Osteopatía: qué es, para qué sirve y cómo se realiza

La osteopatía es una medicina alternativa que utiliza técnicas manuales para mover, posicionar y estirar partes del cuerpo, estimulando su recuperación.

Habitualmente, la osteopatía está indicada como tratamiento complementario para dolores de espalda, espasmos musculares y lesiones deportivas menores. No recomendado cuando existe un alto riesgo de lesionar huesos y ligamentos, por ejemplo, como en casos graves de osteoporosis o fracturas.

Antes de realizar una consulta de osteopatía, es recomendable consultar con un médico para saber si es recomendable esta forma de tratamiento. Además, es fundamental buscar profesionales capacitados en osteopatía para su aplicación.

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Para qué sirve

La osteopatía puede estar indicada en el tratamiento complementario de:

  • Espasmos musculares;
  • Dolor del nervio ciático;
  • Dolor de espalda;
  • Dolor lumbar;
  • Dolor de hombro o cuello;
  • Hernia de disco;
  • Pequeñas lesiones deportivas.

Las técnicas utilizadas pueden mejorar el movimiento articular, aliviar la tensión muscular y estimular la circulación sanguínea. Por tanto, también pueden estar indicados en mujeres embarazadas para aliviar los dolores de espalda.

Diferencia entre osteopatía y la quiropráctica

La osteopatía es un tipo de terapia más amplia, que implica diversas técnicas manuales para evaluar, diagnosticar y tratar problemas musculares, con el objetivo de restablecer el equilibrio del cuerpo como un todo.

Por otro lado, la quiropráctica utiliza técnicas más específicas para el dolor agudo en la columna, actuando directamente sobre las zonas doloridas con técnicas de masaje y con el objetivo de alinear los huesos y aliviar el dolor. Conozca qué es la quiropráctica, para qué sirve y cómo se hace.

Cómo se realiza la osteopatía

Antes de iniciar las sesiones de osteopatía, el profesional suele concertar una primera cita para recaudar información sobre los problemas de salud de la persona, su estilo de vida, hábitos alimentarios y antecedentes de enfermedades en la familia. Además, de evaluar la postura de la persona.

Durante las sesiones, el osteópata utiliza sus manos para mover el cuerpo de la persona a diferentes posiciones, presionar puntos específicos y estirar para alinear adecuadamente las articulaciones. El objetivo de estas técnicas es estimular la recuperación de las partes del cuerpo afectadas.

Durante la sesión de osteopatía los movimientos no provocan dolor y cualquier molestia debe ser comunicada al osteópata. Normalmente, el profesional no indica el uso de medicamentos, pero puede dar consejos sobre cambios en los hábitos de vida, como la dieta y la actividad física.

Posibles riesgos

La osteopatía generalmente se considera segura y las técnicas se adaptan según los antecedentes de salud y las características de la persona. Sin embargo, tras una sesión pueden aparecer síntomas leves como dolor de cabeza, dolor en la zona implicada en el tratamiento y cansancio, que suelen mejorar al cabo de 1 o 2 días, incluso sin tratamiento específico.

En raras ocasiones, la manipulación en osteopatía puede causar problemas graves, como rotura de vasos o fracturas.

Contraindicaciones

No se recomienda la osteopatía cuando existe un alto riesgo de lesionar la columna u otros huesos, ligamentos, articulaciones y nervios. Por lo tanto, en los casos más graves, personas con osteoporosis, antecedentes de fracturas, enfermedades de la coagulación sanguínea, cáncer y esclerosis múltiple, por ejemplo, no deben ser tratados con osteopatía.

Si está tomando medicamentos anticoagulantes como warfarina o durante un tratamiento de radioterapia, la osteopatía tampoco suele estar indicada.