Infarto intestinal: qué es, síntomas y tratamiento

Revisión médica: Dr. Gonzalo Ramírez
Médico general y Psicólogo
junio 2020

El infarto intestinal es una enfermedad que ocurre cuando una arteria, que lleva sangre para el intestino delgado o grueso, se obstruye por un coágulo e impide el paso de la sangre con oxígeno hasta los lugares posteriores al coágulo, causando la muerte de esa parte del intestino. Esto genera una serie de síntomas como dolor abdominal intenso, vómito, y fiebre, por ejemplo.

Además, el infarto de intestino también puede suceder en una vena de la región del mesenterio, que es la membrana que une el intestino con la pared abdominal y lo mantiene en su lugar. Cuando esto ocurre, la sangre no logra salir del intestino para el hígado, y por esto, la sangre con oxígeno no logra continuar circulando en el intestino, originando las mismas consecuencias que el infarto de la arteria.

El infarto intestinal tiene cura, pero es una situación de emergencia, por este motivo si se sospecha de esta situación, es muy importante acudir rápidamente al hospital, para confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento adecuado, de manera de evitar que una gran porción del intestino sea afectada.

Principales síntomas

Los signos y síntomas más frecuentes en el caso de infarto del intestino incluyen:

  • Dolor abdominal intenso, que empeora a lo largo del tiempo;

  • Sensación de hinchazón en el abdomen;

  • Náuseas y vómitos;

  • Fiebre por encima 38ºC;

  • Diarrea con sangre en las heces.

Estos síntomas pueden aparecer de forma repentina o ir desarrollándose lentamente a lo largo de varios días, dependiendo del tamaño de la región afectada por la isquemia y de la gravedad de la obstrucción.

Por lo tanto, si aparece un dolor abdominal muy intenso o que no mejora al cabo de 3 horas es muy importante acudir al hospital, para identificar cuál es el problema e iniciar el tratamiento adecuado, ya que se puede tratar de infarto intestinal.

Cómo confirmar el diagnóstico

Para hacer el diagnóstico de infarto intestinal, el médico puede solicitar varios exámenes, como una resonancia magnética angiográfica, tomografías computarizada abdominal, ecografía, rayos X, examen de sangre y hasta endoscopia o colonoscopia, para garantizar que los síntomas no están siendo causados por otros problemas del tracto digestivo, como úlceras o apendicitis, por ejemplo. 

Posibles causas de infarto intestinal

Aunque el infarto de intestino sea una situación poco común, existe un mayor riesgo en personas :

  • Mayores de 60 años;
  • Con niveles de colesterol elevados;
  • Con colitis ulcerativa, enfermedad de Crohn o diverticulitis;
  • De sexo masculino;
  • Con Neoplasias;
  • Que se hayan realizado cirugías abdominales;
  • Con cáncer en el sistema digestivo.

Además, mujeres que usan la píldora anticonceptiva o que están embarazadas también presentan un mayor riesgo de formación de coágulos debido a cambios hormonales, pudiendo desarrollar una situación de infarto en el intestino.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento para el infarto de intestino se puede iniciar con la realización de un cateterismo arterial percutáneo y estabilización hemodinámica o se puede realizar  cirugía para remover el coágulo y restablecer la circulación sanguínea en el vaso obstruido, además de remover toda la porción de intestino que fue afectado.

Antes de la cirugía, el médico puede interrumpir el uso de medicamentos que puedan estar contrayendo los vasos sanguíneos, como medicamentos para migrañas, para tratar enfermedades cardíacas e incluso hasta algunos tipos de hormonas.

En algunas situaciones, puede ser necesario el tratamiento con antibióticos antes y después de la cirugía, para evitar el desarrollo de infecciones en el intestino afectado.

Secuelas de infarto intestinal

Una de las secuelas más comunes de la isquemia en el intestino es la necesidad de una ostomía. Esto ocurre, porque dependiendo de la cantidad de intestino retirado, el cirujano no consigue unir nuevamente el intestino al ano y como consecuencia, es necesario hacer una unión directa a la piel del abdomen, permitiendo la salida de las heces por una pequeña bolsa. Vea en qué consiste una colostomía y qué cuidados se deben tener.

Además, con la eliminación de intestino, la persona también queda con el síndrome de intestino corto, que dependiendo de la parte retirada provoca, dificultad en la absorción de algunas vitaminas y minerales, siendo importante una adaptación de la dieta. 

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Atualizado por Andreina De Almeida Rodríguez - Nutricionista, em junio de 2020. Revisión médica por Dr. Gonzalo Ramírez - Médico general y Psicólogo, em junio de 2020.
Revisión médica:
Dr. Gonzalo Ramírez
Médico general y Psicólogo
Médico general por la UPAEP con cédula profesional Nº12420918 y Licenciado en Psicología Clínica por la UDLAP Nº 10101998.