No existe una vitamina que haya demostrado reducir el cortisol de forma consistente, por lo que la evidencia disponible no permite recomendar su uso como tratamiento para bajarlo.
En el caso de la vitamina C, estudios pequeños encontraron que puede atenuar ligeramente el aumento del cortisol después del ejercicio, aunque la evidencia es limitada y este efecto se ha observado principalmente ante situaciones de estrés físico agudo.
La vitamina D no ha demostrado reducir el cortisol de forma consistente, mientras que las vitaminas del complejo B pueden ayudar a disminuir el estrés percibido, aunque no se ha comprobado que reduzcan los niveles de cortisol. Conozca más sobre qué es el cortisol y sus funciones.
Ante síntomas persistentes relacionados con el estrés o alteraciones hormonales, es importante consultar a un médico para determinar si es necesario evaluar los niveles de cortisol e identificar su posible causa.