Prolia: para qué sirve, cómo aplicar y efectos secundarios

Prolia es un medicamento indicado para tratar la osteoporosis en mujeres después de la menopausia y en hombres con mayor riesgo de fracturas, además de la pérdida de masa ósea causada por el tratamiento hormonal contra el cáncer.

Contiene denosumab, un anticuerpo monoclonal que ayuda a reducir la reabsorción ósea, aumenta la densidad mineral de los huesos y disminuye el riesgo de fracturas.

Está disponible en forma de inyección de 60 mg/1 mL y debe administrarse únicamente bajo la indicación y supervisión del ortopedista, ginecólogo, urólogo u oncólogo.

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Para qué sirve

La inyección de Prolia está indicada para tratar la osteoporosis en mujeres después de la menopausia, en mujeres que reciben tratamiento hormonal contra el cáncer de mama y en hombres, incluyendo aquellos con cáncer de próstata que presentan un mayor riesgo de fracturas óseas.

También puede indicarse en personas con cáncer en los huesos o con metástasis óseas, así como para tratar la osteoporosis causada por el uso de corticoides.

Cómo usar y dosis

Prolia debe administrarse mediante una inyección subcutánea, es decir, debajo de la piel del abdomen, la parte externa del muslo o la parte superior externa del brazo. Vea cómo aplicar una inyección subcutánea correctamente.

Prolia 60 mg

La dosis recomendada de Prolia 60 mg/1 mL para adultos mayores de 18 años es de una inyección aplicada cada 6 meses.

Durante el tratamiento, el médico también puede indicar el uso de suplementos de calcio y vitamina D para ayudar a mantener la salud de los huesos.

Cómo aplicar 

Para aplicar Prolia correctamente, se recomienda seguir estos pasos:

  • Retirar la jeringa de Prolia del refrigerador;
  • Lavarse las manos con agua y jabón neutro;
  • Limpiar la zona donde se aplicará la inyección con algodón y alcohol al 70%;
  • Retirar la tapa gris de la aguja;
  • Introducir la aguja debajo de la piel del muslo, el abdomen o la parte superior externa del brazo, formando un ángulo de 90°;
  • Inyectar lentamente todo el contenido de la jeringa;
  • Retirar la aguja de la piel.

Al finalizar la aplicación, se debe deslizar la cubierta de seguridad de la jeringa sobre la aguja hasta escuchar un clic. Después, no se debe volver a colocar la tapa gris sobre la aguja.

La jeringa utilizada debe desecharse en un recipiente resistente, como una lata o una botella, y posteriormente llevarse a un punto de recolección de objetos punzocortantes en una farmacia, droguería o centro de salud.

Cuidados del uso

Algunos cuidados importantes durante el uso de Prolia son:

  • Mantener la jeringa en el refrigerador, a una temperatura entre 2 °C y 8 °C, hasta el momento de su aplicación. No congelarla;
  • No guardar la jeringa en la puerta del refrigerador, ya que las variaciones de temperatura pueden afectar el medicamento;
  • Revisar la solución antes de usarla, ya que debe ser transparente, de incolora a ligeramente amarillenta. Si está turbia, no debe utilizarse;
  • Evitar agitar la jeringa de forma excesiva antes de la aplicación;
  • Administrar todo el contenido de la jeringa, incluso si contiene una pequeña burbuja de aire.

Las personas con alergia al látex deben evitar el contacto directo con la tapa gris de la aguja, ya que contiene este material.

Además, durante el tratamiento con Prolia se recomienda mantener una buena higiene bucal y acudir regularmente al dentista, debido al riesgo de osteonecrosis de la mandíbula.

Posibles efectos secundarios

Los efectos secundarios más comunes de Prolia incluyen infecciones urinarias o pulmonares, dolor de cabeza, dolor de espalda, dolor muscular o articular y celulitis infecciosa.

También pueden presentarse aumento de la presión arterial o del colesterol, dolor en los brazos o las piernas, estreñimiento y caída del cabello.

Aunque es poco frecuente, Prolia puede provocar osteonecrosis, una afección que consiste en la muerte del tejido óseo y que suele afectar la mandíbula, especialmente después de procedimientos dentales realizados durante el tratamiento.

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El riesgo de osteonecrosis de la mandíbula es mayor en personas con cáncer, que reciben quimioterapia, radioterapia o corticoides, así como en quienes tienen problemas dentales preexistentes o trastornos de las células sanguíneas.

¿Prolia daña los dientes?

En casos poco frecuentes, Prolia puede causar osteonecrosis de la mandíbula, una complicación que puede provocar aflojamiento o movilidad de los dientes.

Además, pueden presentarse dolor o adormecimiento en la mandíbula, encías enrojecidas o inflamadas, enfermedad periodontal o una cicatrización lenta después de un procedimiento dental.

Contraindicaciones

Prolia no debe usarse en menores de 18 años, durante el embarazo o la lactancia, ni en personas con niveles bajos de calcio en la sangre (hipocalcemia).

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Además, está contraindicado en personas alérgicas al denosumab o a cualquiera de los componentes de la fórmula.

Como contiene sorbitol, Prolia tampoco debe utilizarse en personas con intolerancia hereditaria a la fructosa.