Al hablar de “tiroides”, en realidad se habla de varias enfermedades distintas. Algunas se resuelven con el tiempo, como ciertos casos de tiroiditis (inflamación de la tiroides), aunque pueden dejar cambios duraderos en la función.
En el hipotiroidismo, el tratamiento suele consistir en reemplazar la hormona tiroidea y ajustar la dosis con controles médicos, por lo que en la práctica se considera una condición que se controla.
En el hipertiroidismo, los fármacos pueden no ser definitivos en muchas personas, y existen opciones “definitivas” como yodo radiactivo o cirugía; aun así, con frecuencia aparece hipotiroidismo después y se requiere tratamiento continuo.
La evaluación médica es clave para saber la causa y el plan correcto, porque el manejo cambia según el diagnóstico. Vea más sobre las enfermedades más comunes de la tiroides.