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Quiste sinovial: qué es, síntomas y tratamiento

El quiste sinovial es un tipo de nódulo que se asemeja a un bulto, que surge cerca de una articulación. Está formado por líquido sinovial y puede ser causado por algún traumatismo en la región, lesiones por esfuerzo repetido o defecto en la articulación, por ejemplo.

El signo más frecuente de quiste sinovial es el surgimiento de un bulto redondo y blando que aparece cerca de la articulación. Este tipo de quiste normalmente no causa ningún tipo de dolor, sin embargo, como crece cerca de músculos y tendones, algunas personas pueden sentir hormigueo, pérdida de la fuerza o sensibilidad, especialmente cuando el quiste es de gran tamaño.

Es común que los quistes cambien de tamaño, pudiendo desaparecer naturalmente o reaparecer después del tratamiento.

Quiste sinovial: qué es, síntomas y tratamiento

Principales signos y síntomas

El principal signo de un quiste sinovial es el surgimiento de un bulto blando de hasta 3 cm cerca de una articulación, sin embargo, también pueden surgir otros síntomas como:

  • Dolor cerca de la articulación;
  • Hormigueo constante en el miembro afectado;
  • Falta de fuerza en la articulación afectada;
  • Disminución de la sensibilidad en el lugar afectado.

Normalmente el quiste va creciendo lentamente a lo largo del tiempo, debido a la acumulación del líquido sinovial de la articulación, pero también pueden surgir de un momento a otro, especialmente después de un golpe.

Pueden existir también quistes sinoviales muy pequeños que no son vistos a través de la piel, pero que están muy próximos a nervios o tendones. En este caso, el dolor puede ser el único síntoma, y el quiste es descubierto a través de un ultrasonido, por ejemplo. 

Tipos de quiste sinovial

Los quiste sinoviales más comunes son:

  • Quiste sinovial en el pie: sus causas incluyen tendinitis y correr o trotar con un calzado inadecuado. Su tratamiento puede hacerse por medio del drenaje del quiste o cirugía, dependiendo de la gravedad;
  • Quiste sinovial de la rodilla, o quiste de Baker: más común en la parte de atrás de la rodilla. El tratamiento más adecuado puede ser el drenaje y la fisioterapia; 
  • Quiste sinovial en la mano o muñeca: puede surgir en la mano, dedos o puño y el tratamiento puede ser la compresión con una tablilla para inmovilización, drenaje del líquido, fisioterapia o cirugía.

Los quistes sinoviales pueden aparecer a cualquier edad y el diagnóstico es realizado a través del examen físico, ultrasonido o resonancia magnética.

Cuál es el tratamiento

El tratamiento del quiste sinovial depende de su tamaño y de los síntomas presentes. Si el quiste no genera síntomas es posible que el médico no indique el uso de medicamentos o cirugía, ya que muchas veces los quistes suelen desaparecer por si solos. 

En el caso de que un quiste tenga un gran tamaño o que produzca dolor o disminución de la fuerza, podrá ser necesario el uso de medicamentos antiinflamatorios como Ibuprofeno o Diclofenaco, indicados por un médico. 

La aspiración del líquido del quiste también puede ser utilizada como una forma de tratamiento, y es realizada a través de una aguja en un consultorio médico con anestesia local, retirando el líquido acumulado en la región de la articulación. Después de la aspiración del líquido, puede ser inyectado una solución de corticoides para ayudar en la cura del quiste.

Opciones de tratamiento natural 

Un excelente tratamiento casero para aliviar los síntomas del quiste sinovial es aplicar hielo en el lugar afectado, de 10 a 15 minutos varias veces al día.

Además de esto, la acupuntura también puede ser utilizada para ayudar en el tratamiento del quiste sinovial, principalmente para aliviar el dolor en la región afectada. 

Cuándo es necesario realizar cirugía 

Cuando el uso de medicamentos o el drenaje de líquido del quiste no producen ninguna mejoría en los síntomas, el médico podrá indicar una cirugía para removerlo. Por lo general, la cirugía se realiza con anestesia local o general, dependiendo de su localización.

Después de la cirugía, la persona suele ser dada de alta el mismo día, debiendo permanecer en reposo por lo menos 1 semana para evitar que el quiste vuelva a surgir. Durante 2 a 4 meses, el médico podrá recomendar sesiones de fisioterapia para ayudar en la recuperación.

Durante las sesiones de fisioterapia se podrán utilizar técnicas de ultrasonido, estiramientos, compresión o ejercicios activos o de resistencia para disminuir la inflamación y facilitar el drenaje natural del quiste. La fisioterapia debe ser personalizada y es bastante importante para la recuperación del paciente después de la cirugía.

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