La artroplastia es una cirugía para sustituir una articulación dañada o parte de ella por una prótesis, con el objetivo de reducir el dolor y mejorar los movimientos y la función de la articulación.
Esta cirugía puede estar indicada cuando hay dolor, rigidez o limitación de los movimientos que afectan la calidad de vida y no mejoran con otros tratamientos. Puede realizarse en la rodilla, la cadera y el hombro.
La artroplastia es realizada por el ortopedista especializado en la articulación afectada y la recuperación puede tardar algunos meses. Durante este periodo, el médico indica sesiones de fisioterapia y el uso de medicamentos para controlar el dolor.
Cuándo está indicada
La artroplastia puede estar indicada en situaciones como:
- Osteoartritis avanzada;
- Artritis reumatoide u otros tipos de artritis;
- Lesiones o fracturas graves de la articulación;
- Necrosis ósea;
- Deformidades articulares;
- Dolor y pérdida de la función que afectan las actividades cotidianas.
La indicación de la artroplastia considera la intensidad del dolor, la limitación de los movimientos, el impacto en la calidad de vida y la respuesta a los tratamientos no quirúrgicos, y no solo el desgaste observado en los estudios de imagen.
Principales articulaciones con artroplastia
La artroplastia puede realizarse en diferentes articulaciones, aunque es más común en las siguientes:
1. Artroplastia de cadera
La artroplastia de cadera generalmente sustituye por una prótesis la cabeza del fémur y el acetábulo, donde esta se encaja. En algunos casos, solo se sustituye la cabeza del fémur.
Generalmente está indicada en casos de desgaste avanzado, fracturas u otras alteraciones que causan dolor y dificultad para caminar y realizar actividades cotidianas.
2. Artroplastia de rodilla
En la artroplastia de rodilla, las superficies dañadas del fémur y la tibia se sustituyen por componentes de la prótesis. Cuando el desgaste está limitado a una parte de la articulación, puede realizarse únicamente la sustitución de esa región. Conozca los tipos de prótesis de rodilla.
Suele estar indicada principalmente en casos de osteoartritis avanzada, cuando el dolor y la limitación de los movimientos no mejoran lo suficiente con otros tratamientos.
3. Artroplastia de hombro
La artroplastia de hombro puede estar indicada en casos de osteoartritis, artritis reumatoide, fracturas graves o lesiones que causan dolor y una pérdida importante de los movimientos. Conozca los síntomas de artrosis de hombro.
En la artroplastia de hombro, generalmente se sustituyen la cabeza del húmero y, en algunos casos, la parte de la escápula donde esta se encaja, llamada glenoides. La extensión de la sustitución depende del tipo y la gravedad de la lesión.
4. Artroplastia de codo
La artroplastia de codo es menos común y puede estar indicada principalmente cuando las enfermedades o lesiones provocan dolor intenso, rigidez y una pérdida significativa de la función del codo.
En la artroplastia de codo, generalmente se sustituyen las superficies articulares del húmero y el cúbito, que forman la principal parte de la articulación del codo.
5. Artroplastia de tobillo
En la artroplastia de tobillo, generalmente se sustituyen las superficies articulares dañadas de la tibia y el astrágalo por componentes de una prótesis, preservando el movimiento de la articulación.
Puede considerarse principalmente en casos de osteoartritis avanzada, cuando otros tratamientos no proporcionan una mejoría suficiente.
Tipos de artroplastia
Los principales tipos de artroplastia son:
- Artroplastia total: sustituye toda la articulación por una prótesis, siendo común en la rodilla y la cadera;
- Artroplastia parcial: sustituye únicamente la parte de la articulación que está dañada, preservando las estructuras saludables.
Además, existe la artroplastia de revisión, que se realiza para sustituir o corregir una prótesis que presentó desgaste, aflojamiento, infección u otra complicación, y puede implicar el cambio de una parte o de toda la prótesis.
Cómo se realiza
La artroplastia es realizada por el ortopedista en un hospital y el procedimiento varía de acuerdo con la articulación tratada y el tipo de prótesis utilizada.
Antes de la cirugía, se realizan estudios para evaluar el estado de salud y definir la anestesia más adecuada, que puede ser general o regional, bloqueando la sensibilidad de una región del cuerpo, y puede asociarse con sedación.
El ortopedista realiza una incisión en la región de la articulación para acceder a los huesos y las estructuras que serán tratadas, separando cuidadosamente los tejidos para realizar el procedimiento.
Las partes desgastadas o dañadas de la articulación se retiran y los huesos se preparan para recibir los componentes de la prótesis.
A continuación, se colocan los componentes de la prótesis y pueden fijarse con cemento óseo o encajarse a presión, lo que permite que el hueso se fije a la prótesis con el tiempo.
Después de colocar la prótesis, el ortopedista mueve la articulación para comprobar la alineación, la estabilidad y el funcionamiento del implante. Luego, la región se cierra y se coloca un vendaje.
Posoperatorio de artroplastia
Inmediatamente después de la cirugía, la persona permanece en observación para controlar los signos vitales, manejar el dolor y comprobar la recuperación de la anestesia.
La hospitalización puede durar de 1 a 3 días, aunque en algunos casos el alta puede darse el mismo día o al día siguiente.
El movimiento de la articulación puede iniciarse durante las primeras 24 horas, de forma gradual y de acuerdo con las recomendaciones.
Cuando está indicado, la persona puede comenzar a caminar con ayuda de una andadera o muletas, lo que contribuye a la recuperación de los movimientos y la adaptación a la prótesis.
Recuperación de la artroplastia
La recuperación de la artroplastia puede incluir:
1. Fisioterapia
La fisioterapia puede comenzar el primer día después del procedimiento, según el estado de la persona y el tipo de artroplastia.
Inicialmente, se indican ejercicios sencillos para mover la articulación, activar y fortalecer los músculos y mejorar la circulación, así como ejercicios para sentarse, levantarse y caminar.
A medida que avanza la recuperación, los ejercicios aumentan progresivamente para mejorar la amplitud de los movimientos, la fuerza, el equilibrio y la capacidad para realizar las actividades cotidianas.
2. Uso de medicamentos
El médico puede indicar medicamentos para controlar el dolor, como paracetamol o dipirona, así como antiinflamatorios y, en algunas situaciones, anticoagulantes, como enoxaparina o rivaroxabán, para reducir el riesgo de formación de coágulos.
3. Cuidados con la herida
La región de la cirugía debe mantenerse limpia y seca, evitando mojarla o retirar el vendaje antes del periodo indicado por el médico. También es importante no aplicar cremas, pomadas u otros productos sobre la herida sin indicación.
Los puntos o grapas suelen retirarse después de 10 a 14 días, de acuerdo con el tipo de cierre y la cicatrización, y algunos tipos de puntos pueden ser absorbidos por el propio organismo y no necesitan retirarse.
La herida debe observarse durante la recuperación y, si presenta signos como enrojecimiento intenso, aumento de la hinchazón, calor, dolor que empeora o salida de secreción, estos deben ser evaluados por el médico.
4. Apoyo para caminar
Cuando la artroplastia afecta una articulación de las extremidades inferiores, como la cadera, la rodilla o el tobillo, puede ser necesario utilizar una andadera o muletas al inicio de la recuperación.
El apoyo se reduce progresivamente a medida que mejoran la fuerza, el equilibrio y la seguridad para caminar.
¿Cuánto tiempo tarda la recuperación?
En general, las actividades se retoman gradualmente, con mejoría de los movimientos y la fuerza durante las primeras 4 a 6 semanas. La recuperación funcional suele tardar de 3 a 6 meses, pero en algunos casos puede llegar a 12 meses.
Por lo general, se puede volver a conducir entre la cuarta y la sexta semana, siempre que la persona tenga suficiente fuerza y movilidad para conducir y frenar de forma segura y no esté tomando medicamentos que afecten los reflejos.
El trabajo de oficina suele retomarse en 6 a 8 semanas, mientras que las actividades que requieren esfuerzo físico o permanecer de pie durante largos periodos pueden requerir 3 meses o más.
Caminar, nadar y andar en bicicleta suelen ser opciones de actividad física de bajo impacto después de la recuperación inicial. En cambio, las actividades de mayor impacto, como correr, jugar fútbol y saltar, pueden estar desaconsejadas o requerir una evaluación médica.