La lipotransferencia es una cirugía plástica que utiliza la grasa del propio cuerpo de la persona para rellenar, definir o dar volumen a los glúteos, senos, zona alrededor de los ojos, labios, mentón, entre otros.
Durante la lipotransferencia, el médico retira el exceso de grasa mediante liposucción de zonas del cuerpo como el abdomen, la espalda o los muslos, lo que también ayuda a afinar y definir la silueta.
Lea también: Liposucción: qué es, cómo se hace y resultados tuasaude.com/es/liposuccionOtra cirugía plástica similar a la lipotransferencia es la lipoescultura, que utiliza la grasa localizada para redistribuirla a lo largo del cuerpo, creando una silueta estéticamente proporcional. Conoce más sobre qué es lipoescultura y cómo se realiza.
Cuándo está indicada
La lipotransferencia puede estar indicada para:
- Mejorar el contorno de las caderas;
- Aumentar el tamaño y mejorar la firmeza de los glúteos;
- Aumentar el volumen de los senos;
- Suavizar el aspecto de la prótesis de silicona;
- Reconstruir los senos después de una cirugía por cáncer de mama o radioterapia;
- Rellenar arrugas y líneas de expresión en el rostro;
- Restaurar el volumen facial, especialmente en las mejillas y los surcos nasogenianos, dejando el rostro más armónico.
Aparte de estas zonas, la lipotransferencia también puede realizarse para corregir cicatrices y rejuvenecer las manos y los pies.
Preparación para la lipotransferencia
La preparación para la lipotransferencia la realiza el cirujano plástico mediante un examen físico y la evaluación de los antecedentes de salud, el uso de medicamentos y los hábitos de vida de la persona.
Asimismo, pueden solicitarse estudios de laboratorio y de imagen para garantizar la seguridad del procedimiento.
El cirujano puede indicar que, entre 5 y 7 días antes, se suspenda el uso de medicamentos que aumentan el riesgo de sangrado, como anticoagulantes y antiinflamatorios. También recomienda la realización de ayuno el día de la cirugía.
Cómo funciona la lipotransferencia
La lipotransferencia debe ser realizada por un cirujano plástico, quien sigue algunos pasos, como:
- Marcar las zonas del cuerpo de donde se retirará y donde se inyectará la grasa;
- Aplicar anestesia local y/o sedación;
- Realizar un pequeño corte en la piel e introducir una cánula delgada conectada a una jeringa;
- Aspirar la grasa de la zona donadora, como muslos, espalda o abdomen, mediante liposucción;
- Tratar la grasa de forma manual o con ayuda de equipos, para separar residuos, exceso de líquido y células muertas de las células grasas;
- Inyectar la grasa en la zona a tratar con aguja o cánula.
Todo el procedimiento se realiza bajo anestesia local, con o sin sedación, sin causar dolor ni molestias.
Después de la cirugía, por lo general solo se requiere hospitalización durante algunas horas, hasta un máximo de 2 o 3 días.
Cómo es la recuperación
La recuperación de la lipotransferencia es rápida, con el posible surgimiento síntomas como dolor leve, pequeñas molestias, inflamación o moretones. Estos síntomas suelen desaparecer al final de 3 o 4 semanas.
En los primeros días de recuperación, el médico puede indicar el uso de analgésicos para aliviar el dolor y las molestias.
También se recomienda reposo y evitar esfuerzos durante el primer mes de recuperación, beber suficiente agua y mantener una alimentación saludable y equilibrada para ayudar en la cicatrización.
Posibles riesgos
Los posibles riesgos o complicaciones de la lipotransferencia incluyen:
- No alcanzar el resultado deseado, siendo necesario un nuevo injerto para completar la corrección;
- Daños accidentales en nervios y vasos sanguíneos;
- Sangrado debido al uso de agujas para la inyección de grasa;
- Nódulos en la piel por muerte celular, en casos de exceso de grasa inyectada en la zona.
Además, la lipotransferencia también puede causar infección y cicatrices en la región tratada.