Epiglotitis: qué es, síntomas y tratamiento

La epiglotitis es la inflamación de la epiglotis, una estructura de cartílago ubicada detrás de la lengua que cierra la entrada de la tráquea al tragar, evitando que los alimentos y los líquidos entren en las vías respiratorias. Generalmente, es causada por una infección y también puede afectar los tejidos cercanos de la garganta.

Esta inflamación puede provocar síntomas como fiebre, dolor de garganta intenso, dolor y dificultad para tragar, exceso de saliva, voz apagada y ruidos al respirar. Aunque anteriormente era más común en niños, actualmente la epiglotitis es más frecuente en adultos.

La epiglotitis es una emergencia médica, ya que la inflamación puede bloquear el paso del aire hacia los pulmones. Por este motivo, ante la sospecha de esta enfermedad, se debe acudir inmediatamente al servicio de urgencias, donde se realizará el tratamiento con antibióticos y vigilancia de la respiración.

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Función de la epiglotis

La función de la epiglotis es cerrar la entrada de la tráquea al tragar, impidiendo que los alimentos y los líquidos entren en las vías respiratorias. De esta forma, ayuda a prevenir el atragantamiento al comer o beber.

Cuando existe epiglotitis, la epiglotis y los tejidos cercanos se inflaman, lo que puede dificultar tanto la deglución como el paso del aire hacia los pulmones y, en los casos más graves, provocar una obstrucción de las vías respiratorias.

Síntomas de la epiglotitis

Los principales síntomas de la epiglotitis son:

  • Fiebre alta;
  • Dolor de garganta intenso;
  • Dolor y dificultad para tragar;
  • Babeo o exceso de saliva debido a la dificultad para tragar;
  • Voz apagada o ronquera;
  • Ruido agudo al respirar, conocido como estridor;
  • Dificultad para respirar;
  • Coloración azulada de la piel, en los casos más graves.

En los niños, los síntomas suelen aparecer de forma repentina, con fiebre y dificultad para respirar. También es común que el niño prefiera permanecer sentado e inclinado hacia adelante, ya que esta posición facilita la respiración.

En los adultos, los síntomas pueden desarrollarse de forma más lenta, siendo el dolor intenso y la dificultad para tragar algunas de las manifestaciones más frecuentes. Además, la garganta puede presentar un aspecto normal a simple vista, lo que puede dificultar el diagnóstico.

La presencia de estridor, dificultad para respirar o cambios en la voz son señales de gravedad, ya que pueden indicar un mayor riesgo de obstrucción de las vías respiratorias.

Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico de la epiglotitis lo realiza el médico de urgencias o el otorrinolaringólogo, mediante la evaluación de los síntomas y la observación directa de la epiglotis, cuando es seguro realizarla.

Ante la sospecha de epiglotitis, se debe evitar manipular innecesariamente la boca o la garganta, ya que esto puede empeorar la obstrucción de las vías respiratorias. En los casos graves, la evaluación puede realizarse en un quirófano, con el equipo necesario para garantizar una respiración adecuada.

El médico también puede solicitar una radiografía lateral del cuello, en la que la epiglotis inflamada puede observarse engrosada, con una forma similar a la de un pulgar. Sin embargo, una radiografía normal no descarta la enfermedad.

Otro examen que puede utilizarse es la ecografía del cuello, que permite evaluar el grosor de la epiglotis sin utilizar radiación y puede ayudar a observar la evolución de la inflamación durante el tratamiento.

Endoscopia de la epiglotis inflamada

La endoscopia laríngea es un examen que permite observar directamente la epiglotis y confirmar la presencia de inflamación.

Este procedimiento es realizado por el otorrinolaringólogo o un médico capacitado, en un ambiente adecuado y con las medidas necesarias para proteger las vías respiratorias.

Durante el examen, la epiglotis puede observarse aumentada de tamaño e inflamada. En algunos casos, la endoscopia también puede repetirse durante el tratamiento para evaluar la disminución de la inflamación y comprobar la recuperación de su aspecto normal.

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Qué puede causar inflamación de la epiglotis

Las principales causas de inflamación de la epiglotis son:

  • Infecciones bacterianas, causadas por bacterias como Haemophilus influenzae, Streptococcus pneumoniae, otros estreptococos y estafilococos;
  • Infecciones virales, que pueden provocar inflamación de la epiglotis o favorecer una infección bacteriana posterior;
  • Infecciones por hongos, especialmente en personas con el sistema inmunitario debilitado;
  • Quemaduras por alimentos o líquidos muy calientes, o lesiones causadas por sustancias cáusticas;
  • Enfermedades autoinmunes;
  • COVID-19, en algunos casos;
  • Reacciones adversas a ciertos medicamentos de inmunoterapia utilizados para tratar el cáncer;
  • Lesiones por cuerpos extraños tragados, como espinas de pescado.
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Anteriormente, la bacteria Haemophilus influenzae tipo b (Hib) era la principal causa de epiglotitis en los niños. Sin embargo, gracias a la vacunación, los casos de epiglotitis infantil disminuyeron considerablemente.

A pesar de esto, la enfermedad todavía puede presentarse en niños vacunados, debido a infecciones causadas por otras bacterias.

Actualmente, la epiglotitis es más frecuente en adultos que en niños y, en estos casos, puede estar causada por diferentes bacterias, especialmente estreptococos.

Cómo es el tratamiento

El tratamiento de la epiglotitis se realiza en el hospital y tiene como principal objetivo mantener abiertas las vías respiratorias y prevenir complicaciones.

Cuando la causa es bacteriana o existe sospecha de infección bacteriana, el médico indica antibióticos, generalmente administrados por vía intravenosa, para combatir la infección.

Durante la hospitalización, la respiración debe vigilarse constantemente, ya que algunas personas pueden necesitar una intubación, que consiste en introducir un tubo en la tráquea para permitir el paso del aire.

En determinadas situaciones, también puede ser necesaria una traqueostomía, que consiste en realizar una abertura en el cuello para facilitar la respiración. Vea qué es la traqueostomía y qué cuidados tener.

Se estima que aproximadamente 1 de cada 10 adultos con epiglotitis necesita algún procedimiento para mantener abiertas las vías respiratorias. Este riesgo puede ser mayor en personas con estridor, dificultad para respirar, cambios en la voz, abscesos en la epiglotis o diabetes.

El médico también puede considerar el uso de corticoides o epinefrina nebulizada en determinadas situaciones. Sin embargo, los beneficios de estos medicamentos en el tratamiento de la epiglotitis todavía no están claramente establecidos.

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Cuando el diagnóstico y el tratamiento se realizan a tiempo, la mayoría de las personas se recupera sin necesidad de procedimientos para ayudar a respirar.

Cómo prevenirla

La principal forma de prevenir la epiglotitis causada por Haemophilus influenzae tipo b es mediante la vacuna contra esta bacteria, conocida como vacuna Hib, que forma parte de los programas de vacunación infantil.

Esta vacuna ha permitido reducir considerablemente los casos de epiglotitis en niños, aunque no protege contra todas las causas de la enfermedad.

Qué hacer cuando se inflama la epiglotis

Ante la sospecha de epiglotitis, se debe acudir inmediatamente al servicio de urgencias, ya que esta enfermedad puede avanzar rápidamente y provocar una obstrucción de las vías respiratorias.

Es especialmente importante buscar atención médica inmediata cuando se presentan síntomas como dolor de garganta intenso acompañado de fiebre, dificultad para tragar, exceso de saliva, voz apagada, ruidos al respirar o falta de aire.

En los niños, permanecer sentado e inclinado hacia adelante para facilitar la respiración también es una señal de alerta.

Asimismo, se debe evitar intentar examinar la garganta en casa o introducir objetos en la boca, ya que esto puede empeorar la obstrucción de las vías respiratorias.

El diagnóstico y el tratamiento deben ser realizados en el hospital por un equipo médico capacitado, que puede incluir especialistas en otorrinolaringología y medicina de urgencias.