Coloque la pitaya, el yogur y el hielo en la licuadora y licue hasta obtener una mezcla homogénea y cremosa. Pruebe y, si lo desea, añada miel o edulcorante al gusto. Sirva de inmediato en un vaso alto.

Consejo: para un batido más espeso y con más fibra, agregue una cucharada de avena en hojuelas antes de licuar.

2. Bowl de avena con pitaya

Un desayuno completo, con carbohidratos de buena calidad, fibra y antioxidantes, que ayuda a mantener la saciedad durante la mañana.

Ingredientes:

  • 1/2 taza de avena en hojuelas;
  • 1 taza de leche o bebida vegetal;
  • 1/2 pitaya, en cubos;
  • 1 cucharada de semillas de chía;
  • Canela en polvo al gusto.

Modo de preparación:

Cocine la avena con la leche a fuego bajo, revolviendo, hasta que espese (unos 5 minutos). Vierta la avena en un bowl y deje enfriar un poco. Agregue los cubos de pitaya y las semillas de chía por encima, espolvoree canela al gusto y sirva.

Consejo: puede prepararse la noche anterior (overnight oats), dejando la avena en remojo con la leche en el refrigerador y añadiendo la pitaya fresca justo antes de comer.

3. Ensalada de pitaya con espinacas y queso fresco

Una opción ligera y refrescante para acompañar comidas principales, con antioxidantes, fibra y un buen equilibrio entre lo dulce y lo salado.

Ingredientes:

  • 1 pitaya, pelada y en cubos;
  • 60 g de espinacas baby, lavadas;
  • 50 g de queso fresco light, en cubos;
  • 15 g de nueces o almendras picadas;
  • 1 cucharada de jugo de limón;
  • 1 cucharada de aceite de oliva extra virgen;
  • Sal y pimienta al gusto.

Modo de preparación:

Coloque las espinacas como base en un plato o bowl y distribuya encima los cubos de pitaya y de queso fresco. Espolvoree las nueces o almendras picadas. En un recipiente pequeño, mezcle el jugo de limón, el aceite de oliva, la sal y la pimienta, y vierta el aderezo sobre la ensalada justo antes de servir.

Consejo: para una versión vegana, sustituya el queso fresco por tofu firme en cubos o queso de almendras.