Gastritis atrófica: qué es, síntomas, tipos y tratamiento

La gastritis atrófica es una inflamación crónica del estómago que provoca la pérdida gradual de las glándulas responsables de producir el ácido gástrico, lo que puede afectar la digestión y la absorción de algunos nutrientes con el tiempo.

La gastritis atrófica no siempre causa síntomas, principalmente en las etapas iniciales. Cuando aparecen, los síntomas incluyen dolor o ardor en el estómago, náuseas, sensación de llenura después de las comidas, indigestión y pérdida del apetito.

El tratamiento es realizado por el gastroenterólogo y puede incluir medicamentos, reposición de vitamina B12 y seguimiento médico. Si no se trata, la gastritis atrófica puede aumentar el riesgo de anemia y cáncer de estómago, principalmente en los casos más avanzados.

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Síntomas de gastritis atrófica

Entre los principales síntomas de gastritis atrófica se incluyen los siguientes:

  • Dolor o ardor en el estómago;
  • Sensación de llenura, incluso después de comer pequeñas cantidades;
  • Indigestión;
  • Náuseas y, en algunos casos, vómitos;
  • Eructos frecuentes;
  • Hinchazón abdominal;
  • Pérdida del apetito;
  • Pérdida de peso sin causa aparente.

La gastritis atrófica no siempre causa síntomas, principalmente en las etapas iniciales. Cuando aparecen, los síntomas generalmente están relacionados con los cambios en la mucosa del estómago.

¿La gastritis atrófica es grave?

La gastritis atrófica puede ser una afección seria cuando no se diagnostica y se controla adecuadamente, ya que la inflamación crónica puede afectar la producción de ácido gástrico y la absorción de nutrientes, como vitamina B12 y hierro.

Como consecuencia, pueden aparecer deficiencias nutricionales, anemia y cambios en la digestión.

Además, la gastritis atrófica se considera una condición de riesgo para el desarrollo de cáncer de estómago, principalmente cuando existe metaplasia intestinal, un cambio en las células de la mucosa del estómago.

Lea también: Metaplasia intestinal: qué es, síntomas y tratamiento tuasaude.com/es/metaplasia-intestinal

Sin embargo, con el tratamiento de la causa, la corrección de las deficiencias nutricionales y el seguimiento regular con el gastroenterólogo, es posible controlar la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones.

Tipos de gastritis atrófica y sus causas

La gastritis atrófica puede clasificarse según la causa de la inflamación, como:

1. Gastritis atrófica autoinmune

La gastritis atrófica autoinmune ocurre cuando el sistema inmunitario ataca las células del propio estómago, principalmente las células parietales, responsables de producir el ácido gástrico y el factor intrínseco.

La reducción del factor intrínseco dificulta la absorción de vitamina B12, lo que puede causar una deficiencia de esta vitamina y, en algunos casos, anemia perniciosa, así como aumentar el riesgo de cambios precancerosos y tumores neuroendocrinos gástricos. Vea los síntomas de la falta de vitamina B12.

2. Gastritis atrófica ambiental

La gastritis atrófica ambiental ocurre debido a la exposición prolongada a factores que provocan inflamación en la mucosa del estómago, siendo la infección por la bacteria Helicobacter pylori la principal causa.

Otros factores, como el uso prolongado de antiinflamatorios, como ibuprofeno, el reflujo biliar, el consumo excesivo de alcohol y el tabaquismo pueden causar daños continuos en la mucosa gástrica, favoreciendo la pérdida gradual de las glándulas del estómago. Vea qué es el reflujo biliar.

Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico de la gastritis atrófica lo realiza el gastroenterólogo mediante la evaluación de los síntomas, los antecedentes de salud y estudios que permiten identificar cambios en la mucosa del estómago.

El principal estudio que puede solicitar el médico es la endoscopia digestiva alta con biopsia, que permite observar el aspecto del estómago y analizar la presencia de inflamación, pérdida de las glándulas gástricas, atrofia y metaplasia intestinal.

También pueden solicitarse análisis de sangre para evaluar posibles deficiencias de vitamina B12 y hierro.

Cuando existe sospecha de gastritis atrófica autoinmune, pueden realizarse pruebas para detectar anticuerpos contra las células parietales del estómago y contra el factor intrínseco, así como medir los niveles de gastrina y pepsinógeno.

Identificar la causa de la gastritis atrófica es importante para definir el tratamiento más adecuado y establecer la necesidad de seguimiento periódico, principalmente en los casos con mayor riesgo de complicaciones.

Tratamiento de la gastritis atrófica

El tratamiento de la gastritis atrófica depende de la causa de la enfermedad y de las alteraciones encontradas, y puede incluir:

1. Medicamentos para la infección por H. pylori

Cuando la gastritis atrófica es causada por una infección por Helicobacter pylori, el tratamiento se realiza con una combinación de medicamentos para eliminar la bacteria y reducir la inflamación del estómago.

Generalmente, se utilizan:

  • Antibióticos combinados, como amoxicilina y claritromicina, para eliminar la bacteria H. pylori;
  • Inhibidores de la bomba de protones, como omeprazol o pantoprazol, para reducir la producción de ácido gástrico y favorecer la recuperación de la mucosa del estómago.

Después del tratamiento, puede ser necesario realizar estudios para confirmar la eliminación de la bacteria.

2. Reposición de vitamina B12 y hierro

La gastritis atrófica puede dificultar la absorción de nutrientes, principalmente vitamina B12 y hierro, lo que puede causar anemia perniciosa o anemia por deficiencia de hierro. Conozca los tipos de anemia.

En estos casos, el médico puede indicar la reposición de dichos nutrientes mediante suplementos o, en algunas situaciones, aplicaciones de vitamina B12 por inyección.

Por ejemplo, las personas con gastritis atrófica autoinmune y una deficiencia importante de B12 pueden necesitar reposición continua.

3. Control de los síntomas

En algunos casos, el médico puede indicar medicamentos para aliviar síntomas como dolor, ardor y malestar en el estómago, siendo los más utilizados los inhibidores de la bomba de protones, como omeprazol y pantoprazol, que reducen la producción de ácido gástrico y ayudan a disminuir la irritación de la mucosa del estómago.

El uso de estos medicamentos debe ser indicado por el gastroenterólogo, ya que depende de la causa y la gravedad de los cambios encontrados.

4. Cambios en el estilo de vida

Algunos hábitos pueden ayudar a reducir la irritación de la mucosa del estómago, controlar los síntomas y complementar el tratamiento de la gastritis atrófica.

Las principales medidas incluyen:

  • Evitar fumar: el cigarro puede afectar la circulación sanguínea en el estómago, dificultando la recuperación de la mucosa y favoreciendo la inflamación;
  • Reducir el consumo de alcohol: el alcohol puede irritar la pared del estómago y aumentar la inflamación, principalmente cuando se consume en exceso;
  • Mantener una alimentación equilibrada: se recomienda una dieta variada, con frutas, verduras, legumbres y alimentos ricos en nutrientes. Conozca cómo es la dieta para la gastritis.

Asimismo, se recomienda evitar el uso frecuente de antiinflamatorios, como ibuprofeno, diclofenaco y nimesulida, ya que estos medicamentos pueden irritar y dañar la mucosa del estómago, aumentando el riesgo de que los cambios empeoren.

5. Vigilancia endoscópica

Las personas con gastritis atrófica, principalmente aquellas con atrofia extensa o metaplasia intestinal, pueden necesitar seguimiento regular con el gastroenterólogo.

El médico puede indicar endoscopias periódicas para vigilar los cambios en la mucosa del estómago e identificar de manera temprana posibles complicaciones.

¿La gastritis atrófica tiene cura?

La gastritis atrófica generalmente no tiene una cura completa, ya que la pérdida de las glándulas del estómago causada por la inflamación crónica puede ser permanente. No obstante, el tratamiento adecuado ayuda a controlar la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones.

En los casos causados por Helicobacter pylori, eliminar la bacteria puede detener la inflamación y disminuir la progresión de la enfermedad. En la gastritis atrófica autoinmune, puede ser necesario mantener un seguimiento y suplementación de forma regular.

Gastritis atrófica y cáncer

La gastritis atrófica se considera una condición que puede aumentar el riesgo de cáncer de estómago, principalmente cuando la inflamación causa cambios en la mucosa gástrica.

Lea también: Cáncer de estómago: síntomas, causas y tratamiento tuasaude.com/es/cancer-de-estomago

La pérdida de las glándulas del estómago puede favorecer el desarrollo de metaplasia intestinal, un cambio en el que las células del estómago sufren modificaciones y, en algunos casos, pueden evolucionar a lesiones precancerosas.

Sin embargo, tener gastritis atrófica no significa que la persona desarrollará cáncer, pero indica la necesidad de seguimiento médico para vigilar posibles cambios.

El seguimiento con el gastroenterólogo, incluyendo endoscopias cuando estén indicadas, permite identificar los cambios de manera temprana y reducir el riesgo de cáncer.

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