El mal olor corporal, incluso al bañarse, puede deberse a la bromhidrosis, un trastorno en el que el sudor de ciertas glándulas produce olor al descomponerse por bacterias de la piel, especialmente en axilas, pies e ingles.
Factores como la sudoración excesiva, la ropa ajustada o sintética, el estrés, el calor, los cambios hormonales, los alimentos fuertes y algunas bebidas pueden intensificar el olor corporal, al igual que ciertos medicamentos o enfermedades como diabetes, insuficiencia hepática o renal.
Además, a veces infecciones locales por hongos o bacterias provocan mal olor acompañado de enrojecimiento, pus o dolor, y en casos raros, trastornos metabólicos como la trimetilaminuria generan olores específicos, por ejemplo, a pescado tanto en la piel como en la orina. Conozca más sobre la trimetilaminuria.
Se debe consultar a un dermatólogo si el olor persiste pese a la higiene, aparece repentinamente o viene acompañado de erupciones, dolor o secreción, para descartar infecciones o problemas médicos.