El fémur es el hueso más largo y fuerte del cuerpo humano, se localiza en el muslo y cumple un papel clave en la postura, la marcha y el soporte del peso corporal, ya que su extremo superior se articula con la cadera y el inferior con la rodilla.
También conocido como hueso del muslo, el fémur representa aproximadamente una cuarta parte de la altura de una persona y se divide en tres regiones con funciones específicas, el extremo proximal, que incluye la cabeza, el cuello y los trocánteres, la diáfisis y el extremo distal.
Este hueso puede sufrir lesiones o afecciones como fracturas, necrosis avascular, osteosarcoma y osteomielitis, las cuales deben ser evaluadas y tratadas por un equipo médico.
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Anatomía y partes del fémur
Por ser un hueso largo, la anatomia del fémur se estudia en tres regiones principales:
1. Extremo proximal
En el extremo proximal del fémur se encuentran estructuras clave para la movilidad y la estabilidad de la cadera:
- La cabeza del fémur, tiene forma redondeada y se encaja en la pelvis para formar la articulación de la cadera;
- El cuello es la zona más vulnerable del hueso y se encuentra justo por debajo de la cabeza;
- Los trocánteres que son proyecciones óseas que funcionan como anclaje para los músculos que permiten el movimiento de la pierna, como el glúteo medio, menor, el piriforme y el iliopsoas.
Esta región superior del hueso es fundamental tanto para el movimiento como para la estabilidad de la cadera.
2. Diáfisis
La diáfisis del fémur es la porción central y alargada del hueso del muslo, donde se encuentra la médula ósea.
Su función principal es soportar el peso del cuerpo y transmitir la fuerza desde la cadera hasta la rodilla, además de servir de anclaje para los músculos y mantener la pierna bien alineada al caminar.
Es una zona importante en la salud ósea, ya que las fracturas pueden aparecer con mayor facilidad en personas que toman ciertos medicamentos para la osteoporosis.
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El extremo distal del fémur es la parte inferior del hueso, que se articula con la tibia y la rótula, formando la rodilla.
Su función principal es permitir el movimiento de la articulación de la rodilla y transmitir el peso del cuerpo hacia la pierna.
Además, presenta cóndilos y epicóndilos que sirven como puntos de inserción de ligamentos y músculos, lo que lo hace fundamental para la estabilidad y el correcto funcionamiento de la rodilla.
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El fémur se encuentra en el muslo, siendo el único hueso de esta región del miembro inferior.
Su extremo superior se articula con la cadera y el inferior con la tibia y la rótula, formando las articulaciones de la cadera y la rodilla.
Este hueso tiene una orientación diagonal dentro del muslo, inclinándose ligeramente hacia la rodilla, un ángulo conocido como ángulo Q, que suele ser más pronunciado en mujeres por la pelvis más ancha.
Diferentes lesiones
Las diferentes lesiones o afecciones que puede sufrir el fémur incluyen:
1. Fracturas
Las fracturas de fémur son rupturas del hueso del muslo, que suelen ocurrir en personas jóvenes y sanas, generalmente como consecuencia de golpes o accidentes de alta energía.
En adultos mayores, este tipo de fracturas puede aparecer por fragilidad ósea, caídas leves o el uso de ciertos medicamentos, como los indicados para la osteoporosis.
Estas fracturas son importantes porque afectan la movilidad, provocan dolor intenso y casi siempre requieren cirugía para recuperar la función de la pierna, por lo que es fundamental tratarlas correctamente.
Lea también: Fractura de fémur: qué es, síntomas, tipos y tratamiento tuasaude.com/es/fractura-de-femur2. Deslizamiento de la epífisis capital femoral
El deslizamiento de la epífisis capital femoral es un problema de la cadera que aparece sobre todo en adolescentes, entre los 9 y 16 años, y curre cuando la cabeza del fémur se desliza respecto al cuello debido a una debilidad en la zona de crecimiento.
Suele relacionarse con el sobrepeso, el crecimiento rápido o alteraciones hormonales, aunque también puede presentarse en jóvenes delgados, provocando dolor en la cadera, la ingle o el muslo, que muchas veces se siente en la rodilla, lo que puede retrasar el diagnóstico.
Si no se trata a tiempo, puede causar dificultad para caminar, diferencia en la longitud de las piernas y complicaciones graves como la necrosis avascular, que daña el hueso de forma permanente.
3. Necrosis avascular
La necrosis avascular del fémur es una condición grave en la que muere el tejido óseo de la cabeza del fémur porque deja de recibir suficiente sangre.
Esta zona del hueso tiene una irrigación delicada, por lo que cualquier alteración del flujo sanguíneo puede dañarla.
Se produce cuando los vasos sanguíneos se comprimen o se doblan, como puede ocurrir en problemas de la cadera como el deslizamiento de la epífisis capital femoral, en traumatismos o durante algunos tratamientos quirúrgicos.
Con el tiempo, la necrosis avascular causa dolor intenso, dificultad para caminar y desgaste de la articulación, y en casos avanzados puede requerir una cirugía de reemplazo de cadera.
4. Osteosarcoma
El osteosarcoma del fémur es un tumor maligno del hueso que aparece principalmente en niños y adolescentes, y es más frecuente en varones.
Se origina por alteraciones genéticas que provocan un crecimiento descontrolado de las células que forman el hueso, especialmente durante etapas de crecimiento acelerado.
Puede causar dolor progresivo, inflamación y dificultad para mover la pierna. En algunos casos, el tumor puede extenderse a otros órganos, como los pulmones, por lo que es fundamental un diagnóstico y tratamiento oportunos.
5. Osteomielitis
La osteomielitis del fémur es una infección del hueso que provoca inflamación y daño progresivo, y puede afectar distintas capas del hueso, presentándose de forma aguda o volviéndose crónica.
Se produce cuando bacterias llegan al fémur, principalmente a través de la sangre, lo que puede causar dolor intenso, hinchazón y dificultad para mover la pierna, y requiere tratamiento médico oportuno para evitar complicaciones graves. Conozca más sobre la osteomielitis.
6. Edema óseo
El edema óseo en el fémur es una alteración en la que se acumula líquido dentro del hueso, lo que indica que está irritado o sobrecargado.
Puede aparecer como respuesta al estrés mecánico, cuando el hueso soporta cargas repetidas o excesivas, o como una señal temprana de una fractura por estrés.
Lea también: Edema óseo: qué es, síntomas y tratamiento tuasaude.com/es/edema-oseoDensitometría ósea de fémur
La densitometría ósea del fémur es un examen que mide la densidad del hueso, principalmente en su extremo proximal, utilizando rayos X de baja dosis.
Se realiza para detectar osteoporosis, evaluar el riesgo de fracturas y vigilar la salud ósea, sobre todo en personas mayores, que tienen mayor riesgo de caídas o pérdida de masa ósea.
También se indica antes de cirugías de cadera o en pacientes que reciben tratamientos que afectan la resistencia del hueso.
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Para que el fémur pueda mover la pierna y soportar el peso del cuerpo, necesita trabajar en conjunto con otras estructuras del cuerpo.
- La articulación de la cadera (coxofemoral), permite soportar el peso del cuerpo y mover la pierna en varias direcciones;
- Las articulaciones de la rodilla (tibiofemoral y patelofemoral), permiten que el fémur se articule con la tibia y la rótula, permitiendo la flexión y extensión de la pierna y estabilizando la articulación durante la marcha y otras actividades;
- Músculos de la cadera y muslo proximal, ayudan a mover y estabilizar la cadera a través de los glúteos, aductores e iliopsoas;
- Músculos de la pierna y muslo distal, incluyen el cuádriceps y los isquiotibiales, que controlan la extensión y flexión de la rodilla y estabilizan la articulación durante el movimiento.
En conjunto, las articulaciones y músculos permiten que el fémur cumpla su función de movilidad, estabilidad y soporte de manera eficiente.