La silla turca vacía es una condición en la que la hipófisis, que se encuentra dentro de una cavidad del cráneo llamada silla turca, queda parcial o totalmente rodeada por líquido cefalorraquídeo, lo que puede presionar la glándula.
En muchos casos, esta condición no produce síntomas y se detecta de manera accidental en estudios de imagen; sin embargo, cuando provoca alteraciones hormonales, dolores de cabeza o problemas de visión, se conoce como síndrome de la silla turca vacía.
Si se presentan desequilibrios hormonales, el endocrinólogo puede recomendar terapia de reemplazo hormonal, y en casos poco frecuentes, cuando el líquido ejerce presión sobre la hipófisis o afecta la visión, podría ser necesaria una intervención quirúrgica.
Principales síntomas
Los síntomas de la silla turca vacía pueden incluir:
- Dolores de cabeza frecuentes o persistentes;
- Alteraciones en la visión;
- Sensación de cansancio o falta de energía;
- Alteraciones hormonales, que pueden afectar el crecimiento, el metabolismo o las funciones sexuales.
Sin embargo, la glándula puede funcionar con normalidad y no generar síntomas, ya que la hipófisis puede desplazarse de su ubicación habitual manteniendo su estructura y capacidad de producir hormonas.
Esto sucede porque el líquido que llena la silla turca puede empujar la hipófisis fuera de su posición original dentro de la cavidad, sin afectar su funcionamiento.
Síndrome de la silla turca vacía
El síndrome de la silla turca vacía se presenta cuando la acumulación de líquido en la silla turca provoca síntomas o alteraciones hormonales, momento en el que recibe este nombre.
Silla turca parcialmente vacía
La silla turca parcialmente vacía se produce cuando solo una parte de la cavidad que alberga la hipófisis está ocupada por líquido cefalorraquídeo, mientras que el resto de la glándula permanece visible.
En la mayoría de los casos no genera síntomas, aunque en algunas personas pueden aparecer leves alteraciones hormonales o molestias relacionadas con la presión sobre la hipófisis.
Posibles causas
Entre las principales causas de la silla turca vacía se encuentran:
- Alteraciones en el diafragma de la silla turca, la membrana que cubre la cavidad de la hipófisis, que pueden presentarse sin causa aparente;
- Radioterapia en la zona de la hipófisis;
- Apoplejía hipofisaria, cuando la glándula sufre un sangrado o falta de irrigación, provocando hinchazón o desplazamiento dentro de la silla turca;
- Lesiones en la cabeza, como traumatismos graves, caídas o accidentes, que afectan la cavidad;
- Tumores o extracción quirúrgica, que dejan espacio libre en la cavidad.
En estos casos, el líquido cefalorraquídeo puede llenar la silla turca, presionando o desplazando la hipófisis.
Cómo confirmar el diagnóstico
El diagnóstico generalmente lo realiza un endocrinólogo o un neurólogo, quienes evalúan los síntomas, aunque en muchos casos la silla turca vacía se detecta de forma incidental durante estudios de imagen realizados por otras razones.
Para confirmar el diagnóstico, el médico puede solicitar exámenes de imagen, como una resonancia magnética, que permite observar la silla turca y la posición de la hipófisis. Conozca más para qué sirve la resonancia magnética.
Además, se pueden indicar pruebas hormonales, como medición de cortisol, TSH, hormonas sexuales y prolactina, para verificar que la hipófisis funcione correctamente, incluso cuando la cavidad está parcial o totalmente llena de líquido.
¿Tener silla turca vacía es grave?
En la mayoría de los casos, la silla turca vacía no es grave, ya que suele no causar síntomas y la hipófisis puede mantener su funcionamiento normal.
No obstante, aunque generalmente no representa un riesgo, es importante vigilar la función de la hipófisis y cualquier cambio en el organismo.
Cómo se realiza el tratamiento
El tratamiento de la silla turca vacía depende de la presencia y gravedad de los síntomas, y puede incluir:
1. Terapia de reemplazo hormonal
Si la función de la hipófisis se ve afectada, el endocrinólogo puede indicar terapia de reemplazo hormonal adaptada a cada caso.
Esto puede incluir cortisol, hormonas tiroideas, hormonas sexuales o hormona del crecimiento, con el objetivo de controlar los síntomas y mantener el equilibrio del organismo.
2. Cirugía
En casos poco frecuentes, cuando el líquido ejerce presión sobre la hipófisis o provoca complicaciones como alteraciones visuales o fuga de líquido, se puede recomendar la cirugía endoscópica de la silla turca.
Este procedimiento, realizado por neurocirujanos especializados, busca reducir la presión, reconstruir la cavidad y proteger la función de la glándula, aliviando los síntomas asociados.