La blefaritis es una inflamación de los bordes de los párpados que provoca molestias como enrojecimiento, picazón, irritación, costras, lagrimeo y sensación de tener arena en los ojos, lo que puede dificultar abrirlos al despertar.
Se clasifica según su ubicación y duración en anterior o posterior, y aguda o crónica. Sus causas incluyen bacterias como Staphylococcus, disfunción de las glándulas de Meibomio, trastornos de la piel como dermatitis seborreica o rosácea, proliferación de ácaros Demodex, alergias e infecciones virales.
El tratamiento combina una correcta higiene de los parpados, aplicación de compresas tibias, masaje, uso de medicamentos y cambios en el estilo de vida, mientras que remedios caseros, como aceites esenciales y omega‑3, pueden ayudar a aliviar los síntomas y complementar la recuperación.
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Principales síntomas
Los principales síntomas de la blefaritis incluyen:
- Costras y descamación en los párpados;
- Párpado hinchado y enrojecido;
- Ojo irritado con picazón;
- Sensación de tener arena en el ojo;
- Lagrimeo constante;
- Aumento de la sensibilidad a la luz.
Otros síntomas frecuentes incluyen la pérdida de pestañas y, durante el sueño, la dificultad para abrir los ojos debido a que los párpados pueden quedar pegados.
Ante la presencia de signos de blefaritis, es importante acudir al oftalmólogo para recibir el tratamiento más adecuado.
¿La blefaritis es peligrosa?
La blefaritis no se considera una afección peligrosa, ya que generalmente no compromete la visión ni es contagiosa.
No obstante, puede generar molestias, por lo que es importante seguir el tratamiento indicado por el oftalmólogo para aliviar los síntomas.
Sin embargo, en casos crónicos o mal tratados, la blefaritis puede provocar daños permanentes en los párpados o la córnea, como cicatrización, atrofia de las glándulas o pérdida de pestañas, por lo que se recomienda cumplir adecuadamente el tratamiento indicado por el oftalmólogo.
Tipos de blefaritis
La blefaritis se puede clasificar según su ubicación y duración de la siguiente manera:
1. Según su ubicación
Según la ubicación la blefaritis puede ser anterior o posterior
La blefaritis anterior es una inflamación crónica que afecta la parte externa del borde del párpado, donde nacen las pestañas.
Existen tres tipos principales:
- Blefaritis seborreica: asociada a dermatitis seborreica y al exceso de grasa y descamación;
- Blefaritis estafilocócica: causada por bacterias del género Staphylococcus, que irritan el borde palpebral;
- Blefaritis por Demodex: provocada por la proliferación del ácaro Demodex en los folículos de las pestañas.
Este tipo de blefaritis también puede relacionarse con enfermedades como la rosácea o con alergias, que favorecen la inflamación.
La blefaritis posterior es una inflamación crónica que afecta la parte interna del borde del párpado, la zona que está en contacto con el ojo, y está relacionada con la disfunción de las glándulas de Meibomio, que son las encargadas de producir la parte grasa de la lágrima.
Se produce cuando estas glándulas se obstruyen o funcionan mal, lo que altera la calidad de las lágrimas y causa sequedad e irritación.
Este tipo de blefaritis, también puede estar asociada a rosácea o a la proliferación del ácaro Demodex brevis, que puede bloquear las glándulas y mantener la inflamación.
2. Según su duración
Según su duración la blefaritis se pueden dividir en aguda y crónica.
La blefaritis aguda es una inflamación repentina del borde de los párpados que suele mejorar con el tratamiento adecuado y no tiende a ser recurrente. Se clasifica en dos tipos principales según su causa y características:
- Blefaritis aguda ulcerativa: se debe, en la mayoría de los casos, a una infección bacteriana, principalmente por estafilococos, aunque también puede ser causada por virus como el herpes simple o el virus de la varicela-zóster, y se caracteriza por la presencia de pequeñas úlceras o lesiones dolorosas en el borde del párpado.
- Blefaritis aguda no ulcerativa: generalmente es consecuencia de una reacción alérgica, como ocurre en alergias estacionales o atópica y la misma provoca enrojecimiento, inflamación e irritación del párpado.
La blefaritis crónica es una inflamación prolongada y recurrente de los bordes de los párpados, que provoca enrojecimiento, picazón e irritación. Sus síntomas aparecen en brotes y remisiones, y generalmente se requiere higiene palpebral diaria de por vida para controlarla.
Se produce por varios factores como infecciones bacterianas de bajo grado, sobre todo por Staphylococcu), trastornos de la piel como dermatitis seborreica o rosácea, disfunción de las glándulas de Meibomio y proliferación de ácaros Demodex, que juntos mantienen la inflamación y la irritación del párpado.
Posibles causas
La blefaritis tiene causas múltiples que a menudo se combinan, entre las más comunes están las infecciones bacterianas por Staphylococcus, los problemas en las glándulas de Meibomio, y los trastornos de la piel como dermatitis seborreica y acné rosácea.
También pueden intervenir la proliferación de ácaros Demodex, reacciones alérgicas y, en algunos casos, infecciones virales como herpes simple o varicela-zóster.
Además, en la forma crónica, estos factores suelen interactuar, creando un ciclo de inflamación e irritación continua en los párpados.
Factores de riesgos
Algunos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar blefaritis incluyen la dermatitis seborreica en el rostro, la rosácea, la dermatitis atópica y las reacciones alérgicas a gotas oftálmicas, maquillaje o extensiones de pestañas.
Es fundamental consultar al oftalmólogo para identificar la causa específica de la blefaritis y así iniciar el tratamiento más adecuado, que permita aliviar los síntomas y prevenir complicaciones.
Lea también: Dermatitis seborreica: qué es, síntomas y tratamiento (shampoos y cremas) tuasaude.com/es/dermatitis-seborreica-tratamientoCómo se realiza el diagnóstico
El diagnóstico de la blefaritis lo realiza el oftalmólogo a partir de la evaluación de los síntomas, el historial de salud y el examen físico con lámpara de hendidura, que permite observar los párpados y otras estructuras del ojo.
En casos de blefaritis crónica, el médico puede indicar una biopsia del párpado, especialmente si hay caída de pestañas, para descartar otras causas como el cáncer de párpado.
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Los principales tratamientos para la blefaritis son:
1. Aplicación de compresas tibias
Las compresas tibias se utilizan para ayudar a ablandar los residuos y la grasa de los párpados, además de favorecer la apertura de las glándulas de Meibomio.
Se recomienda aplicarlas de 5 a 10 minutos, sobre todo antes de la limpieza de los párpados.
2. Higiene de los párpados
La higiene de los párpados se debe realizar luego de la aplicación de compresas tibias y la misma es esencial en el tratamiento de la blefaritis, ya que ayuda a eliminar costras y residuos acumulados.
Para realizarla, se puede usar un disco o bolita de algodón, o un hisopo humedecido en media taza de agua tibia con 2 a 3 gotas de shampoo para bebé o con aceite de árbol de té.
Luego se pasa suavemente sobre los párpados y las pestañas y se enjuaga de inmediato.
Es importante no excederse con el shampoo, pues puede irritar los ojos o causar resequedad.
3. Masaje en los párpados
En la blefaritis posterior, el médico puede indicar un masaje suave en el párpado afectado, el cual se realiza mediante movimiento circulares con los dedos o un algodón.
El objetivo del masaje es ayudar a desobstruir las glándulas de Meibomio y favorecer la secreción normal de las glándulas.
4. Medicamento para la blefaritis
En casos de blefaritis aguda, anterior o posterior, el oftalmólogo puede indicar medicamentos específicos según el tipo y la causa de la inflamación.
Entre ellos se incluyen gotas o pomadas antibióticas como bacitracina o eritromicina, antibióticos orales como doxiciclina, pomadas con corticoides, antivirales específicos en casos de infecciones virales y lubricantes oculares o lágrimas artificiales.
Durante el tratamiento, es importante evitar el uso de maquillaje y lentes de contacto para facilitar la recuperación.
La duración del tratamiento varía de semanas a uno o dos meses y puede prolongarse si existen enfermedades asociadas que también requieren atención médica.
5. Tratamiento casero
Algunos remedios caseros pueden ayudar a aliviar los síntomas de la blefaritis y complementar el tratamiento médico.
Los aceites esenciales, como el aceite de árbol de té, resultan eficaces contra la infestación del ácaro Demodex, el aceite de manzanilla, solo o combinado con aceite de árbol de té, también puede reducir la inflamación y aliviar molestias en la blefaritis seborreica.
Además, se recomienda aumentar el consumo de ácidos grasos omega-3 en la dieta favorece el funcionamiento de las glándulas de Meibomio y ayuda a mantener la película lagrimal estable.
Estos cambios en la alimentación y el estilo de vida pueden mejorar el bienestar ocular y complementar la higiene y el tratamiento indicado por el oftalmólogo.
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Para limpiar correctamente los ojos durante una blefaritis, se debe:
- Lavar las manos con agua y jabón neutro;
- Aplicar una compresa tibia sobre el párpado afectado durante 5 a 10 minutos;
- Masajear suavemente el párpado con movimientos circulares: de arriba hacia abajo en el párpado superior y de abajo hacia arriba en el inferior, repitiendo 5 a 10 veces por 30 segundos;
- Limpiar el párpado con algodón o hisopo humedecido en la solución con shampoo, mirando hacia arriba para el párpado inferior y cerrando el ojo para el superior;
- Lavar nuevamente las manos.
La limpieza debe realizarse de 2 a 4 veces al día mientras duren los síntomas. En casos de blefaritis crónica, se recomienda mantener esta higiene diariamente de por vida.
Posibles complicaciones
Aunque la blefaritis rara vez pone en riesgo directo la visión, los casos crónicos, severos o mal tratados pueden generar complicaciones importantes.
Entre las más frecuentes están los problemas en la superficie ocular y la córnea, como el síndrome de ojo seco, erosiones corneales, queratitis y, en situaciones graves, cicatrización y pérdida de visión.
También puede afectar los párpados y las pestañas, provocando engrosamiento del borde palpebral, pérdida de pestañas, triquiasis, orzuelos y chalaziones recurrentes, así como daño irreversible en las glándulas de Meibomio.
Otras complicaciones incluyen conjuntivitis crónica, desarrollo de pterigión, intolerancia a lentes de contacto y lagrimeo excesivo, lo que impacta significativamente en la comodidad y calidad de vida de quienes la padecen.
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