El colesteatoma es un crecimiento anormal de piel en el interior del oído, detrás del tímpano, que puede provocar síntomas como secreción con mal olor, zumbidos y disminución de la audición.
Esta afección puede ser adquirida, generalmente como consecuencia de infecciones repetidas del oído o alteraciones en la trompa de Eustaquio, aunque en casos poco frecuentes puede estar presente desde el nacimiento.
El tratamiento lo realiza el otorrinolaringólogo e incluye control y seguimiento médico, aunque en la mayoría de los casos se requiere cirugía para retirar el tejido acumulado y preservar la audición.
Principales síntomas
Los síntomas más frecuentes del colesteatoma incluyen:
- Secreción con mal olor;
- Pérdida de audición;
- Sensación de presión o plenitud en el oído;
- Dolor;
- Mareo o desequilibrio;
- Zumbidos.
En etapas más avanzadas, esta afección puede provocar parálisis facial, lo que dificulta los movimientos del lado del rostro comprometido. Conozca más sobre los síntomas de la parálisis facial.
¿El colesteatoma es cáncer?
El colesteatoma no es un cáncer, sino un crecimiento benigno de piel en el oído que, aunque no se disemina a otras partes del cuerpo como un tumor maligno, puede destruir huesos y tejidos cercanos si no se trata adecuadamente.
Posibles causas
Las posibles causas del colesteatoma pueden clasificarse en:
- Colesteatoma adquirido: es el tipo más frecuente y suele surgir tras infecciones del oído repetidas o mal tratadas, así como por alteraciones en la trompa de Eustaquio que provocan una retracción del tímpano hacia el interior.
- Colesteatoma congénito: es poco común, esta presente desde el nacimiento y ocurre cuando células de piel quedan atrapadas detrás de un tímpano intacto durante el desarrollo fetal.
Además, puede formarse a partir de una perforación del tímpano causada por un traumatismo, lo que permite que la piel del conducto auditivo crezca hacia el oído medio.
Cómo se realiza el diagnóstico
El diagnóstico del colesteatoma es realizado principalmente por el otorrinolaringólogo y, en algunos casos, por el audiólogo, mediante la observación del tímpano a través de una otoscopia.
Para confirmar el diagnóstico, el médico puede solicitar exámenes como tomografía computarizada, que permite evaluar el estado de los huesos del oído, y resonancia magnética de cráneo, útil para diferenciar el colesteatoma de otras alteraciones óticas.
Cómo se realiza el tratamiento
El tratamiento para el colesteatoma se realiza por medio de:
1. Cirugía
La cirugía es el tratamiento principal del colesteatoma y tiene como objetivo controlar la enfermedad y preservar la audición.
Durante el procedimiento, el médico retira el crecimiento de piel del oído medio y del hueso mastoideo, con el fin de prevenir daños en las estructuras cercanas.
Según cada caso, pueden emplearse distintas técnicas, como la mastoidectomía, que consiste en abrir una parte del oído, o la timpanoplastia, destinada a reconstruir el tímpano.
2. Uso de medicamentos
Los antibióticos, como la amoxicilina o la ciprofloxacino, ayudan a disminuir la secreción y tratar la infección.
Asimismo, las gotas óticas con neomicina o dexametasona pueden contribuir a mantener el oído limpio y a prevenir complicaciones.
Los medicamentos no eliminan el colesteatoma, pero pueden indicarse para controlar la infección y la inflamación antes o después de la cirugía.
3. Seguimiento
Es fundamental mantener un seguimiento periódico con el otorrinolaringólogo, que incluya revisiones del oído y, cuando sea necesario, estudios de imagen para confirmar que la enfermedad no haya recurrido, ya que Incluso después del tratamiento, el colesteatoma puede reaparecer.
Posibles complicaciones
El colesteatoma, si no se trata correctamente, puede provocar diversas complicaciones como pérdida de audición por destrucción de los huesecillos del oído medio, parálisis facial cuando se afectan los nervios del rostro, infecciones graves que se extienden a estructuras cercanas y mareo o desequilibrio si compromete el oído interno.
En etapas más avanzadas, puede propagarse a tejidos próximos del oído e incluso al cerebro, dando lugar a infecciones severas como la meningitis, que consiste en la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal.