Sarampión: qué es, síntomas y cómo se cura

Resumen del contenido
  • El sarampión es una infección viral que se transmite de una persona a otra fácilmente. 
  • Provoca manchas rojas sin comezón, puntitos blancos dentro de las mejillas, fiebre alta y sensibilidad a la luz.
  • El manejo del sarampión se enfoca en aliviar molestias con reposo, líquidos y control de la fiebre.

El sarampión es una enfermedad viral infecciosa grave que puede causar síntomas como fiebre, tos, escurrimiento nasal, conjuntivitis y manchas rojizas en el cuerpo que no dan comezón.

Causado por el virus Measles morbillivirus, el sarampión se transmite directamente de persona a persona por el aire, durante la tos, el estornudo, el habla o la respiración.

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Ante la sospecha de sarampión, se recomienda consultar al médico general, pediatra o infectólogo para confirmar el diagnóstico e indicar el tratamiento adecuado, el cual puede indicar analgésicos y antipiréticos, además de suplementos de vitamina A.

Niño con sarampión siendo evaluado por el médico

Principales síntomas

Los principales síntomas del sarampión incluyen:

  • Manchas rojizas en la piel que surgen primero en la cara y después se diseminan en dirección a los pies, y que no causan comezón;
  • Manchas blancas redondeadas en la parte interna de las mejillas;
  • Fiebre alta, por encima de los 38,5 °C;
  • Tos con flema;
  • Conjuntivitis e hipersensibilidad a la luz;
  • Goteo nasal;
  • Pérdida del apetito;
  • En ciertos casos, dolor de cabeza, dolor abdominal, dolor muscular, vómitos y diarrea.

Los síntomas del sarampión pueden surgir de 8 a 12 días después del contacto con el virus, y es importante que el tratamiento sea iniciado rápidamente para prevenir complicaciones. Conozca más sobre los síntomas de sarampión.

Test online de síntomas

Para saber cuál es la posibilidad de tener sarampión, seleccione los síntomas que presenta en el siguiente test:

  1. 1. Fiebre superior a 38 °C
  2. 2. Dolor de garganta y tos seca
  3. 3. Dolor muscular y cansancio excesivo
  4. 4. Manchas rojas en la piel, sin relieve, que se extienden por el cuerpo
  5. 5. Manchas rojas en la piel que no producen comezón
  6. 6. Manchas blancas en el interior de las mejillas, rodeadas cada una por un anillo rojo
  7. 7. Conjuntivitis o enrojecimiento de los ojos

Este test de síntomas es solo una herramienta de orientación, por lo que no sirve como diagnóstico ni sustituye la consulta con el infectólogo o médico general.

Sarampión en bebés

El sarampión en bebés puede causar síntomas como fiebre alta, tos, enrojecimiento de los ojos, irritabilidad y manchas de Koplik, que son pequeñas manchas blanquiazuladas dentro de la boca.

Sin embargo, el sarampión en bebé puede prevenirse con la aplicación de la vacuna contra el sarampión. No obstante, esta vacuna solo se recomienda después de los primeros 12 meses.

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Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico del sarampión es llevado a cabo por el médico a partir de la evaluación de los signos y síntomas presentados por la persona. Asimismo, para confirmar el diagnóstico y descartar otras enfermedades que pueden presentar síntomas semejantes, es necesario realizar análisis de laboratorio.

El diagnóstico de laboratorio del sarampión consiste en la realización de una prueba serológica, normalmente a través de la técnica ELISA, que sirve para identificar anticuerpos específicos contra el virus (IgG e IgM) o antígenos, lo que puede ser realizado a partir del análisis de una muestra de orina, sangre, líquido cefalorraquídeo o secreciones orofaríngeas y nasofaríngeas.

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Asimismo, el diagnóstico también puede ser realizado por medio de la técnica de PCR, que tiene como objetivo identificar la presencia del virus en el organismo, así como su cantidad, y puede ser llevado a cabo en análisis de orina o secreciones orofaríngeas y nasofaríngeas.

Cómo ocurre la transmisión

El sarampión se transmite de persona a persona principalmente por vía aérea. Cuando alguien infectado respira, habla, tose o estornuda, libera pequeñas gotas y partículas virales que otras personas pueden inhalar, o que pueden depositarse en las mucosas de los ojos, la nariz o la boca al tocar superficies contaminadas.

El virus del sarampión puede permanecer activo en el aire y sobre las superficies hasta 2 horas después de que la persona infectada haya abandonado el lugar. Por eso es posible contagiarse incluso sin haber tenido contacto directo con el enfermo, al entrar a un espacio cerrado donde estuvo poco antes.

El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que se conocen: se estima que hasta el 90% de las personas no inmunizadas que conviven o mantienen contacto cercano con un caso llegan a infectarse.

Según la CDC y la OMS, Una persona con sarampión puede transmitir el virus desde 4 días antes hasta 4 días después de la aparición de las manchas rojas en la piel, incluso antes de saber que está enferma. Por este motivo, el aislamiento del caso y la vacunación de los contactos son medidas fundamentales para frenar la propagación.

¿Cuál es la diferencia entre sarampión y varicela?

La varicela es una infección causada por el virus varicela-zóster, que provoca síntomas como manchas rojas en el cuerpo, ampollas con líquido, comezón intensa y costras en la piel, además de fiebre y pérdida del apetito.

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En cambio, el sarampión es causado por el virus Measles morbillivirus y, aunque también provoca manchas rojas en el cuerpo, fiebre y falta de apetito, no causa ampollas, heridas ni comezón en la piel.

Cómo se cura

Los tratamientos indicados para el sarampión incluyen:

  • Reposo, para favorecer la recuperación y permitir que el organismo tenga la energía necesaria para combatir el virus;
  • Hidratación adecuada, con el consumo de agua, tés e jugos de frutas, para prevenir la deshidratación;
  • Medicamentos para aliviar el dolor y bajar la fiebre, como paracetamol e ibuprofeno;
  • Compresas frías de gasa, que pueden usarse para limpiar los ojos en casos de conjuntivitis o aplicarse en la frente, la nuca o las axilas para ayudar a disminuir la fiebre;
  • La OMS recomienda la suplementación con palmitato de retinol (vitamina A) en todas las niñas y niños con sarampión, según la edad y siguiendo las indicaciones del pediatra o del nutricionista.

Debido a que no existe un tratamiento específico contra el virus del sarampión, el manejo de la enfermedad se basa en aliviar los síntomas.

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Posibles complicaciones

En la mayor parte de los casos, los síntomas del sarampión desaparecen sin dejar ningún tipo de secuela.

Sin embargo, en el caso de personas con el sistema inmune debilitado, existen más posibilidades de desarrollar complicaciones, como obstrucción de las vías aéreas, neumonía, encefalitis, infección de oído, ceguera y diarrea grave, que puede resultar en deshidratación.

De esta manera, para prevenir el desarrollo de complicaciones, es importante que el médico general o infectólogo sea consultado tan pronto como surjan los primeros signos y síntomas de sarampión.

Cómo prevenir

La mejor forma de prevenir el sarampión es a través de la vacunación contra la enfermedad, cuya primera dosis se recomienda a los 12 meses de edad; sin embargo, existen algunos cuidados simples que también pueden ayudar, tales como:

  • Lavar las manos frecuentemente, en especial después de entrar en contacto con personas infectadas;
  • Evitar tocarse los ojos, nariz o boca con las manos sucias;
  • Evitar estar en sitios cerrados con mucha gente;
  • Evitar el contacto directo con personas infectadas, como besos, abrazos o intercambio de cubiertos.

El aislamiento de la persona infectada es otra forma efectiva de impedir el contagio de la enfermedad, aunque solo la vacunación es realmente eficaz.

Por esta razón, en caso de que una persona sea diagnosticada con sarampión, todos los que mantienen contacto cercano con ella, como los padres y hermanos, deben ser vacunados, si aún no lo han sido, y la persona debe quedarse en casa guardando reposo, sin ir a la escuela o al trabajo para no contagiar a otras personas.

Vacuna del sarampión

La vacunación es la forma más eficaz de prevenir el sarampión. En la mayoría de los países de América Latina, la vacuna se aplica mediante la vacuna triple viral (SRP), que protege al mismo tiempo contra el sarampión, las paperas y la rubéola, siguiendo el calendario de vacunación de cada país.

Generalmente, la primera dosis se aplica a los 12 meses de edad y una segunda dosis se administra más adelante, en un rango que suele ir desde los 18 meses hasta los 6 años, o al ingresar a la escuela, según lo que indique el calendario nacional de cada país.

La protección contra el sarampión puede administrarse a través de diferentes presentaciones de la vacuna, que incluyen:

  • Vacuna triple viral (SRP): contra sarampión, paperas y rubéola;
  • Vacuna doble viral (SR): contra sarampión y rubéola, utilizada principalmente en campañas de vacunación y en personas adultas;
  • Vacuna combinada con varicela (SRPV): disponible en algunos países, protege contra sarampión, paperas, rubéola y varicela.

Cualquier persona que no haya recibido la vacuna o que tenga el esquema incompleto puede vacunarse, de acuerdo con la orientación del médico o del centro de salud.

En situaciones de brote o de viaje internacional, la vacuna puede aplicarse a partir de los 6 meses de edad; sin embargo, esta dosis no reemplaza el esquema regular y debe repetirse a los 12 meses y en la edad indicada por el calendario.

La vacuna contra el sarampión también puede administrarse a personas que hayan estado expuestas al virus, como padres o cuidadores no vacunados que conviven con alguien enfermo.

En estos casos, para que la vacuna sea efectiva, debe aplicarse dentro de los 3 días posteriores al contacto con la persona infectada. Vea más sobre la vacuna del sarampión.

Vea todo sobre el virus del sarampión en el vídeo a continuación:

Sarampión: todo lo que debes saber

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